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Gastronomía y tradición en la última jornada de la Quisquillá

  • La tercera edición de estas jornadas han servido para promocionar este producto típico de Motril y la Costa Tropical

Imagen de la subasta organizada en pleno centro de Motril, con numerosos curiosos Imagen de la subasta organizada en pleno centro de Motril, con numerosos curiosos

Imagen de la subasta organizada en pleno centro de Motril, con numerosos curiosos / Alba Feixas

A viva voz, en plena zona neurálgica de Motril, se ha celebrado en el paseo de Las Explanadas una subasta de pescado como se hacía antiguamente, donde el público que se acercó hasta el lugar pudo pujar como se hacía en la Lonja para entender y comprender en primera persona como desarrollan su trabajo los compradores de pescado cada día.

Con esta actividad, la Plataforma Ciudadana de Pescado y Quisquilla de Motril, la Cofradía de Pescadores, la Junta de Andalucía y el ayuntamiento motrileño, dan por concluida la III Quisquillá, una semana que ha estado repleta de actividades y conferencias para poner en valor y promocionar la quisquilla de Motril, uno de los productos más emblemáticos de la Costa Tropical.

Según ha indicado a Granada Hoy el coordinador de la Plataforma Ciudadana de Pescado y Quisquilla de Motril, Javier Domínguez, no se trata de una función comercial si no cultural e histórica con la que quieren "reconocer la labor de todos los que cada día llevan el pescado después de varios días faenando, subastan, compran y distribuyen el pescado a sus pescaderías y restaurantes".

Domínguez ha resaltado que se trata de un reconocimiento a la gente del mar, "pescaderos, comercializadores, restauradores que cada día se dejan la piel por llevar lo mejor de nuestro mar de Alborán a miles de hogares".

Por su parte, la concejal de Pesca del Ayuntamiento de Motril, Ángeles López Cano, ha adelantado que desde el consistorio se va a trabajar para intentar que las de la Quisquillá "sean unas jornadas consolidadas en el tiempo" por lo que estudiarán la forma de que el próximo año se celebren al principio del verano y que "sea un atractivo turístico más de Motril".

La subasta es conocida como subasta a la holandesa, que consiste en la venta de pescado con un precio muy alto y que poco a poco va bajando hasta que alguien puja por el, y que ha sorprendido a muchos de los curiosos que se han acercado hasta la zona de subasta para ver de cerca el precio que alcanzaba el pescado.

Un kilo de gamba blanca por treinta euros, más de un kilo de pulpo por 13 o dos kilos de bonito por 19, son algunos de los lotes de pescado que se han vendido en esta peculiar lonja improvisada y única en Andalucía, pues ya se hace de forma mecánica.

Algo que ha sorprendido a Encarni y Paco, dos vecinos de Nerja que tras enterarse de la existencia de esta peculiar subasta quisieron ver en directo como vendían el pescado, han asegurado que volverán para ver en directo esta "iniciativa que ensalza el producto de la tierra".

Y es que, del 6 al 13 de septiembre se han celebrado en Motril unas jornadas con el objetivo de resaltar la calidad y la excelencia de los productos que llegan diariamente a la lonja de Motril y de los profesionales encargados de actuar durante todo el proceso que hace que "nuestros productos estén en las mejores cartas de toda España e incluso sean reconocido a nivel internacional", ha explicado Domínguez.

Precisamente, en el marco de la Quisquillá tanto Ayuntamiento como Junta de Andalucía han adelantado que se van a iniciar los trámites para que la quisquilla de Motril tenga un distintivo de calidad que lo diferencie de otros productos similares, por lo que se encuentran manteniendo reuniones para retomar el expediente de Denominación de Origen o Geográfica de este crustáceo tan codiciado.

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