Athletic - Granada en directo, semifinal de la Copa del Rey Los Cármenes dictará sentencia

  • El Granada CF sale vivo de San Mamés tras caer por la mínima y se jugará el pase a la final de Copa del Rey ante su afición

  • Un polémico tanto de Muniain tras un control dudoso de Williams desnivela la balanza

Soldado, que se perderá la vuelta por sanción, es presionado por Íñigo Martínez. Soldado, que se perderá la vuelta por sanción, es presionado por Íñigo Martínez.

Soldado, que se perderá la vuelta por sanción, es presionado por Íñigo Martínez. / Agencia LOF

Como si de un déjà vu se tratara, el Granada CF volvió a caer en San Mamés (1-0) fruto de una polémica acción en la que el VAR volvió a ser decisivo. Los rojiblancos salieron vivos de un impresionante ambiente y dejan la eliminatoria abierta para la vuelta en Los Cármenes, que se perderá Soldado por sanción. Un mal menor viendo el número de ocasiones que tuvo su rival sobre todo en la primera mitad.

La puesta en escena de los de Diego Martínez fue muy buena. No se dejaron impresionar y salieron a jugarle de tú a tú a un Athletic que, evidentemente, iba a salir a morder desde el primer minuto. Pero la personalidad con la que saltaron al verde los rojiblancos sorprendió a su rival. Mucha movilidad, buena circulación y asustando con llegadas al área fue la carta de presentación en un gran escenario.

Buen cuarto de hora

El choque pudo cambiar si a los cinco minutos Roberto Soldado llega a dirigir el cuero entre los tres palos tras un preciso centro de Víctor Díaz. Pero no se terminó ahí pues en el 12', Yangel Herrera se sacó un enorme disparo con la zurda tras un gran giro que obligó a Unai Simón a emplearse a fondo. Los de Garitano no sabían cómo quitarle el cuero a los granadinistas, que jugaron más en campo ajeno que propio.

Sin embargo, en ese escenario los vizcaínos también se siente cómodos. Sobre todo porque cuentan con un futbolista como Iñaki Williams que con espacios es peligrosísimo. De hecho, una acción suya al cuarto de hora provocó un giro en el choque. Su disparo cruzado tras recibir un taconazo de Raúl García supuso un punto de inflexión, pues desde ese momento el Athletic Club fue un vendaval.

Muniain, un incordio

Muniain se movía muy cómodo entre líneas y ni Gonalons ni Yangel Herrera podían frenarle pues casi siempre llegaban tarde a la presión. Si había que jugar en largo, ahí estaba Raúl García para prolongar el cuero a un compañero. Pero fue la amplitud que dio al juego el cuadro local lo que terminó por desnivelar la balanza. Tanto Capa como Yuri percutieron por los flancos con constantes centros al corazón del área para que Raúl García los rematase, como casi siempre.

Williams fue todo un incordio para la zaga rojiblancos gracias a su velocidad. Williams fue todo un incordio para la zaga rojiblancos gracias a su velocidad.

Williams fue todo un incordio para la zaga rojiblancos gracias a su velocidad. / Agencia LOF

La posesión comenzó a ser muy superior para lo de Garitano, lo que hizo que el Granada CF no estuviera cómodo sobre el césped. Ni Puertas ni Carlos Fernández entraban en juego por lo que no había salida, siendo Soldado una isla. Los arreones de los vascos eran temibles y el agobio iba a más. Hasta que, en una acción polémica, llegó el tanto local. Un balón en largo a Williams, que controló entre el hombro y el brazo y que el VAR, con Mateu Lahoz al frente, revisó y autorizó, abrió el marcador justo antes del descanso. El videoarbitraje volvió a ser decisivo en San Mamés, como en el choque de Liga.

La lesión de Puertas provocó el cambio de sistema, lo que le sentó muy bien al Granada CF

Diego Martínez movió ficha tras el descanso y dio entrada a Vallejo por Antonio Puertas, lesionado, cambiando el sistema para actuar con tres centrales. A priori, una sustitución así suele ser considerado como una apuesta más defensiva, pero la realidad es que últimamente este sistema está provocando que los rojiblancos se sientan mucho más cómodos. Así fue en el duelo de Copa ante el Valencia, en la segunda mitad en el Wanda Metropolitano y en San Mamés. Porque, lejos de encerrarse más, lo que se consiguió desde el banquillo fue desactivar, en parte, el peligro de Williams, con el que se emparejó Vallejo.

Menos intenso

Como era previsible, el nivel físico de los vizcaínos bajó porque la intensidad que pusieron en la última media hora de la primera parte es casi imposible mantenerla. De eso se aprovechó el Granada CF, que poco a poco fue teniendo más posesión. Pero el peligro cuando recibía Muniain entre líneas no se terminó. Cada vez que el menudo mediapunta entraba en juego, casi siempre pasaba algo. Ya sea para asociarse con Williams o habilitar a cualquiera de los dos carrileros, que eran casi extremos y que generaron más de un quebradero de cabeza a la zaga nazarí.

El VAR intervino en dos ocasiones, en la primera autorizó el gol de Muniain y en la segundo anuló un tanto a Ander Capa por fuera de juego

Pero, pese a mejorar, casi todas las ocasiones eran vascas. Eso sí, siempre se encontraron con un enorme Rui Silva que cuajó un gran encuentro. Un ejemplo de ello fue el paradón que realizó a disparo de Capa, justo antes de que el VAR volviera a actuar a la hora de partido. El propio defensa del Athletic recibió demasiado solo en la frontal del área tras recibir un pase de Yuri y, con la zurda, batió al guardameta luso del Granada CF. Sin embargo, en su línea de visión se encontraba Williams, que no estaba justo delante pero que sí levantó la pierna distrayendo a Silva. En esta ocasión, el tanto fue anulado para alivio rojiblanco. Al fin el VAR echó una mano en San Mamés.

Menos ocasiones

Se buscó más frescura en ataque con la entrada de Gil Dias, al que le faltó tomar mejores decisiones. A veinte minutos del final de nuevo Williams hizo trabajar a Rui Silva, aunque fue un disparo de Carlos Neva el que llevó el 'uy' a la grada. Fue la última acción peligrosa de un choque en cuya recta final ambos equipos notaron el cansancio acumulado en Copa y la importancia de no encajar ningún gol. El Granada CF salió vivo de San Mamés y eso ya es mucho. La solución, el 5 de marzo en Los Cármenes, que debe ser una auténtica caldera.

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