Covirán Granada | A aro pasado

En el Covirán Granada si no es uno es otro

  • El entrenado por Pablo Pin demuestra en su último partido que no depende de sólo de un jugador

Alex Murphy tiró del carro ante el Girona. Alex Murphy tiró del carro ante el Girona.

Alex Murphy tiró del carro ante el Girona. / Antonio L. Juárez / Photographerssports (Granada)

El sabio refranero de ese idioma que quieren cargarse los ideologizados de turno que dice que “Unos por otros, la casa sin barrer” no tiene cabida en el Covirán Granada. Por lo menos el que se vio ante el Girona. Ese día lo que quedó patente en el conjunto de Pablo Pin es todo lo contrario: “O por unos o por otros, la casa se barre”.

El baloncesto es un deporte colectivo aunque desde que existen las estadísticas no son pocos los jugadores que al término de un partido se fijan antes en sus números que en el resultado final. Y el éxito de cualquier colectivo que se precie es que todos remen en la misma dirección y que siempre haya alguien dispuesto a coger el timón.

David Iriarte machaca el aro del Girona. David Iriarte machaca el aro del Girona.

David Iriarte machaca el aro del Girona. / Antonio L. Juárez / Photographerssports (Granada)

Los otros

En un equipo que tiene la fortuna de contar con varios ‘artilleros’, por lo visto en las jornadas anteriores al choque con el equipo de Gerona es Thomas Bropleh el que tiene la muñeca más fina. No le anda a la zaga Lluís Costa, pero parece que el base hace menos ruido.

Y hay más. Es el caso de Alex Murphy. El norteamericano con pasaporte finlandés fue el que puso no sólo sus puntos, sino también los del alero de pasaporte liberiano, que el sábado no tuvo su día (si los tuviera siempre la LEB Oro se le habría quedado pequeña hace tiempo). Lluís Costa siguió a lo suyo, sin hacer ruido. También fue clave en el holgado triunfo ante los de Carles Marco el último cuarto de ‘el penúltimo de la fila’, el último cuarto protagonizado canterano Germán Martínez. El resto, no desentonó. Todo lo contrario.

Por la tele

Así da gusto ver al Covirán. Eso sí, a los aficionados no les queda otra que la tele. Una lástima porque esta temporada el equipo rojinegro cuenta con ingredientes que harían disfrutar a los que morasen en unas gradas ahora vacías.

Al igual que ha ocurrido con los vecinos de Los Cármenes, la pandemia de las narices ha sido muy inoportuna en todos los aspectos de la vida, en general, y con nuestros equipos, en particular. Salvo vacunas milagrosas de rápida eficacia, lo de ver vibrar al Palacio de Deportes se antoja aún lejano. Es cuestión de tiempo, pero ¿cuánto?

En racha

Resultados son amores... y éstos de momento acompañan. Cinco victorias en seis partidos..., no está nada mal. Quedan tres para terminar la primera vuelta de la primera fase esta temporada tan particular. Entre los tres rivales, un coco como es Castelló y, sobre todo, Alicante, que es el equipo a batir y principal favorito del grupo para luchar en la segunda fase por el ascenso a la ACB.

Serán dos partidos en los que el Covirán dará una medida más real de lo que se puede esperar en el futuro cercano. Hay razones para un moderado optimismo porque hay mimbres.... porque hay un equipo en el que si no es uno... es otro.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios