Un cuento para Reyes

07 de enero 2026 - 03:05

Recuerdo que cuando era niño me intrigaba saber lo que era mirra, uno de los regales que los Reyes Magos llevaron al niño Jesús. Sabía lo que era el oro porque mi madre llevaba una medalla de ese metal, el incienso porque era a lo que olía la iglesia cuando iba los domingos a misa, pero… ¿la mirra? Me pasaba como a la Virgen María, que dicen que era del Realejo porque cuando los reyes de Oriente le ofrecieron sus regalos al recién nacido, preguntó: ¿Qué pollas es la mirra? Luego, cuando ya pude acceder a los diccionarios me enteré de que la mirra era una resina aromática y rojiza que también sirve de medicina natural y para curar achaques de viejo. Entonces lo que me dije fue: ¡pues vaya mierda de regalo para un niño! Yo es que creo que los Reyes Magos no siempre aciertan.

Cuando ya me hice lector, recuerdo que un día cayó en mis manos el cuento El regalo de los Reyes Magos, de un periodista llamado O. Henry. Este hombre, acuciado por las deudas y que acudía con frecuencia al alcohol, escribió una historia tan tierna como bonita. Es de la un matrimonio joven y tan pobre que las pasaban canutas para subsistir. Un día paseando ambos, la esposa, que tenía una hermosa cabellera, se quedó admirando un juego de peinetas en un escaparate de Brodway. Y el joven marido pensó que el juego de peinetas sería un buen regalo de Reyes para su esposa. La mujer también tenía pensando regalarle a su marido una cadena para un reloj de bolsillo que había heredado de su padre. El día seis de enero el hombre llegó a su casa todo ilusionado con el regalo para su amada, pero al abrirle ésta la puerta se quedó de piedra. Ella se había cortado el pelo y había dejado su cabeza casi rapada. Él le preguntó con gran preocupación qué había hecho con su linda cabellera. Ella le dijo que la había vendido a una fábrica de pelucas para comprarle a él una cadena para su reloj. El joven no sabía si reír o llorar porque él había vendido su reloj para comprarle el juego de peinetas a su esposa. Ambos acabaron abrazados y hablando de la equivocación que habían tenido los Reyes Magos, unos hombres a los que se les supone muy sabios y que no siempre aciertan. Espero que sus Majestades de Oriente hayan sido sabios con todos ustedes. Conmigo han acertado: me han traído una pócima hecha con mirra que dicen que es muy buena para los dolores musculares.

stats