La ciudad y los días
Carlos Colón
¿Diálogo con una dictadura fundamentalista?
Reino Unido, Francia y Alemania emiten un comunicado conjunto en el que afirman que colaborarán con Estados Unidos y los aliados con “acciones defensivas proporcionadas” en respuesta a “los ataques temerarios de Irán que han apuntado a nuestros aliados cercanos y están amenazando a nuestro personal de servicio y nuestros civiles en la región”. España se desmarca. Escribe Pedro Sánchez: “Rechazamos la acción militar unilateral de EEUU e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil. Rechazamos igualmente las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria. No podemos permitirnos otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Medio. Exigimos la desescalada inmediata y el pleno respeto del derecho internacional. Es hora de retomar el diálogo y alcanzar una solución política duradera para la región”.
Es un comunicado parecido al de China, que denuncia las “acciones militares contra un Estado soberano sin la autorización de la ONU”. Perfecto. Salvo porque a la vez ayuda a Irán mediante el suministro de datos de inteligencia transmitidos por satélites que rastrean los movimientos militares de Estados Unidos para facilitar su ataque.
El tiempo dirá quién tiene razón. Es tan legítimo desconfiar de las intenciones de Trump y Netanyahu, que son dos desgracias para sus países y en el caso del estadounidense para el precario equilibrio internacional, como, con mayor motivo, de una dictadura teocrática que hace poco ha sofocado las protestas internas matando entre 10.000 y 30.000 ciudadanos iraníes y según fuentes fiables prosigue con su programa de armamento atómico: según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) cuando Israel lanzó ataques aéreos el pasado junio, Irán tenía una reserva de 440 kg de uranio enriquecido con hasta un 60% de pureza, cerca del 90% requerido para el uso armamentístico.
No es fácil el “pleno respeto del derecho internacional” frente a quien vulnera desde hace cuatro décadas los derechos humanos y el derecho internacional. No es razonable “retomar el diálogo” con quien sistemáticamente miente. Con estos dos supuestos es poco creíble que el respeto al derecho y el diálogo con los fundamentalistas permita “alcanzar una solución política duradera para la región”. El tiempo dirá.
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