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Mozart en boca de jóvenes talentos

  • Los solistas ganadores del I Concurso de Ópera de Granada despiden la 66º edición del Festival con una gala lírica conmovedora

  • El tenor David Alegret, que los acompañaba, bordó su actuación

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Mozart en boca de jóvenes talentos

"Soy un hombre en creciente desacuerdo con su época, aunque eso cuenta poco en el balance de mis días. Éste es mi tiempo, pero no es el único. Sueño mucho. El amor determina el trazo largo de mi vida. Y eso es lo que define. Lo que importa. El amor". El poeta salmantino Juan Antonio González-Iglesias habla de sí mismo, pero podría estar refiriéndose perfectamente a Wolfgang Amadeus Mozart. El músico austriaco fue en su momento un incomprendido -al igual que Wagner en el inicio de su carrera-, y centró su obra, sobre todo la operística, en la temática amorosa. "Da para tanto que se puede dedicar un concierto entero, desde la ensoñación romántica a las burlas sobre el amor, el área de la melancolía", explicaba el director de orquesta Pablo González horas antes de su concierto al frente de la OCG y los cuatro solistas ganadores del I Concurso de Ópera Mozart de Granada. Las soprano Alicia Amo y Berna Perles -ambas malagueñas-, la mezzosoprano rusa Karina Demurova y el barítono italiano Riccardo Fassi, acompañados del tenor David Alegret, despidieron el Festival con un conmovedor recital, en el que quizá se echó en falta el formato que se llevó al Auditorio Manuel de Falla en mayo de este año. También algo mas de aire fresco. El bochorno era insoportable.

La representación semiescénica pensada por Ángel Luis Ojea se vio sustituida por una teatral, y por momentos intensa 'gala lírica', también al cargo del director de escena madrileño, cosa que incumple las bases del concurso, en el que se prometía el mismo formato. "Entiendo que o no concordaba con la programación o no se contaban con los recursos suficientes. Estamos trabajando con la nueva dirección para que en un futuro se pueda hacer la consecución lógica del concurso", comentó hace unos meses Alicia Pire, gerente de la OCG, en referencia a la decisión tomada por el Consejo Rector. Al final, las cinco voces se sirvieron del espacio para hacer mas creíble el espectáculo y lo consiguieron.

Quizá se echó en falta el formato más operístico que se llevó al Manuel de Falla

Más allá de ese detalle, González, la OCG y las voces líricas formaron un tándem soberbio y muy expresivo durante la hora y media que duró el espectáculo, en el que se interpretaron arias, dúos y recitativos sacados de las últimas óperas del genio de Salzburgo donde el amor fue el gran hilo vertebrador. "Al fin llega el momento en que gozaré sin angustias del brazo de mi amado [...] Ven, no te demores más, dicha hermosa, ven donde el amor para gozar te llama", cantaba de forma espléndida la soprano Alicia Amo en el inicio de la gala, para el que se subió a la parte de arriba del Palacio de Carlos V. Se trataba del aria Deh, vieni, non tardar, de Le nozze di Figaro, una ópera estrenada en Viena en 1786 que llamó poderosamente la atención por criticar en clave de humor los derechos de la aristocracia, a través los conflictos amorosos que se suceden a lo largo de la trama. Su bello y cristalineo timbre asombraba todavía más en 'las alturas'. Mientras, más de un centenar de personas se quedaban fuera por un corte en las comunicaciones debido a una carrera organizada el mismo día que el cierre del festival. "A quién se le ocurre", comentaba indignado el director, Diego Martíne, con cara de enfado.

Con la etnrada de Alegret el nivel no hizo nada más que subir. El barcelonés interpretaba Un'aura amorosa de Così fan tutte a la perfección, igual que un día lo hicieron Jonas Kaufmann y Luciano Pavarotti en el papel de Ferrando. Tras el atronador aplauso y el buen hacer de la OCG con la Obertura de esta obra, llegaban Berna Perles y Karina Demurova, que asumieron el rol de Fiordiligi y Dorabella mientras paseaban por el escenario y miraban de frente al público. Una auténtica delicia que se llevó el primer bravo de la noche. Riccardo Fassi se luciría poco después con piezas de La flauta mágica, obra de enigmática trama, con connotaciones masónicas y un brillante discurso musical, sostenido por una OCG rica en matices gracias a González. La despedida llegó con la preciosa Il mio tesoro intanto. Un placer escuchar a Mozart en boca de jóvenes talentos y en las manos de un director y orquesta de sobra de primera.

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