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Rosa de los vientos

Pilar Bensusan

bensusan@ugr.es

Los mundos de Yupi

La razón nos asiste, la experiencia nos avala y la Constitución nos legitima a conseguir el 'Granadexit'

De qué van ahora los políticos que señalan a los granadinos como los verdaderos responsables de la postergación y el abandono que sufre Granada desde que forma parte de Andalucía? ¿No serán ellos los auténticos culpables de nuestra lamentable situación, ya que siempre han priorizados sus propios intereses frente a los de Granada? El sillón primero, el partido después y, si queda algo, ya se verá si defienden los intereses de Granada, de Madrid o de Murcia, no sea que les señalen y no los incluyan en las siguientes listas electorales y entonces venga el paro, la ausencia de coches oficiales, de chóferes, de privilegios, de pelotilleros…

¿Quién quiere volver al reino nazarí o a un mítico paraíso perdido? Nadie. Lo que queremos muchos granadinos que vemos en el Granadexit la única solución para el progreso de Granada -para quien dude: progreso=hacia adelante, no hacia atrás-, es que nuestros territorios históricos tengan una oportunidad de gestionar sus propios intereses de manera autónoma, para así poder traer la prosperidad a una región a la que la CCAA andaluza sólo le ha traído postergación durante 40 años de centralismo despótico que ahora intentar suavizar los que lo han procurado y aplaudido a manos llenas.

Autonomía desigual y tirana que nos ha conducido a ser una región maltratada y arrinconada, que tiene todos los derechos históricos -muchos más que otras- y constitucionales a constituirse en autonomía propia. ¿Les parece a los nefandos mandatarios que han destruido Granada una mirada al pasado el querer constituirse en propia autonomía? ¿Les parece poco creativo?

Para paraísos, los mundos de Yupi. Blas Infante, Andalucía nación, la patria andaluza, eso sí que es querer imponernos sus mundos de Yupi. 40 años de empírica -se lo recordarían hasta Locke, Hume o Francis Bacon- son suficientes para verificar certeramente que la autonomía andaluza ha fracasado y que hay que articular otras soluciones territoriales ante este estrepitoso fracaso, en el que las víctimas somos Granada y los granadinos.

Ya está bien de tildarnos de llorones, quejicas y lastimeros, de carcundia retrógrada o de nostálgicos de un pasado mejor. No han sido mejores las 4 décadas de autonomía absoluta, en la que los pobres somos cada vez más pobres y los poderosos cada vez más poderosos, exactamente igual que en el Antiguo Régimen, porque un auténtico régimen es lo que estamos padeciendo en Granada. La razón nos asiste, la experiencia nos avala y la Constitución nos legitima a conseguir el Granadexit.

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