El duende del Realejo

Una nueva batuta para el festival

Que vaya con Dios el señor Heras y que le dé más suerte en próximas empresas que se proponga de esta índole

Casi a siete meses del inicio del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, dimite por motivos personales el que ha sido director hasta ahora y que se va sin cumplir el período para el que fue nombrado y así se comprometió, Pablo Heras-Casado, quien fue propuesto y electo en la Junta Directiva del Patronato y que obtuvo mayores apoyos para sustituir al anterior director, el ubetense Diego Martínez; que cumplía entonces el período de cinco años, para el que fue designado y en el que la eficacia y el éxito rotundo coronó todas las actuaciones y programas ofertados.

Heras-Casado, batuta muy comprometida con la orquesta de RTVE y otros compromisos de invitación, hacía pensar a muchos que, de mantener esa doble dedicación profesional (la dirección de orquesta y la del Festival de Granada) podría ser causa, o al menos serio inconveniente, para que la dirección del más que sexagenario festival internacional granadino pudiese seguir obteniendo los éxitos del período inmediato anterior, como así, lamentablemente, hemos podido comprobar en el devenir reciente de esta celebración, tan granadina como internacional y que se cierra con la dimisión de quien ha pasado por la brillante historia de nuestro Festival dejando agridulce sabor, sin haber alcanzado los brillos que se podían esperar y dando un cerrojazo final de manera intempestiva, a juicio de muchos, que ha desencantado a algunos de los que lo propusieron y, sobre todo, a muchos más de los que suben, cada año, ante los escenarios del Festival, en el inicio del verano alhambreño, esperando disfrutar de un selecto palmarés de lo mejor que en el momento exista en el panorama musical mundial. No ha sido así estos años recientes atrás. Esa deuda -y él lo debe saber muy bien- la mantiene el director dimisionario con su propia tierra. Que vaya con Dios, pues, el señor Heras y que le dé más suerte en próximas empresas que se proponga de esta índole.

Y ahí anda ahora el consejo rector del Festival en la necesidad -casi urgente y desde luego inesperada por sorpresiva- de nombrar una nueva batuta para el Festival. Para ello suena insistente el nombre de otro granadino veterano e internacional, gigante director de orquesta que llegaría precedido de un largo y muy prestigioso y brillante currículo, cual es Miguel Ángel Gómez Martínez. Ojalá cuaje ese pastel en el horno de las controversias de la política. Y su propuesta se pueda ver avalada por todos los sectores representados en el Consejo Rector pues, aun viniendo la propuesta de organismos regidos hoy por el PP, su labor, que se esperaría magnífica, la disfrutaríamos los melómanos de todas clases e ideologías. ¿O no?

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