Tribuna

Pedro Benzal

Profesor de Filosofía y Ética

"La seño Ana, una de las nuestras"

Nos toca a nosotros ahora seguir sus huellas para acabar de una vez por todas con estos asesinatos machistas Su pueblo Íllora, su barrio el Zaidin, sus amigos, sus compañeros docentes y sobre todo su familia ya no verán más

Concentración en La Zubia contra la violencia de género Concentración en La Zubia contra la violencia de género

Concentración en La Zubia contra la violencia de género / Álex Cámara

Siempre que hay un conflicto en la sociedad recurrimos a la educación como instrumento para resolverlo. Si nos referimos a la violencia machista, estamos a mi juicio ante uno de los problemas más irracionales de nuestra vida actual.

Hace unos días en Granada la víctima ha sido la seño Ana, una joven maestra de Educación Infantil, con 38 años y una hija de 10, ha sido asesinada por su expareja. Intentar hacer un análisis desde la racionalidad es difícil porque no se pueden buscar razones a este tipo de actos irracionales que degradan al ser humano hasta unos límites máximos.

La educación hace lo que puede, con los medios que cuenta, que no son los necesarios, los centros educativos incluyen en sus proyectos planes de igualdad y se esfuerzan en hacer lo que pueden para acabar con esta lacra, pero la sociedad tiene que hacer su parte sin excusas y ya vamos tarde.

Hay que pasar a los hechos contundentes y todos debemos estar unidos en esta misión

Los políticos tienen que hacer también su trabajo, no son suficientes las leyes, hay que acompañar éstas de los presupuestos necesarios para acabar con esta lacra. Hay que pasar a los hechos contundentes y todos debemos estar unidos en esta misión.

Nuestra Ana era docente, una de "las nuestras", era coordinadora de igualdad de su cole y su compromiso con la igualdad siempre estuvo claro en la Educación Pública. Nos toca a nosotros ahora seguir sus huellas para acabar de una vez por todas con estos asesinatos machistas. Se lo debemos a las 1.043 mujeres asesinadas desde 2003 y a las diez que llevamos en lo que va de año. Hay que poner muchos más medios y pasar de las palabras a los hechos, ya estamos hartos de aguantar tantos minutos de silencio y tantas lágrimas, el dolor que nos embarga a todos es ya insoportable.

Su pueblo Íllora, su barrio el Zaidín, sus amigos, sus compañeros docentes y sobre todo su familia ya no verán más a la seño Ana pero su muerte debe concienciarnos a todos para no dar ni un paso atrás, todo lo contrario hay que gritar más fuerte que nunca ¡¡Ni una más, ni una menos!!

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