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Un mundo de trazos gruesos

  • La galería Ceferino Navarro muestra al público la primera exposición del ilustrador y publicista Víctor Capdevila, que propone un derroche de color como vehículo para contagiar la energía

Desnudos y elementos del día a día se superponen y actúan. La galería Ceferino Navarro, en una exposición promovida conjuntamente con el artista Jesús Conde, saca a la luz al Víctor Capdevila del mundo del cómic y la publicidad en el que ha pasado sus últimos años, para regalar a un artista sorprendente, que rebosa energía a raudales. Trazos gruesos y una gama de colores muy extensa. Ningún color se asemeja igual que no lo hacen las emociones que suscitan cada una de las obras, que no pretenden más que hacer disfrutar desde el denominado arte pop impresionista.

Influencias inconscientes del día a día se unen a grandes nombres como los de Modigliari, Chillida y Matisse hasta tocar el color de los impresionistas del pop art: Paul Klee, Chagall o Jesús Conde. A este último, Capdevila le tiene especial cariño y reconoce la gran enseñanza que le ha proporcionado toda su obra. Líneas gruesas, colores planos con detalles realistas de aerógrafo que hacen de lo simple un trabajo de muchas horas de exigencia, tantas como contienen los casi 365 días que ha tardado en preparar una exposición que por fin ve la luz y de la que el artista se atreve a confesar que "espera buena acogida".

Víctor Capdevila intenta crear expectación con un estilo contemporáneo a medio camino entre el cómic, la pintura y el diseño. "Intento no dejarme nunca olvidado el lápiz", afirma, mientras asevera que ése es su aliciente para seguir superándose, aunque tiene en cuenta la gran ayuda que puede ofrecer la informática, la cual utiliza si surge algún problema de vectores. El ordenador, cuenta, le ayuda a quitar esquinas, a eliminar curvas y a dejarlo todo con el mínimo trazo, que es lo que siempre ha pretendido desde un primer momento. Los contenidos insertados dentro de sus característicos grandes trazos podrían ser perfectamente omitidos y el espectador seguiría viendo los contornos de las figuras. Porque la idea que ha dado origen a la exposición no es nueva. Capdevila ha pretendido simplificar mucho la linea y llegar a representar algo muy claro, concreto e incluso muy figurativo pero con basandose siempre en el concepto de las cuatro líneas básicas.

Procedente del mundo del cómic, Capdevila reconoce que "la gente que no conoce del tema lo engloba en el mundo friki", aunque él cree, sin embargo, que "hay que tener en cuenta que dentro de este sector hay artistas de la talla de cualquier pintor bueno".

Actualmente sigue compaginando su faceta de pintor profesional con la labor de publicidad e ilustrador de cómic. Su inmersión en este mundo ha sido fructífera, ha trabajado con revistas como Mundo Sonoro, para la que realizaba una "tirilla" o para la Guía del Ocio de Granada. No ha parado de dibujar,es un artista autodidacta que se ha hecho a sí mismo. "Es que, cuando una cosa te gusta, no dejas de hacerla a diario", confiesa. Esta constancia, mezclada con el apoyo del entorno y especialmente del también pintor Jesús Conde, han sido claves en que el artista exponga por primera vez en las paredes de una galería con una colección realizada especialmente para la ocasión.

Su marcado estilo pop proviene tanto de sus trabajos anteriores de ilustrador como del "ritmo de vida tan acelerado que llevamos". Su impaciencia artística le ha hecho alejarse de su lado más realista, en el que desarrolló obras inspiradas en Granada. "El sur da frescura a la pintura", apunta.

El panorama actual granadino se divide en dos vertientes diferenciadas: los artistas clásicos a los cuales admira, y una rama más moderna de artistas excesivamente vanguardista que "quieren hacer cosas demasiado nuevas y tienen la concepción de que cuanto más original hagas una cosa más éxito vas a tener".

La influencia de otros artistas es clara: "Quería hacer versiones de cosas ya hechas buscando colores o posturas". ¿El resultado? Un espectáculo de color y vistosidad que evocan la rapidez de un mundo cambiante consiguiendo mantener al espectador frente al cuadro. "Busco darle al trazo el sitio que le corresponde, haciéndolo predominar frente al color", destaca Capdevila, quien está de acuerdo en que la primera visión de un cuadro impresionista es muy reconocible, y que ésa ha sido una de sus grandes prioridades junto a la modernidad que añade la línea pop.

La galería Ceferino Navarro (C/ San Matías, 2) que acoge la muestra del autor, comenzó su andadura en 1997 como un nuevo espacio expositivo en Granada, apostando desde el inicio por la diversidad de estilos y tendencias en sus obras expuestas. A la colección Trazos Pop Imresionistas, le ha precedido De princesas y duendes de la artista Patricia García, quien proponía una colección de pinturas en las que predominaban de forma clara la figura humana envuelta en una atmósfera alejada de las convulsiones actuales, a lo que le acompañaba una policromía elegante.

Víctor Capdevila. Galería Ceferino Navarro. Hasta el 30 de julio.

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