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El Sáhara no es patrimonio de nadie, más que da la gente que habita esa tierra. En España, durante muchos años, solamente la izquierda más izquierda ha reivindicado una cuestión que por cercanía y por otra serie de razones como la justicia internacional toca la fibra de mucha gente por encima de ideologías y afinidades. Pero, claro, otra cosa son las tablas del escenario internacional donde el telón nunca cae y cualquiera en el Gobierno sabe que se siente atado de pies y manos por los condicionantes geoestratégicos que implica un problema que da poca rentabilidad para el quebradero de cabeza que puede dar a nivel político y no político. No es nada nuevo, pero esta nueva declaración de la guerra ha vuelto a abrir un melón complicado, precisamente cuando Podemos está en el Ejecutivo y se le ve más tímido de la cuenta teniendo además la cartera de Exteriores. En definitiva, no es fácil. Pero conviene no olvidar a los miles de 'granadinos', chiquillos que aman esta tierra y que vienen los veranos a disfrutar de unas vacaciones en paz como no pueden hacer en su país. A alguno les espera la guerra.
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