El duende del Realejo
Joaquín A. Abras Santiago
Una tragedia anunciada
PINA ha metido la pata. Se equivoca al igual que la plantilla por imponer un veto a Pedro Lara. Hay muchas formas para intentar arreglar cualquier controversia que mantenga con un periodista, pero nunca debe llegar a esos extremos. Es algo que además apenas se hace en los tiempos actuales. Está fuera de lugar. No tiene sentido convocar una rueda de prensa para alabar el comportamiento de la afición y de los medios de comunicación, para acabar su comparecencia anunciando que se ha tomado la decisión de vetar a un informador y en consecuencia a los medios para los que trabaja.
Si no está de acuerdo en las informaciones que se han ofrecido en el caso de Carlos Martins y sobre el famoso paraguazo, es mucho mas higiénico solicitar la réplica en ese medio o aclarar en privado con el periodista cualquier controversia que surja en el día a día. A tiempo está de rectificar en algo en lo que no ha estado hábil. Sus virtudes son muchas y nos está permitiendo a todos disfrutar de la Primera División tras más de tres décadas, pero en este asunto ha patinado.
Debe tener en cuenta que hay también aspectos en los que los periodistas deportivos de esta ciudad salimos perjudicados y no por eso vetamos a nadie. Se nos prohíbe presenciar los entrenamientos. Por norma se ha impuesto que se celebren todos a puerta cerrada y apenas hemos rechistado, cuando nos perjudica bastante a la hora de trabajar. Tampoco se entiende que a partir de ahora se haya tomado la decisión de que el jefe de comunicación no viaje con el equipo. Rufete no estorba y a los periodistas nos ha resuelto más de una papeleta cuando nos hemos encontrado con problemas en cualquier estadio.
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