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La chauna

José Torrente

torrente.j@gmail.com

PSOE y Huévar

Usar el poder para perpetuarse en él no es nuevo entre dictadores, pero sí que es denigrante entre demócratas

Lo del PSOE en Huévar es la demostración de que ganar elecciones sistemáticamente requiere atajos poco escrupulosos más que programas decorosos. Cuando llegan las urnas desempolvan las cadenas con las que atar compromisos que cambien votos por salario. Romanones aún vive en ellos.

El hallazgo en Huévar de pruebas que confirman las sospechas extendidas por todos los municipios, confirma la realidad de un socialismo orgánico andaluz entregado a su fábrica clientelar con la que producir influencias y dificultar, con apariencia democrática, cualquier legítimo intento de sustituirlos en el poder. Tantos años haciendo eso mismo que, antes de descubrir la trituradora fundida y los papeles por fundir en ese ayuntamiento sevillano, lo habíamos asimilado como normal por habitual y cotidiano en nuestras ocho provincias. Manda Huévar que diría Trillo.

Lo que más ruido está haciendo en esta polémica es el silencio del PSOE. Susana Díaz no ha dicho nada del escándalo, para variar. Sólo se oyeron tímidos susurros de su portavoz despejando el marrón, y al expendedor de culpas Pedro Mentiránchez achicando la cuestión o, descaradamente, negándola. Nada nuevo en su forma de reaccionar cuando se descubren evidencias tan rotundas que manchan sus pregonados cien años de honradez. No olvidemos que el olvido forma parte de la táctica socialista para dejar morir las polémicas que les sacuden.

El síntoma electoral de la hegemonía socialista en Andalucía ya tiene diagnóstico definitivo. Usar el poder para perpetuarse en él no es nuevo entre dictadores, pero sí que es denigrante entre demócratas. Porque el chantaje del intercambio de dignidad y hambre por votos es un golpe bajo a la calidad de nuestra democracia. En Huévar se ha descubierto el método que deja claro cómo hacían funcionar los socialistas el sistema. Y explica tácitamente qué ve el PSOE en nuestro voto: un instrumento que los refrende en su poltrona, aunque de camino se carguen la dignidad de quien vota, y la decencia por lo votado.

Para su organización electoral era tan ejemplar y modélico el invento que un exalcalde hervense fue promovido a director general de Empleo de la Junta. Para extender el método clientelar socialista por toda nuestra comunidad. Un premio a la altura de los objetivos partidistas del PSOE, pero sin incidencia plausible en la mejora de los índices de paro de Andalucía.

Con vergüenza deberían no olvidar jamás que votar es optar libremente, no imponer su chantaje.

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