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La participación en las municipales francesas mengua por la pandemia

  • Menos de la mitad del censo fue a votar

  • Los políticos piden a Macron que no haya segunda vuelta

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, sale ayer del colegio electoral tras depositar su voto en las municipales. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, sale ayer del colegio electoral tras depositar su voto en las municipales.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, sale ayer del colegio electoral tras depositar su voto en las municipales. / CHRISTOPHE PETIT TESSON / efe

Francia celebró ayer la primera vuelta de unas elecciones municipales marcadas por la mayor abstención de la historia a causa del avance del coronavirus, que pone en jaque la celebración dentro de una semana del segundo asalto. Apenas ocho horas después de que el Gobierno ordenara el cierre de todo establecimiento público "no indispensable", abrieron 70.000 mesas electorales para acoger a los más de 47 millones de censados, una paradoja que se tradujo en un desplome de la participación.

Menos de la mitad de los franceses (en torno al 45% según las estimaciones) acudieron a las urnas, lo que a ojos de los responsables políticos resta legitimidad al resultado, mientras la epidemia avanza a zancadas. Apenas cerradas las mesas, los responsables de todos los partidos pidieron al Gobierno que no se celebre la segundo ronda.

Este nuevo discurso contrastó con el que los líderes de la oposición mantuvieron el pasado jueves, cuando algunos insinuaron que el presidente, Emmanuel Macron, cometería un "golpe de Estado institucional" si retrasaba el escrutinio. El avance de la epidemia y la situación de algunos países vecinos, como Italia y España, cambió la percepción.

Mientras crecen los temores a que el Gobierno ordene el confinamiento total de la población, la abstención récord registrada pone de manifiesto que los ciudadanos no tienen la mente puesta en las municipales, y los líderes políticos recogieron esa tendencia.

"La segunda vuelta no tendrá lugar", aseguró la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, cuyo partido salió bien parado de la extraña jornada electoral, en cabeza en Perpiñán, que puede convertirse en la mayor presa municipal del partido. Le Pen llamó a que se den por buenos los resultados en las ciudades donde algún candidato haya obtenido más de la mitad de los votos, varios de ellos de su partido, y que se repitan en los demás.

También el líder ecologista Yannick Jadot pidió un retraso del segundo asalto, tras un primero en el que dieron la sorpresa, mejorando incluso los buenos augurios que les daban los sondeos, con victorias en ciudades importantes como Lyon, Estrasburgo y Grenoble, además del segundo puesto en Toulouse o Burdeos, según las proyecciones de voto.

El partido conservador Los Republicanos, el más beligerante contra el retraso electoral hasta ahora, cambió de opinión. Con su líder, Christian Jacob, ausente tras dar positivo por coronavirus, fue su portavoz en el Senado, Bruno Retailleau, quien solicitó la anulación de la segunda vuelta.

También los socialistas dudaron sobre la segunda vuelta, pese a que en la primera mantuvieron algunos de sus feudos, en particular París, donde la franco-española Anne Hidalgo logró un resultado superior a lo que le auguraban los sondeos y se situó en muy buena posición para revalidar el cargo. La alcaldesa logró un 30% de los votos, según las estimaciones, por delante de la ex ministra conservadora Rachida Dati, que se quedó con el 21 % y de la candidata macronista, la también ex titular Agnes Buzyn, que tuvo el 18%.

Frente a las demandas de todos los sectores de la oposición, el Gobierno apostó por mantener la calma. El primer ministro, Edouard Philippe, aseguró que a partir de hoy consultarán con científicos y partidos para tomar una decisión.

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