Las vergüenzas se ven mejor en las redes

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Antonio Pradas, colocado por el PSOE en el Consejo de Administración de la RTVA, acaba de exhibir públicamente por qué nunca debió ser nombrado para ese cargo. En respuesta a un tuit del presidente del Consejo, el periodista Rafael Porras, y la DirCom de la Junta, Celia Díaz, celebrando la aparición en CSR de un periodista ausente durante décadas -¿vetado?-, el portavoz socialista replicaba que estaría bien consensuar el modo de elegir tertulianos. En fin, si colocas a un político ahí, no puedes esperar una mirada profesional, sino política. Y Pradas ha sido alcalde, diputado, miembro de la Ejecutiva… ¿Pluralidad subjetiva? ¿Consensuar blablablá? Qué cosas. Basta consensuar que no haya vetos sino criterio profesional. Más o menos lo que no ha sucedido durante mucho tiempo con el PSOE.

Lo de Pradas podría llevar, después de consensuar tertulianos, a proponer consensuar presentadores, y consensuar temas, y consensuar titulares… a medio camino entre Orwell y Monty Python.

El cambio en Canal Sur ya apunta bien, y alguna campaña espuria contra sus nuevos responsables delata que se están tocando fibras sensibles. Con todo, vale la pena enfatizar que la pluralidad no consiste en que vayan los que antes no iban. Eso podría quedarse en ¡quítate tú que ahora me pongo yo! Algún plumilla de hechuras ultramontanas se quedó al borde de proclamar en su Twitter un "¡ahora nos toca a nosotros!" El final de los vetos es que el poder no interfiera, según el paradigma de la BBC. Por resumirlo de otro modo: el verdadero cambio será que el poder no impida que vayan los periodistas que ellos preferirían no ver ahí.

Por demás, siempre hay que maravillarse de la fe de los conversos: "Una RTVA que pagamos andaluces de todas sensibilidades". Pero hombre, Pradas, ¿dónde estaba ese argumento durante tantos años bajo control de su partido?

2

Teresa Rodríguez ha vuelto. A la actividad y por supuesto a Twitter. Y ha tenido la habilidad de hacerlo con el debate sonrojante de las dietas escandalosas que ha percibido mientras estaba ausente. Claro que habría tenido una rentrée algo más distinguida si además se hubiera detenido veinte segundos a felicitar a Susana Díaz por su embarazo. Así lo hicieron Moreno, Marín, Bendodo… a los que tal vez no les saliera del alma sino del Manual de Marketing Político, o quizá sí les saliera del alma, por qué no. Sin ir más lejos, Susana Díaz la felicitó a ella en Twitter justamente un año atrás, el 5 de septiembre de 2018: "¡¡Enhorabuena!! Os deseo que todo vaya muy bien. Felicidades @TeresaRodr_ y @JM_Kichi". Incluso aunque creas que no es el sitio o que es hipócrita, hacer esto en público envía un buen mensaje de la política más allá del teatro de hostilidades.

En fin, si la cosa no alcanza para la cortesía básica, ¿qué demonios van a pactar entre sí socialistas y podemitas?

Por demás, la batalla de las dietas ha sido una apuesta certera. No ya por la cantidad, sino por la calidad del sistema. Que éste no permita dejar de cobrar por aquello que no has hecho es toda una metáfora de la política. ¿No se dan cuenta hasta qué punto eso avergüenza e indigna a mucha gente, y tanto más a quienes no llegan a fin de mes, que son cientos de miles? Cuando se trata de dinero, curiosamente siempre hay un tecnicismo burocrático o un impedimento tecnológico para evitar e incluso impedir la devolución. Curiosamente.

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El presidente ha actuado en Madrid. Ya va resultando innecesario que su corte recuerde que Moreno "despierta interés" en Madrid. No sean aldeanos, hombre. Un presidente andaluz, la comunidad más poblada, clave por su peso entre las comunidades históricas, es alguien sí o sí; y tanto más si es el presidente del cambio después de décadas de hegemonía monocolor. Esa insistencia en proclamar que es importante seguramente delata que ellos mismos aún tienen dudas de que sea así, como sucedía cuando ejercía frente a Su Susanísima. Eso resulta bastante torpe.

En su corte alguien debería poner orden y dejar ya de hacer elogios de ese tipo, sobre todo cuando en muchas ocasiones solo se trata del típico peloteo del subalterno para acreditar méritos ante en el stalkeo del equipo DirCom que vigila la fidelidad de los cuadros en las redes. Al final resulta chusco. En el Ranking del Pelota Digital de la Semana, que suele estar muy reñido, premio para el portavoz José Antonio Nieto.

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