Cuarteto Meta4 | Crítica El encanto de la sutileza

  • La formación finlandesa interpretó con una sonoridad perfecta y un sentido melódico bien concebido un programa centrado en el repertorio camarístico romántico

El cuarteto de cuerda Meta4 durante su actuación en el Festival. El cuarteto de cuerda Meta4 durante su actuación en el Festival.

El cuarteto de cuerda Meta4 durante su actuación en el Festival. / Carlos Gil

El Patio de los Arrayanes, espacio habitual para la música de cámara, acogió ayer el recital del Cuarteto Meta4. Esta formación finlandesa es un claro ejemplo del buen nivel interpretativo que hay en el panorama europeo actual. Con una sonoridad perfecta y un sentido melódico bien concebido, ofreció un programa centrado en el repertorio camerístico romántico, completado con una mirada a la contemporaneidad.

La primera parte del concierto estuvo dedicada a dos mujeres compositoras, línea temática destacada en el Festival de este año. En primer lugar, se interpretó el Cuarteto de cuerda en mi bemol mayor de Fanny Mendelssohn-Hensel, hermana de Félix y representante de los usos musicales domésticos en una época en la que la composición femenina se consideraba equívocamente como una actividad diletante. Aún así, la producción que ha pervivido de Mendelssohn demuestran no sólo la profunda formación musical que obtuvo sino además su riqueza creativa.

La interpretación de este cuarteto de Fanny Mendelssohn por parte de Meta4 fue una lección de claridad y diseño motivico; cada uno de los componentes delineó con gusto y presencia su discurso melódico, muy compartido en la partitura entre los cuatro instrumentos. El equilibrio de todas las partes y la sonoridad tan conseguida estuvieron puestos al servicio del carácter romántico de la obra.

La primera parte se completó con una magistral interpretación de Terra Memoria, un cuarteto de cuerda de la compositora finlandesa Kaija Saariaho. Esta pieza de un único movimiento requiere recursos expresivos bastante sutiles y complejos en la interpretación, dificultades sobradamente resueltas por Meta4, cuyos cuatro miembros demostraron no sólo el dominio de cada instrumento sino además una versatilidad considerable al abordar dos estilos tan diferentes con semejantes altas cotas de calidad.

La formación finlandesa tocó en el Patio de los Arrayanes, un entorno privilegiado. La formación finlandesa tocó en el Patio de los Arrayanes, un entorno privilegiado.

La formación finlandesa tocó en el Patio de los Arrayanes, un entorno privilegiado. / Carlos Gil

La segunda parte del concierto se dedicó por completo al Cuarteto de cuerda en la mayor op. 41/3 de Schumann. Igualmente complejo en estilo y exigente técnicamente, mantuvo en todo momento un discurso coherente y con tensión. Cada movimiento fue abordado con un tempo muy acertado y un juego de dinámicas internas apropiado para la correcta comprensión de la obra.

Es evidente el profundo trabajo estilístico y técnico de los miembros de Meta4 a la hora de abordar el repertorio, con un alto nivel de exigencia que se hacen patentes en una interpretación impecable. La prolongada ovación del público asistente, encantado con la música y la imagen mágica del entorno artístico, persuadió al cuarteto a ofrecer, fuera de programa, una bella pieza perteneciente al folklore finlandés.

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