Rosa de los vientos
Pilar Bensusan
¿Glorioso día?
El pasado sábado fue 28-F, el glorioso día de la falaz patria andaluza que idearon como fraudulenta leyenda, no Blas Infante –iluminado de estrafalarias teorías–, sino unos cuantos políticos de cuyo nombre prefiero no acordarme ya en democracia, a sabiendas de su falsedad, y que ha sido potenciado, tras el referéndum fallido e inconstitucionalmente legitimado, por socialistas primero y por populares después, para fortalecer ideológicamente esa Andalucía quimérica que llevamos padeciendo ya durante 46 años.
La ficción patriótica impregna todo el constructo ideológico que se ha ido agrandando progresivamente desde aquel fracasado 28-F de 1980. Y lo que sí hay que reconocerle al régimen surgido de la ilegitimidad de perder en las urnas es la capacidad de convicción que ha desarrollado durante casi medio siglo en todos los ámbitos: doctrinal, cultural, educativo, folclórico, sociológico… llegando a implantar tradiciones falsarias, pero que han ido calando en la sociedad porque medio siglo es mucho tiempo… Incluso en las calles de 7 de las 8 provincias de esta CCAA, uno de los 3 nombres más frecuentes es “Andalucía”, siendo Granada la única provincia en la que no lo es. Nombrar a las calles “Andalucía” es otra imposición ideológica más frente a la verdadera historia, que casualmente sólo se repite en Cataluña, con un callejero plagado de “Cataluñas”.
Construir el relato lleva mucho tiempo y dinero –que sale de nuestros bolsillos–, siendo clara la intencionalidad política de construir una falsa Historia de España y también del sur peninsular para legitimar autonomías inicialmente débiles.
Urge pues recuperar nuestra historia real antes de que sea demasiado tarde, porque el artificio autonómico andaluz no lo avalan ni la historia, ni la geografía, ni la cartografía, ni las tradicionales divisiones administrativa, judicial y militar de España.
Muchos de los conflictos territoriales de España derivan de la caprichosa división territorial surgida del inventado Estado autonómico, que poco tiene que ver con la Historia de España y sí con espurios deseos partidistas que sólo han provocado el deterioro de los territorios preteridos en ese fracasado reparto autonómico y el aumento de las diferencias territoriales y los históricos Reinos de Granada y León son buen ejemplo de ello.
En el Reino histórico de Granada, cada 28-F, más que glorioso, es ominoso.
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