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La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

10-N: quién mueve los hilos

Aleix Sanmartin se vende en Twitter como "especialista en ganar elecciones imposibles". Lo hizo el 2-D, ¿lo hará ahora?

Este año no faltará el pernil de cochino en Venezuela. Maduro ha adelantado un mes la Navidad, ha encendido la gran cruz del cerro caraqueño que desde hace 50 años daba el pistoletazo de salida a las fiestas, ha liberado la partida del aguinaldo que tradicionalmente se destina a los funcionarios públicos y ha consignado 11 millones de euros para comprar 13.500 toneladas del corte típico del cerdo que cada Nochebuena y Año Nuevo se hornea a la venezolana. Pan y circo a la bolivariana.

Justo cuando se cumplen 24 meses de hiperinflación y un país entero naufraga en una profunda crisis económica, con las familias rotas por la emigración y con un dirigente que lleva desde enero, con la pesada sombra del fraude electoral, intentando vestir de legitimidad el poder que no le dieron las urnas. Haciendo de chamán. Pintando de amarillo, azul y rojo hasta el Día de los Muertos.

En España no andamos mucho mejor. Pedro Sánchez lleva meses reinventando el 'pan y circo' con los Consejos de Gobierno de los viernes, ha iniciado la campaña desde la confortable tarima de La Moncloa y ha dado razones para que le reprenda incluso la Junta Electoral Central. Hasta el barómetro del CIS parece empeñarse en hacernos creer que en este país nunca pasa nada. Que vamos a soportar una repetición electoral con el mismo ánimo que hace cinco meses. Que no se va a resentir ni la abstención. Porque, supuestamente, a los políticos les va bien sin que nada cambie. Tirando de argumentario, esperando a las doce de la noche del inicio de la campaña para pedir el voto y preservando la víspera de las urnas como jornada de reflexión. ¡Qué anacronismo para una sociedad que se debate entre el big data y el 4.0!

Una sociedad que, cada vez de forma más generalizada, se informa por Facebook sin tener muy clara la reputación, fiabilidad y marca de quién dijo qué. Sin recordar si quiera dónde lo leímos ni quién nos lo dijo. La carta en abierto que el guionista y dramaturgo Aaron Sorkin le ha dirigido a Marck Zuckerberg, medios de todo el mundo se han hecho eco del escrito esta semana, es un contrapunto inaudito de responsabilidad y sentido común frente a la ligereza (y particular interés empresarial) con que el fundador de la red social entiende la libertad de expresión. "Una inyección de mentiras descabelladas al suministro de agua que corrompe las decisiones más importantes que tomamos no puede ser una situación que tú y yo queramos. Son mentiras que tienen un efecto muy real e increíblemente peligroso en nuestras elecciones y en las vidas de nuestros hijos".

Y es que también la prudencia se ha convertido en un valor en decadencia. Comparto la preocupación del escritor norteamericano -ganó un Oscar por su película sobre Facebook- sobre el frágil juego de la (des)información, ¿de verdad pensamos que podemos dejar que circulen fakes, medias verdades y manipulación pensando que la gente es capaz de dedicar su tiempo a contrastar y hallar la verdad? ¿No tiene Zuckerberg nada que decir refugiado en un mandato constitucional desfasado, y superado, por lo que ha supuesto su propia 'creación'?

"Si hubiera sabido que pensabas así", concluye Sorkin su carta, "habría puesto a los gemelos Winklevoss como los inventores de Facebook". Se refiere el guionista de La red social a la demanda que los multimillonarios gemelos le pusieron al joven de Harvard por robarles su idea para Facebook…

Pero eso es otra historia. Como la que se ha empezado a escribir esta semana en torno a Aleix Sanmartin. Se presenta en Twitter como "estratega político", consultor, sociólogo y periodista. Se vende como "especialista en ganar elecciones imposibles". Su último tuit es para agradecer que lo hayan nominado (de nuevo) a Consultor del Año. El anterior, a negar las acusaciones que "sin ningún fundamento" se están vertiendo sobre su persona y su empresa. Le hizo la campaña a Juanma Moreno en Andalucía, la que ganó el PP contra todos los sondeos y las propias expectativas del partido, y esta semana se ha convertido en el 'enfant terrible' del 10-N como supuesto artífice de la campaña de desmovilización… Pan y circo. También en digital. Y también en negativo.

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