El Irán de su gente

11 de marzo 2026 - 03:08

Dice el refrán que no hay pelea si uno no quiere. ¿Podríamos aplicarlo también a un conflicto bélico? Los bombardeos sobre Irán comenzaron hace diez días porque así lo quiso el brazo armado de Estados Unidos e Israel y, de repente, Donald Trump nos dice que “la guerra está casi acabada”. ¿Lo que empezó de la noche a la mañana, torpedeando un proceso de negociación, puede terminar así de fácil?

La clave está en el “casi”. Porque la Guardia Revolucionaria iraní apenas ha tardado unas horas en responder a la Casa Blanca. Y lo ha hecho con contundencia: serán ellos quienes decidan cuándo termina la guerra. El conflicto se ha extendido ya a 16 países y amenaza con desatar otra crisis económica a escala global; todos lo habremos notado ya en el bolsillo cuando hemos ido a repostar y lo volveremos a comprobar con la factura del gas y de la luz.

Entender lo que ocurre en Irán no es sencillo. Menos aún manejar todos los porqués. En Movistar acaban de estrenar una miniserie sobre la revolución islámica de 1979 que ayuda a situar algunas piezas del tablero: aquel año que cambió el equilibrio de Oriente Medio, entre la revolución iraní, el asedio a La Meca o la invasión soviética de Afganistán. La veré estos días, convencida de que los contextos son el marco que nos permite comprender una actualidad cada vez más diabólica, absurda por momentos e imprevisible.

Pero también estoy segura de que no será suficiente. Empiezo a pensar que llevan razón quienes sostienen que la comunicación que de verdad importa es la que apela a las emociones. Tal vez no recordemos los detalles de una historia –nombres, fechas, circunstancias–, pero sí cómo nos hizo sentir.

Pienso en ello después de ver Mi postre favorito (Netflix), una deliciosa comedia iraní sobre una viuda de setenta años que decide desafiar las normas sociales para volver a enamorarse. Pienso en ello al recordar todo lo que aprendí –y sentí– sobre Irán con El libro de mi destino, la extraordinaria novela de Parinoush Saniee. A través de la vida de Masumeh, una mujer inteligente, obstinada y llena de preguntas, asistimos a décadas de transformaciones de un país donde la política, la religión y la tradición se cuelan en lo más íntimo.

Quizá sea esa la única manera de entender un tablero geopolítico cada vez más inabarcable: quedarnos en lo cercano y en lo humano, en historias cotidianas de gente corriente que sigue intentando vivir mientras unos lunáticos mueven los hilos y juegan a la guerra.

stats