XV edición del Premio Lorca de Poesía Darío Jaramillo, el poder hipnótico del verso

  • El escritor colombiano defiende "la poesía en su sentido más amplio" al recibir el Premio Lorca con el legado del granadino por primera vez en el Centro de la Romanilla

  • Jairo Jaramillo Escobar, María Teresa Andruetto, Los Beatles y hasta un gol caben en su cálido discurso

Darío Jaramillo durante su discurso en el Centro Lorca. Darío Jaramillo durante su discurso en el Centro Lorca.

Darío Jaramillo durante su discurso en el Centro Lorca. / Carlos Gil

El pánico escénico no le impidió a Darío Jaramillo pronunciar anoche un discurso cálido, emocionante, sincero y lleno de referencias terrenales, que no de citas de otros autores como si ocurrió con las autoridades, al recoger el Premio Lorca de Poesía. Minutos antes de subir al atril del Centro Lorca, calmaba sus nervios hablando con amigos de toda la vida, como el editor Manuel Borrás, y recordando su paso por Granada. "Me ha encantado esta ciudad. Ayer fuimos a comer unas tapas riquísimas", recordó. 

El escritor colombiano cruzó el charco al inicio de su discurso para rescatar los nombres de los autores de la que fuera Nueva Granada que le emocionaron: Jairo Jaramillo Escobar, Juan Manuel Roca. También se acordó de Coral Bracho, María Teresa Andruetto, Carlos Germán Belli, Francisco Hernández, Vicente Quirarte, Jorge Esquinca y -más al sur- Jorge Agustín. "Lo que me sucedió con ellos me sucederá en adelante con muchos poetas latinoamericanos por no hablar de los españoles. Gracias a sus magníficos versos cualquiera de ellos podría estar aquí y no yo", exclamó.

El escritor (a la izquierda) sostiene el trofeo del premio en forma de luna mientras Cuenca aplaude. El escritor (a la izquierda) sostiene el trofeo del premio en forma de luna mientras Cuenca aplaude.

El escritor (a la izquierda) sostiene el trofeo del premio en forma de luna mientras Cuenca aplaude. / Carlos Gil

Jaramillo aprovechó para dar las gracias a "la municipalidad de Granada, la generosidad del jurado y a Federico García Lorca", de quien es "un lector devoto y un admirador incondicional". También destacó el respaldo de la editorial española Pre-Textos –en concreto a Manuel Borrás, su director, y a Manuel Ramírez–, que durante más de 20 años lo ha publicado al otro lado de la orilla. "Hace muchos años supe que la poesía era lo que más me importaba, que sería lo que más me importaría en la vida", confesó a un público fascinado por la calidez de sus palabras.

La poesía es un gol

El autor celebró la poesía "en su sentido más amplio y desaforado": "la brevedad sin tiempo de una boca amada, el aroma del eucaliptus, el laberinto interno de tu reloj de cuarzo, de tu procesado de datos, un amanecer, un sorbete de uva, un gol, una voz familiar, Mozart, una crema de ostra". También defendió "la pasión por la poesía en su sentido más restringido, o sea, la capacidad de alucinar con la palabra escrita", como cuando él escuchó por primera vez a Los Beatles.

Desde que escribió su primer verso hasta hoy dice sentirse "un aprendiz de la poesía, de la escritura de la poesía". "No creo que mi obsesión, ni la cantidad de horas que le dedico a esto, me hago mejor en el oficio. Yo mismo necesitaba pasar por esos insomnios, esos experimentos", reconoció. No le importó porque en eso ha consistido en gran parte su vida, en perseguir la poesía,"esa forma de silencio que tiene poderes alucinatorios".

"Intento la poesía porque quiero alucinar con las palabras, porque sé de los poderes mágicos de las oraciones y los conjuros. Lo intento para que las palabras tengan el mismo valor que el silencio; el silencio de las palabras se encuentra en su sonido", se sinceró el escritor, que cree que cuando la palabra escrita coincide con la cosa nombrada surge "una epifanía de nitidez absoluta, un éxtasis".

El autor colombiano pronuncia su discurso ante un público agradecido. El autor colombiano pronuncia su discurso ante un público agradecido.

El autor colombiano pronuncia su discurso ante un público agradecido. / Carlos Gil

El autor concibe la poesía como un modo de exploración de uno mismo, "a sabiendas de que la poesía me enseñara que cada vez me conozco menos y que cada día soy otro distintos de los muchos que fui".

Jaramillo escribe, dijo, para recordar que es "mortal, celebrarme como ser mortal, acercarme a la plenitud de la nada, de la embriaguez de la palabras, y cantar porque me gusta cantar". En épocas remotas, prosiguió su disertación, "los poetas eran portadores de las grandes visiones, oráculos, y los dispensadores de conocimiento esclarecedor". Sin embargo, "en nuestros tiempos no existen los heraldos de la luz, ni tampoco los de los de las tinieblas".

Todo lo que el poeta puede darle a su poesía es, según Jaramillo, "su propia confusión y sus intuiciones" para darle cuenta de que los poetas, como todos los mortales, les queda tropezar y levantarse, todo a oscuras y a veces entre la sangre". El largo aplauso hizo justicia al conciso discurso de Jaramillo, un bello alegato en favor de la poesía que se come, se bebe, se escucha, se paladea, se grita.

Una visita a la Huerta de San Vicente

Antes del acto, el escritor visitó tranquilamente el Centro Lorca acompañado de Borrás y de Laura García Lorca. La sobrina del poeta les mostró parte del legado de Federico, custodiado en la caja fuerte del Centro de la Romanilla. También vieron la exposición Desde el Centro. Federico García Lorca y Granada, de la cual quedó prendado el escritor. Otro de los lugares lorquiano donde estuvo el poeta fue la Huerta de San Vicente.

"Es un honor", recalcó el delegado de la Junta en Granada, Pablo García Pérez, "poder compartir la entrega de este premios a quien enriquece el patrimonio de la literatura hispánica". "Pocas ciudades tienen el orgullo de entregar un galardón con tanta alma y este es un merecido reconocimiento”, destacó García, quien alabó que "Lorca nunca se cansaba de pregonar la magia de Granada en todas sus facetas".

El delegado de la Junta en Granada citó a García Márquez que, al recibir el Premio Nobel en 1982, celebró "el delirio sin apelación que es el oficio de escribir, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido".

Granada, afirmó García, "afianza una vez más su unión con Lorca y hacemos entrega de ese galardón en un centro Lorca, que no ha superado pocas trabas hasta atesorar su obra al margen de intereses políticos y de otro tipo; hay dejar de lado cuestiones políticas y difundir su obra. Menos enfrentamiento y más cultura".

"Esto te compromete a contar que has sentido aquí y difundir el legado del poeta. Ya te consideramos parte de nuestra tierra y eres embajador de nuestra cultura. El amor no tenga fronteras con este premio", se despidió.

El alcalde de Granada, Francisco Cuenca , reivindicó la cultura "rica y diversa" de la ciudad como "arma cargada de futuro" -un verso robado de un poema de Gabriel Celaya- con la que a través de "una pluma" iniciar la conquista de Europa. El regidor se refirió así al proyecto de Granada como Ciudad Europea de la Cultura en 2031 impulsado por el Ayuntamiento, al que, tal y como destacó, "toda la ciudad tiene su proa dirigida" para alcanzar el "puerto de crecimiento".

Autoridades políticas presentes en la entrega del Premio Lorca de Poesía. Autoridades políticas presentes en la entrega del Premio Lorca de Poesía.

Autoridades políticas presentes en la entrega del Premio Lorca de Poesía. / Carlos Gil

Al hilo de la candidatura, la entrega del galardón literario coincidió curiosamente con la protesta de la OCG de ayer frente al palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta. La orquesta, joya de la corona cultural granadina, se manifestó en Sevilla para reclamar al Gobierno andaluz que se "involucre" en una "solución" frente a la situación que atraviesa por "falta de presupuesto".

El alcalde dedicó palabras de agradecimiento al nuevo ganador del Premio de Poesía Federico García Lorca, considerado, según subrayó, "el gran renovador de la poesía amorosa", y al que invitó a establecer "un puente tan fuerte como invisible" con España y, especialmente, con Granada, unión de la que se mostró convencido "se verá reflejada en tu forma de escribir a partir de ahora.

El acto de entrega de la 15 edición del Premio Lorca se ha convirtió en el primero en celebrarse "con Federico en su casa", recordó Cuenca en referencia a la llegada del legado del poeta granadino a este equipamiento cultural. No sólo se hizo entrega del galardón con el legado en el Centro de la Romanilla, sino que también asistió al acto la nueva gerente del Centro Lorca, Sara Navarro.

El broche a emotiva velada lo puso el cantautor Juan Trova. El artista adaptó no sólo los versos de Lorca a una canción, sino que también lo hizo con dos poemas del escritor colombiano. "Te inunda su alegría / Ella se irá y te dejará una marca de amor / que solamente curarás con su regreso efímero. / Entonces la verás de paso / y será como tropezar con el sol de la mañana / descubrir de nuevo su alegría, / nadar en ella / plácido / hasta un próximo encuentro inesperado", cantó Trova. Todos esperamos ese próximo encuentro inesperado con Jaramillo.

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