David garcía-Intriago. Actor

"Recogemos el hambre quijotesca y la hacemos real y también espiritual"

  • Respaldado por el éxito de 'Oh Vino', David García-Intriago firma una obra de la que es director, dramaturgo y actor y que presenta esta noche en la Corrala de Santiago

David García-Intriago, caracterizado en un momento del espectáculo. David García-Intriago, caracterizado en un momento del espectáculo.

David García-Intriago, caracterizado en un momento del espectáculo. / G. h.

Con el éxito de público que cosechó el verano pasado Oh vino como su mejor aval, David García-Intriago regresa este mes de agosto a la Corrala de Santiago con Hambre, una divertida propuesta multidisciplinar de teatro, música y gastronomía con la que repite fórmula. "El año pasado fue un exitazo tremendo porque conseguimos llenos absolutos en las trece funciones que hicimos y en esta ocasión retomamos la programación con un espectáculo diseñado casi para este entorno y siempre en clave de comedia", cuenta el actor, responsable también de la dirección y del texto de la obra.

Esta nueva propuesta que se presenta hoy es un homenaje a los cómicos de la lengua que en el Siglo de Oro amenizaban los patios y corrales de comedias mientras el público comía y bebía durante la representación. Tradición antigua bajo una estética contemporánea que permite el espectador formar parte activa del espectáculo. Un acercamiento al teatro sensorial y de los sentidos, donde todo está pensado al milímetro para el disfrute del espectador. "Es un recorrido por las distintas hambres del hombre de la mano de El Quijote, la más hambrienta de las novelas", puntualiza sobre la parte hambrienta, y sobre la gastronómica: "El año pasado servíamos vino gracias a Petra Vinos, y este año también más queso, chorizo y unas regañás de la mano de Casa Diego y la colaboración del restaurante El Trasgu".

El año pasado fue un exitazo tremendo porque conseguimos el lleno absoluto en las 13 funciones"

Histrión Teatro, clásica ya en los veranos de la Corrala, presenta esta obra en colaboración con la Universidad de Granada, la compañía La Líquida y Petra Vinos. Con música en directo (violonchelo o violín), consiguen crear un espacio sonoro único en cada representación: una selección musical sorprendente que apoya el espectáculo, lo amplifica y lo subraya. Todo es posible en Hambre: versiones contemporáneas de aquellos cantares del siglo XVI y adaptaciones clásicas de sonidos poderosos con aires de heavy metal para poner en valor aquella realidad de "las ventas" del Siglo de Oro.

Una de las premisas del espectáculo es la diversión, y sobre todo el humor, tal y como acostumbra a firmar su artífice: "La obra es un viaje divertido a través del hambre humana para conocernos a nosotros mismos y también para recordarnos que la cultura, en su máximo exponente, como es El Quijote, es lo único que nos puede salvar de todas esas cosas que nos hacen menos humanos. Pero siempre desde el punto de vista del humor".

Sobre el guiño de la obra a la tradición, aclara que "los montajes teatrales duraban mucho tiempo, unas ocho horas. El público, lógicamente, comía y bebía y mientras se hacían los famosos entremeses, piezas breves y cómicas, como las de Lope de Vega, Lope de Rueda o Cervantes, que era un gran entremesista. Aquí intentamos recuperar ese tipo de espectáculos, aunque no exactamente porque es una función de hora y veinte de duración".

Eso en lo que respecto a su trabajo como dramaturgo, pero en su trabajo como actor también hay ese guiño al pasado. "Hay una forma de actuar que viene de la tradición juglaresca. Aquí aparecen como 16 personajes, un recurso que es también muy del Siglo de Oro, de los antiguos bululús. Había varios tipos de compañías y estas eran las más simples: cómicos solos que iban recorriendo los pueblos a pie haciendo representaciones", cuenta García Intriago, a quien le han recordado muchas veces su parecido con El Brujo.

Y sobre la parte más contemporánea, el dramaturgo explica que "el texto recoge todos los aspectos políticos, sociales, culturales y gastronómicos que aparecen en El Quijote, para establecer una comparación entre lo que ocurría en el XVI y lo que sucede hoy en día en estos mismos aspectos, porque hay unos paralelismos muy claros". "Seguimos teniendo los mismos problemas y a la vez las mismas soluciones", apostilla.

"Nosotros recogemos ese hambre quijotesca y la transformamos en un hambre real, porque el público come y bebe, pero también espiritual, porque intentamos alimentar el alma a través de la música y el teatro", señala sobre la obra, que podrá verse todos los martes, miércoles y jueves, del 1 al 31 de agosto, a las 22:00 horas. El precio de la entrada es de 16 euros.

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