Crónica

El cielo da tregua al Viernes Santo

  • Jornada de frío y lluvia que vuelven a enfriar el ambiente. La Legión eclipsa el protagonismo de la cofradía de Los Ferroviarios. Las hermandades retrasan en bloque sus salidas para sortear la borrasca

Salida de la Soledad de San Jerónimo Salida de la Soledad de San Jerónimo

Salida de la Soledad de San Jerónimo

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La tarde del Viernes Santo amenazaba lluvia. Chubascos débiles tuvieron presencia sobre la ciudad tras terminar el acto de las tres de la tarde en el Campo del Príncipe, permitiendo sortear a duras penas el paso de la Soledad de Nuestra Señora estas inclemencias. La incertidumbre, a partir de este momento, afloró entre las corporaciones nazarenas que debían realizar en esta jornada su estación de penitencia: Ferroviarios, Favores, Escolapios, Santo Sepulcro y San Jerónimo. Por esta razón, la Federación confirmó el retraso de treinta minutos en la salida de todas las hermandades. 
La primera de las hermandades en salir a la calles - Los Ferroviarios - inició cuarenta y cinco minutos más tarde su estación de penitencia de acuerdo con lo previsto. A las 17.15 horas ponía la cruz de guía en las calles en medio de una inusitada expectación. El reclamo de la Legión acompañando al Cristo de la Buena Muerte impulsó a la gente a ver la salida de la cofradía. Las escuadras de legionarios se convertían, pues, en los únicos protagonistas de la salida, eclipsando cualquier hálito de espiritualidad o ambiente cofrade. Pareció más una parada del doce de octubre que el discurrir de una cofradía. Los militares no fueron los responsables, desde luego, sino quienes deciden contar con su labor, para que distraigan la atención de los cofrades; tapando las carencias de la hermandad. 
Reconfortante resultó la imagen del paso de palio, con la belleza intrínseca de la Virgen del Amor y el Trabajo o las exquisitas jarras que un año más dispuso Álvaro Abril junto a su equipo. Arriesgada vestimenta la de esta titular mariana, que ha ofrecido una imagen innovadora en la estética de la dolorosa. 
El Campo del Príncipe volvió a latir a la espera de la salida de la hermandad de Los Favores. Desde San Cecilio empezaron a salir los primeros nazarenos de la cofradía, la cual se dejó querer por la gente del barrio y los cofrades que gustan de ver cofradías de verdad. Exquisito una vez más el Señor de los Favores, cuyos pies se encontraban alfombrados por un calvario de clavel sangre de toro. Distinción a la que se sumó, como siempre, el acompañamiento de Pasión de Linares, uno de los grandes reclamos musicales de la jornada. Destacada presencia en esta ocasión de la banda de Las Cigarreras, que acompañó a la Virgen de la Misericordia. La formación dirigida por José Manuel Toscano puso "banda sonora" al discurrir del palio granate y oro de La Greñúa
El frío de la tarde de este Viernes Santo obtuvo del calor de la cofradía en la calle. La disposición del cortejo, la elegancia de las túnicas, la calidad de los enseres y el carácter los pasos, permiten descubrir cómo la jornada tiene importantes potenciales que hacen enorgullecerse a los cofrades granadinos. El noventa aniversario de la hermandad puso de manifiesto que la cofradía goza de una salud envidiable, fruto del trabajo que día a día realiza la junta de gobierno que preside Pepe Moreno.  
Hermandad de capa pero con un regusto clásico, así podría definirse el paso de la cofradía de Los Escolapios. La incertidumbre se despejó en San José de Calasanz a partir de las ocho menos cuarto, momento en el que la diputada mayor de gobierno, Natalia Padilla, dio orden de poner la cruz de guía de talla dorada de la hermandad en la calle. Muy nutrido cortejo el que se presentó este Viernes Santo en la cofradía escolapia, síntoma de la línea consolidada que ha alcanzado la corporación nazarena. Derroche el que ofrecieron los pupilos de Agustín Ortega al ver andar de largo al Cristo de la Expiración. Imponente estampa ante un imponente crucificado. 
La Virgen del Mayor Dolor, espléndidamente vestida para la ocasión, sobrecogió con la elegancia que encierra su paso de palio. La clásica Soleá dame la mano sirvió, un año más, para acompasar la salida del palio de la Madonna. La cuadrilla del palio volvió a cumplir con el mando de su capataz, quien como es costumbre embelesó con el calor de sus palabras y el aliento que transmite con su pregón frente al martillo. Delicioso fue, como es costumbre, el maridaje del andar de este característico palio de Pepe Asián con el repertorio de la Banda de Armilla
Los conventos de clausura de la ciudad cobijan las más grandes maravillas de nuestra Semana Santa y prueba de ello es la Soledad de San Jerónimo. Sutil y preciosa se mostró esta dolorosa en las calles, acompañada por un selecto repertorio, que redescubrió toda la magia y potencial que encierra dentro de sí esta hermandad. El esmerado trabajo de la junta de gobierno de Enrique Crespo empieza a mostrar sus frutos, que germinan con inmejorables resultados, aunque siendo necesario reconducir la presentación del cortejo. 
El escenario que envuelve a la cofradía, a la salida del Monasterio de San Jerónimo, recreó toda una estampa añeja, cargada de sabor, que pudo disfrutarse aún más si cabe gracias al ambiente que se respiraba, con gran participación de gente a las puertas del templo y por todo el compás. 
  
La hermandad del Santo Sepulcro fue la última de las cinco cofradías de la jornada en iniciar su estación de penitencia a la Catedral. La iglesia de Santa Ana volvió a abrirse de par en par para dejar paso a los nazarenos de la corporación así como a las multitudinarias representaciones que cada tarde de Viernes Santo acompañan a esta corporación. La regia urna del Señor presidió los primeros tramos de la cofradía mientras Granada seguía esperando la llegada de una de las grandes joyas de nuestra Semana Santa: la Virgen de la Soledad

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