Quousque tandem
Luis Chacón
Notas a pie de página
Hay poetas anónimos que jamás ganaron un premio literario. Inspirados creadores que, herederos de generaciones de sonetistas artesanos, dieron sus composiciones a la voz bullidora del pueblo que los conservó como un tesoro. Uno de estos vates excepcionales, antes de romper el manuscrito, les leyó a unos amigos un asombroso soneto que compuso en mayo del 68, dedicado a Manolita Chen, musa pornógrafa del Circo Chino, un popular teatro de variedades en cuyo escenario se agitaba frenética de espaldas al público al ritmo de un tambor de granaderos, habilitado para el caso. Innegable el valor pedagógico de estas sesiones de estriptis en la España constreñida de la posguerra. Alguien, en 1981, me recitó al oído el primer cuarteto de la composición. He dedicado bastante tiempo a buscar a alguno de los que tuvieron la suerte de oír el soneto entero antes de ser destruido. La semana pasada lo encontré en Úbeda. Me informó de que el autor del soneto, en su vejez, había cambiado lo sicalíptico por lo religioso. Me recitó de coro tres décimas que había compuesto para los titulares de una cofradía de la Loma. Carecen del menor interés. No así el soneto Tu línea escultural, oh Manolita, lleno de sensualidad y de erotismo y que hoy ofrezco completo en primicia mundial. De ninguna manera hubiera desclasificado este soneto, infringiendo la Ley de Secretos oficiales, de no ser publicados los papeles del 23-F. Pero han pasado 58 años desde que este soneto fue compuesto y creo que no caeré en ningún ilícito penal por darlo ahora a la imprenta. También me ha movido a publicarlo, una escena de sexo explícito que he encontrado en la novela de Juan del Val, absolutamente tópica, calcada del porno blando, y que no le llega a la altura del pubis lírico a este poema. La poesía reza así: “Tu línea escultural, ¡Oh Manolita! / absorbe mi razón, pues no hay manera / de borrar de la mente esa palmera / que es tu cuerpo de Venus Afrodita. /Poseerte sería dicha infinita /en una noche alegre y placentera / y a esta ardiente pasión gusto le diera /gozando de tu carne nazarita. /Grácil, dúctil, turgente, movedizo, / tu cuerpo es para mí, supremo hechizo, /seductora mujer que me enloqueces / y me matas de amor, aunque no quieras, /cuando mueves, lasciva, las caderas / y a la vista tus muslos nos ofreces”. El Facebook, severo, me lo ha censurado.
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