Ana Pfaff | Montadora audiovisual "Las emociones generadas en una película se acaban concretando en el montaje"

  • La directora de arte catalana impartió una clase magistral sobre el "latir" de las imágenes en el proceso de montaje en el Festival de Jóvenes Realizadores

Ana Pfaff (Barcelona, 1985), montadora y directora de arte, se encargó del montaje de 'Verano 1993'.

Ana Pfaff (Barcelona, 1985), montadora y directora de arte, se encargó del montaje de 'Verano 1993'. / Carlos Gil

La situación de desigualdad de las mujeres en el cine lo han gritado en las galas, lo han sentenciado los números y lo han subrayado bastantes colectivos feministas. Poco a poco, la industria del séptimo arte está despertando ante el cambio. El debate sobre el sexismo en el cine sigue copado por la experiencia de directoras y actrices conocidas, olvidando el resto de profesiones donde la presencia femenina impera.

Es el caso de las montadoras, una profesión que en sus inicios era considerada un trabajo artesanal similar al de corte y confección, propio de un taller de costura. Con la llegada del sonido y la tecnología, los hombres se fueron integrando más, pero aún así a lo largo de la historia se ha mantenido esta tradición de montajistas mujeres, y a día de hoy son varias las que dan vida a películas de respetada calidad. 

Una de las mujeres que engrosa esta lista es Ana Pfaff (Barcelona, 1985). La artista catalana ha recorrido festivales nacionales e internacionales como montadora con películas como Trinta Lumes de Diana Toucedo; Verano 1993, la exitosa ópera prima de Carla Simón; y Niñato de Adrián Orrana. La cineasta impartió hace unos días una clase magistral en el Festival de Jóvenes realizadores donde reivindicó la magia "invisible" que hay detrás de las costuras del cine.

La artista barcelonesa posa antes de dar su clase magistral en el FIJR. La artista barcelonesa posa antes de dar su clase magistral en el FIJR.

La artista barcelonesa posa antes de dar su clase magistral en el FIJR. / Carlos Gil

-¿En qué momento supo que el montaje era su vocación?

-Cuando tuve que decidir que quería estudiar varias opciones me rondaron la mente, pero siempre supe que el cine era el mundo en el que encajaba más. Viendo películas me sucedían cosas que no experimentaba con otras disciplinas. La realidad es que en ese momento no tenía idea de lo que significaba el montaje. Más tarde, cuando mis estudios en la escuela de cine fueron avanzando, comencé a hacer prácticas en las que teníamos que grabar y montar nuestro propio material y ahí me dí cuenta de que era algo con lo que disfrutaba mucho. Experimentar la gran cantidad de posibilidades que te ofrecía el montaje, cómo se podía crear jugando con las imágenes y toda esa parte creativa y reflexiva, más allá de lo técnico, fue lo que me conquistó.

-A la hora de elegir especialidad tenía claro que lo que me gustaba del cine era eso, el proceso de entender su lenguaje, de como se relacionan las imágenes entre sí. Me interesaba el mundo de la dirección, pero el enfoque de mi escuela no conectaba con el mundo cinematográfico que me interesaba. Decidí entonces optar por el montaje y sentí que era el mundo en el que más podía aprender. Aún así, al principio trabajas en proyectos más rutinarios donde no disfrutas tanto. Con el paso del tiempo, me encontré con proyectos que eran mucho más cinematográficos. A partir de ahí, me enamoré profundamente.

-Ha hablado del montaje como una experiencia de apertura psicológica, emocional y también física. ¿De qué manera se experimenta todas estas emociones durante el proceso?

-A mí me gusta trabajar de una manera muy abierta, en el sentido de no tener ideas preconcebidas y no trabajar sobre estructuras y patrones más construidos. Supongo que por eso me gusta trabajar en proyectos más personales, más experimentales, más de autor, porque creo que en los procesos vas descubriendo, vas viendo que hay en esas imágenes y durante esa búsqueda muchas veces nos encontramos con que la manera de construir la película pasa por esos lugares emocionales, sensoriales, físicos. Tienes que conseguir también que buscar la mejor manera para que el espectador pueda transitar por esas emociones, para que vayan emergiendo durante la película y dónde se acaban concretando todas esas decisiones es en el montaje. 

-Tener sensibilidad sobre lo que nos muestra una imagen,como puedes construir con ella o que emociones te produce a veces es mucho más importante que el hecho de que estén sucediendo muchas acciones en ella. El saber cómo y de qué manera nos toca como espectadores genera una conexión mucho más íntima, es otra mirada. Te encuentras de repente en una etapa de re-escritura y reflexión y se genera esa idea de subtexto, aparte de lo que vemos, físicamente ¿cómo nos afecta? Todo eso va más allá de la parte técnica que involucra y se tiene que trabajar igual o más. 

-¿Cuáles fueron los retos a destacar en el proceso de montaje de una película tan íntima y personal como Verano 1993?

-La verdad es que es algo que nunca me había preguntado. Yo diría que uno de los grandes retos que tuvimos fue tener la película acabada a tiempo porque teníamos muchísimo material. De hecho, yo me incorporé cuando ya llevaban dos meses de montaje, y nos daban muy poco tiempo para terminarla teniendo en cuenta que es una película que necesita mucho mimo y cariño. Teníamos que montar muchas horas al día para poder sacar la película adelante, para conseguir que la película transmitiera ese aura y esas emociones tan profundas, conseguir que funcionen todos los arcos emocionales. A pesar de eso, el material era maravilloso y trabajar con Carla fue una experiencia increíble y muy enriquecedora. Por otro lado, en la etapa de rodaje si hubo ciertas dificultades en un par de secuencias clave de la película que no se pudo rodar bien porque Paula, la actriz pequeñita, hay ciertas cosas que no podía hacer y fue un proceso de psicología y paciencia para que esos momentos funcionasen.

-En los últimos años, está teniendo mucha visibilidad y están siendo decisivos muchos movimientos por parte de los profesionales del sector del cine de todo el mundo para reivindicar el papel de la mujer en la industria. ¿Cree que se están consiguiendo cambios reales?

-No tengo cifras exactas sobre la evolución. Sé que estamos muy mal, pero yo quiero creer que sí, que poco a poco se va a ir creciendo esa conciencia de revertir el desequilibrio tan 'bestia' que vivimos hoy día, que estos cambios sociales tan importantes lleguen a todos los estratos. Lo que pienso es que la igualdad de oportunidades tiene que ser la misma para todos. Otra cosa es que no te interesen ciertos cargos y quieras dedicarte a otros, eso entra dentro de la libertad de cada persona, pero si que es cierto que las escuelas de audiovisuales están llenas de mujeres, incluso a veces más del 50% y estás cifras luego no se reflejan en la vida laboral real.

-¿Ha experimentado algún tipo de discriminación en su trayectoria profesional?

-Tengo que decir que desde mi experiencia personal no he sentido nunca un rechazo por ser mujer, no lo he vivido, al igual que tengo otras amigas que trabajan en rodaje en proyectos más industrializados y ellas si que lo sienten muchísimo porque se establecen otras jerarquías, entran en contacto una serie de decisiones que involucran a muchas más personas e igual se representan mucho más ciertas realidades sociales. Yo no he sentido un gran cambio desde que empecé hasta ahora pero porque probablemente hace quince años no eras consciente de todo lo que se consentía, porque era otro tipo de educación, no tenías tantas herramientas, ni se percibía igual.

Es la encargada del montaje de películas como 'Verano 1993' y 'Con el viento'. Es la encargada del montaje de películas como 'Verano 1993' y 'Con el viento'.

Es la encargada del montaje de películas como 'Verano 1993' y 'Con el viento'. / Carlos Gil

-Hace poco un grupo de mujeres montadoras denunciaban que el ICAA no incluía a su colectivo profesional para acceder a las ayudas económicas, ni figuraba en el nuevo sistema de puntuación que otorga puntos adicionales a las mujeres cineastas. ¿Cree que se sigue considerando el montaje como un puesto de responsabilidad secundario?

-No tenía noticia de esto en concreto, pero creo que esto más que tratarse de una cuestión de género, es una cuestión de la invisibilidad del montaje. La gente que sabe de cine y que tiene una idea de lo qué es el montaje, es completamente consciente de la importancia tan grande que tiene. El problema es que a nivel mediático lo que interesa son directores y actores, básicamente. Somos conscientes de esta realidad pero hace poco, por ejemplo, hemos creado la primera Asociación de Montadores y Montadoras de Cataluña y justamente lo que se está haciendo es esto, intentar luchar por visibilizar el montaje, ya no sólo por una cuestión de derechos laborales, que también, sino de colocarlo dónde tiene que estar. 

-Desde hace un tiempo a esta parte se habla mucho también de la mirada femenina a la hora de trabajar en un proyecto. Desde su experiencia, ¿piensa que el sexo determina la mirada o el estilo de trabajo dentro de los procesos de creación?

-Yo no lo creo. Es algo compleja la cuestión, yo pienso que a cada uno de nosotros nos determinan una gran cantidad de factores. De dónde vienes, que educación has recibido, que experiencias vitales has experimentado... no creo que sea una cuestión de categorizar en porcentajes o de delimitar las miradas. A veces esto se convierte en un lastre prototípico que reduce todo a un estereotipo, no hay que ser tan simples para todo. Las películas dirigidas y hechas por mujeres pueden resultar muy interesantes para el mundo masculino y viceversa. Hay productos maravillosos que todos sabemos valorar, sin entrar en cuestiones de género. Somos humanos y tenemos nuestra mochila y nuestra carga con todo lo que conlleva. Otra cosa es como experimentemos como mujeres ciertas sensaciones desde un punto de vista diferente, como por ejemplo la maternidad, eso es una realidad y es una experiencia igual de remarcable en la vida de los hombres, pero las perspectivas son distintas.

-¿Tiene algún proyecto futuro en mente que le ilusione de manera particular?

-Tengo un proyecto en mente con mi compañera Ari, con la que cree el colectivo Dostopos, que estamos desarrollando para un largometraje que queremos dirigir conjuntamente. En este caso lo queremos rodar nosotras también, es algo que está aún verde, pero que está ahí y me hace especial ilusión porque no lo había hecho de manera profesional antes.

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