Crítica de música

Mano a mano entre Bill Evans y Simon Philips en el Festival de Jazz

En plena actuación. En plena actuación.

En plena actuación. / CARLOS GIL

La noche prometía. El Festival de Jazz de Granada reunía en un sólo escenario a Simon Phillps (exbatería de The Who), Bill Evans (al que llamó cuando tenía 21 años Miles Davis para que se uniera a su banda) y Randy Brecker (con seis Grammys y 18 nominaciones, y colaborador de Sinatra y Steve Wonder).

El espectáculo resultó soberbio, brillante. Había lugar para todos. Evidentemente los solos de trompeta y de los saxos barítono y alto de Bill Evans se prodigaron más, pero no había abusos, como tantas veces se ven en otras formaciones, donde uno brilla y los demás acompañan (que no digo que sea malo, sino una opción). Se vio una banda muy comprometida con la música, el equilibrio primó y el resultado fue soberbio. El público la recibió con interés y pasión -hablamos de un recital coral donde los músicos dieron rienda suelta a su musicalidad-.

Los asistentes pudieron disfrutar de canciones como Wildfire, Dennis the Menace, Dirty dogs, Soulbop, Dipshit, Dixie Hop, Bones, entre otras, y de un bis -Some Skunk Funk-. Los aplausos espontáneos del público trufaron la velada creando un ambiente entusiasta que percibió la banda. Tras el tercer tema, Bill tomó la palabra y trató de hablar en español, aunque pronto pasó al inglés para presentar a Randy, el trompetita que a su vez lo hizo con Simon Phillips y éste con al resto de la banda.

La iluminación sencilla acompañó perfectamente a cada tema como si se tratara de otro músico. Evans utilizó dos saxos y con ambos transmitía una paleta de colores al alcance de pocos. La trompeta de Brecker te transportaba a sonoridades cálidas y llenas de entusiasmo; la batería de Simon Phillips espectacular. Era amplia, pero él se crecía en cada tema, desde ella dominaba la perspectiva y el espectáculo. El músico con un bajo de seis cuerdas realmente brillante y los teclados merecen también una grata reseña. Ormaro Ruiz acompañaba y enriquecía cada solo de los compañeros. Cambió solo un par de ocasiones de sonido y adoptó el de piano para acompañar a Evans en el tema que cantó, dándole un matiz más intimista. El Festival de Jazz se está coronando con edición. Qué siga.

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