Crónicas Levantistas

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Junts por Sevilla

No es un demérito de los tres candidatos, pero llama la atención que el PSOE-A no alumbre un líder de otra provincia

El presidente de la Junta es de Málaga, Elías Bendodo también y la nueva directiva de la RTVA, casi, casi, de modo que alguien con talento inventó aquello de Junts por Málaga para referirse a los del Gobierno de cambio. Vamos, que lo único que le falta al Guadalquivir a su paso por Sevilla es la olita del melillero para saludar cada día a sus ilustres vecinos. El clan malagueño desembarcó en el PP andaluz y llegó hasta donde no logró hacerlo Javier Arenas, que era sevillano de Olvera.

Y en esto estábamos cuando desde la sede del PSOE de Andalucía, en la calle San Vicente de Sevilla, se celebró el debate de las primarias. Los tres candidatos, que son tres, son de Sevilla; tres y ninguno de Jaén, de Granada o de Almería. Juan Espadas y Susana Díaz nacieron en Sevilla y Luis Ángel Hierro, que es de Aguilar de la Frontera, estudió Derecho en la hispalense, vive en ella y fue diputado provincial por esta provincia. Son sevillanos y licenciados en Derecho.

Lo mismo ha ocurrido con los presidentes socialistas de la Junta. Rafael Escuredo es de Estepa; Rodríguez de la Borbolla, el más sevillano de todos; Manuel Chaves, nacido en Ceuta pero con vida en Sevilla, y José Antonio Griñán, que vio la primera luz en Madrid pero también vive cerca de la capital hispalense. Por lo demás, todos licenciados en Derecho. Chaves había vivido en Cádiz y votaba en esta provincia, aunque su origen es el de la fotografía de la tortilla.

Cádiz también mandaba cuando lo hacía Sevilla, y hasta Susana Díaz mantuvo de vicepresidente a Manuel Jiménez Barrios, que es de Chiclana y de lectura diario de Diario de Cádiz.

Esto no es casual, Sevilla es la provincia con más militantes de Andalucía; del mismo despacho laboralista de Rafael Escuredo salió Felipe González, primer presidente socialista desde la Segunda Guerra Mundial y líder histórico del PSOE de la Transición y de los años posteriores. Eso crea escuela.

No es casual, ni es un demérito de ninguno de los candidatos en las elecciones primarias, pero da que pensar que un partido tan poderoso en la comunidad como es el PSOE no alumbre líderes de otras provincias o de Andalucía oriental. Felipe Sicilia, que es de Jaén, lo intentó, desbrozó el camino donde parecía que el susanismo era de monocultivo, pero se retiró. Y a Luis Planas, cordobés de Valencia, ni le dejaron quienes hoy se les llena la boca de libertad.

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