Como las siete plagas

11 de febrero 2026 - 03:07

Hay quien ha querido establecer, de alguna manera, un fatal paralelismo de esta legislatura, con un gobierno presidido por Pedro Sánchez con lo que relatan aquellos textos bíblicos, recogidos en el libro del Éxodo, en los que se habla del pueblo de Israel, cautivo en el antiguo Egipto y que hubo de ser liberado, al fin, por el envío desde los cielos de las conocidas siete plagas o siete descomunales desgracias, que Dios envió al país que atraviesa y vivifica el Nilo, para obligar a aquel faraón que lo gobernada a que diese la libertad al “pueblo por Él elegido” y que pudiese, así, retornar a tierras de Israel y Palestina, nominados como “la tierra prometida”.

La propuesta de similitud es fácil, pues, sin haber llegado, hasta el momento, a horrores tan tremendos y escatológicos como debieron ser las invasiones de langosta, de manera que casi su presencia en el aire llegaba a obscurecer la luz del sol, lo que sí sucedió luego durante tres días y ello después de que el agua del Nilo adoptase el color rojo intenso de la sangre y otros terribles prodigios más, aquí, desde que Sánchez ocupa La Moncloa, sin haber ganado ni una sola de las siete elecciones que se han producido no cesan de acontecer desgracias.

Fue primero lo de la Covid, que aprovechó aquel (des)Gobierno sanchista para encerrarnos a todos y casi enmudecernos, permitiéndosenos, solamente, salir a los balcones al atardecer y aplaudir, como focas amaestradas, a los pobres sanitarios que, por atendernos en hospitales y centros de salud, caían, también, como moscas. Luego fue la erupción del volcán Cumbre Vieja, en La Palma, de lo que aún no se ha llegado a recuperar aquella isla, ni ha llegado gran parte de las ayudas prometidas. El fenómeno llamado Filomena heló en impresionantes nevadas todo el centro peninsular y el (des)Gobierno sanchista, absolutamente desaparecido. Le siguió la dana que arrasó las tierras y los pueblos y muchas vidas en Valencia y luego, el apagón eléctrico, que aún nadie ha explicado. La invasión de chinches en la T4 de Barajas, los trenes descarrilados en Andalucía y en Cataluña, los muertos que causaron y finalmente, esta cadena de brutales borrascas que casi nos ahogan y arruinan casas, vidas y haciendas. Y el chico éste de La Moncloa, más duro que el faraón aquel del Egipto bíblico, dice que no convoca elecciones. No se ya qué espera que nos suceda más. No quiero ni pensarlo y mucho menos decirlo. ¿O no?

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