En tránsito

Judicialización

Toda democracia real debe estar permanentemente sujeta a la "judicialización de la política"

Por qué hay años bisiestos? ¿Por qué el cielo es azul? ¿Por qué me casé? ¿Por qué siempre estás mintiendo? ¿Por qué estoy tan cansado? ¿Por qué mi caca es verde? ¿Por qué los gatos les tienen miedo a los pepinos? ¿Por qué los perros comen hierba?" Según me dice el amable señor Google, estas son algunas de las preguntas más frecuentes que los usuarios le hacen a ese confidente -y profesor de autoayuda y consejero sentimental y cómplice de pequeños vicios y proveedor de información- que es el propio Google.

He descubierto estas cosas cuando buscaba en Google quién había sido la primera persona en utilizar el término "judicialización de la política" en España. Y lo he hecho porque la sentencia del TJUE sobre la inmunidad parlamentaria de Oriol Junqueras ha vuelto a resucitar el término. Pablo Iglesias, por ejemplo, ha denunciado la vía de "judicializar la política" en vez de elegir el virtuoso camino "del diálogo y la inteligencia para resolver el conflicto catalán". Vale, sí, pero ¿quién puso de moda ese concepto de la "judicialización de la política"? Por desgracia, Google -que sabe por qué los gatos le tienen miedo a los pepinos y por qué me casé y por qué estoy tan cansado- no sabe quién empezó a hablar en España de la "judicialización de la política", cosa que imagino que empezó con los primeros procesos a los políticos catalanes que organizaron referendos ilegales en 2014 y luego en 2017. Yo creo recordar que fue Ada Colau, allá por el año 2014, aunque quizá fue Jordi Évole en algún programa de Salvados. Lo que sí recuerdo bien fue lo que dijeron quienes empezaron a utilizar irresponsablemente el concepto: "Pero, vamos a ver, ¿qué es esta vergüenza de judicializar la política sólo porque alguien ha dejado votar a la gente?".

Es asombroso que gente supuestamente preparada diga estas estupideces. Vamos a ver: cualquier democracia real debe estar permanentemente sujeta a la "judicialización de la política", porque si no fuera así estaríamos viviendo en un régimen autoritario en el que los políticos podrían actuar alegremente al margen de la ley. Es así de sencillo: si no existiera una "judicialización" permanente de la política viviríamos en una dictadura encubierta. La misma clase de dictadura, por cierto, que los líderes del "procés" querían para su bonita República independiente.

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