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El cartapacio de Antonio Raphael Mengs
Coincidiendo con el quinto aniversario de la muerte de Ayala, la Real Academia Española ha realizado una edición especial de Muertes de perro, de Francisco Ayala, "una gran novela social de la condición humana", con claras influencias de Cervantes y de Shakespeare, en palabras de Darío Villanueva, secretario de la RAE.
La novela, editada por Alfaguara y con prólogos del académico José María Merino y de la hispanista Carolyn Rychmond, viuda de Ayala, se presentó anoche en la Biblioteca de Andalucía, en un acto en el que intervinieron, además de los prologuistas, Darío Villanueva y Antonio Sánchez Trigueros, catedrático de la Universidad de Granada y especialista en la obra ayaliana.
La reedición de este libro coincide con la localización, en la Universidad de Princeton de una caja con documentos, entre los que figuran tres copias mecanografiadas de Muertes de perro con algunas correcciones a mano y una especie de guión de los diferentes capítulos de la novela, en el que faltan los dos últimos, quizá porque el autor no sabía muy bien cómo iba a terminar esta obra, uno de sus títulos fundamentales y que finalmente publicó la editorial Sudamericana en 1958.
Como decía ayer Darío Villanueva, esta obra de Ayala "se ha visto desfavorecida" por ser una obra escrita en el exilio y que, como otras de aquella época, "ha permanecido en una especie de tierra de nadie". "No fue inmediatamente incorporada al canon de la novela española de la época pero estamos a tiempo de recuperarla", comentó el catedrático.
También, puede haber sido perjudicial para la obra el que se la incluyera dentro de las llamadas novelas de dictador, una clasificación a la que Ayala se resistía según el secretario de la RAE. Este libro "es mucho más que una novela de dictador. Es una novela sobre la condición humana" y una obra donde "lo siniestro, lo grotesco y lo patético se conjugan con especial eficacia", comentaba ayer Merino, autor del prólogo. "Una dictadura puede hacer salir al exterior lo peor que tenemos, y lo que Ayala pretende es mostrar hasta dónde es capaz de llegar el ser humano, cómo puede ser desleal, traidor y corrupto", señalaba Merino, para quien este libro "está perfectamente vigente".
Merino se refirió también al aspecto formal de la novela, constituida por "una serie de manuscritos encontrados, a través de los cuales se van conociendo a los personajes" y que pretenden narrar la crisis política que ha sucedido en un pequeño país centroamericano, como consecuencia de la muerte del dictador.
Esta novela, terminada de redactar por Ayala en 1957, mientras daba clases en Princeton, tiene una de sus fuentes, en opinión de Carolyn Richmond, en el teatro de Shakespeare, y en concreto en Otelo, Julio César y Macbeth. "La novela no es, ni se propone ser, una versión moderna de la tragedia shakespeariana, sino más bien un reflejo, contemporáneo a la vez que universal, de la eterna lucha por el poder", afirma Richmond en su prólogo.
La influencia de ElQuijote y de la técnica cervantina están también claras en Muertes de perro, una novela sobre "el poder como usurpación", en la que es "fundamental la invención literaria en cuanto proceso", añade Richmond.
"Lo que está detrás de su obra literaria es un estudio sobre la condición humana. Ayala, al no poder hacer Antropología Filosófica porque en Estados Unidos presentarse como filósofo, hace ese estudio a través de la literatura. Y lo hace maravillosamente", apuntaba ayer el catedrático de Filosfía Javier San Martín sobre la nueva relectura que puede hacerse de Muertes de Perro a partir del hallazgo de Princeton.
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