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Spiderman vuelve a empezar

Superhéroes/Acción, EEUU, 2012, 136 min. Dirección: Marc Webb. Guión: Alvin Sargent, Steve Kloves. Fotografía: John Schwartzman. Música: James Horner. Intérpretes: Andrew Garfield, Emma Stone, Martin Sheen, Rhys Ifans, C. Thomas Howell. Cines: Los Vergeles, Cinema 2000, Kinépolis, Serrallo Plaza, Multicines Centro. ArteSiete Alhsur.

Esto no es Spiderman 4, aunque sea la cuarta entrega dedicada al personaje, sino Spiderman 0. O Spiderman 1 revisitado. Complicados tiempos de precuelas y secuelas que explotan los éxitos hasta exprimirles la última gota. Me explico: en la primera parte de esta película se vuelve a contar el origen del superhéroe -arañita, picadura, transformación- añadiéndole algunos apuntes nuevos sobre la desaparición de los padres, desarrollando aspectos nuevos de la personalidad de Peter Parker (más bien creándolos) y recuperando del cómic original un amor del hombre araña anterior al conocido en las anteriores entregas.

Esta primera parte reúne aciertos de guión y sobre todo de interpretación. Andrew Garfield da a la película su baza más efectiva al recrear un Spiderman que debía enfrentarse a un peligro mayor que el de los supervillanos: las estupendas películas de Sam Raimi que habían forjado un superhéroe a la vez fiel al cómic original y con desarrollos muy personales aportados por Raimi y por la caracterización de Tobey Maguire. El éxito de Andrew Garfield consiste en crear un tipo por completo distinto, más inteligente, más duro, más cínico. Marc Webb, importado de esa otra factoría de cine comercial supuestamente próximo y humano etiquetada como indie, da con su sobria dirección el tono perfecto a esta primera parte, a la que se le agradece el aire de relato de terror a lo licántropo o Jeckyll & Hyde con el que se aborda la progresiva transformación de Peter Parker en Spiderman (o con el que, más adelante, ya como Spiderman, se le incorpora de su tela de araña con gesto de vampiro saliendo del ataúd).

En la segunda parte el director parece retirarse para ceder el protagonismo a los creadores de efectos especiales cuando llega el enfrentamiento entre el hombre araña y el hombre lagarto. Espectacularidad de traca bien resuelta técnicamente, aunque el cine ha olvidado que sugerir es siempre más eficaz (y más barato, como bien sabía Jacques Tourneur) que mostrar: ninguna aparición del hombre lagarto -tirando coches por un puente o luchando con Spiderman- es más impactante y sugestiva que la sombra de su transformación en el túnel. Aunque hay que reconocer la eficacia espectacular del duelo en las cloacas y el hallazgo de las grúas gigantes ayudando al superhéroe herido. También los creadores de efectos especiales deben tener corazón.

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