Covirán Granada | A aro pasado

La moral del Covirán Granada, reforzada

  • El gran triunfo ante el Palma debe servir para cambiar la dinámica del equipo de Pablo Pin

Josep Pérez, uno de los más destacados ante el Palma Josep Pérez, uno de los más destacados ante el Palma

Josep Pérez, uno de los más destacados ante el Palma / Álex Cámara (Granada)

Ya tocaba. Al Covirán Granada le hacía falta un partido como el del pasado sábado ante el Palma, uno de los conjuntos que esta temporada se ha armado con el propósito de jugar la próxima temporada en la Liga ACB. Y más que el partido en sí, lo que le urgía al conjunto que dirige Pablo Pin era el resultado.

La brillante victoria cosechada en el Palacio ante los insulares tiene un doble valor para la escuadra nazarí: por un lado, supone una más en la buchaca de cara a alejarse de los puestos de descenso y, por otro, el hecho de haber decantado a su favor un encuentro muy igualado que se decidió en el último momento.

Hasta ahora, Pin se había lamentado de que al Covirán se le había escapado más de un partido (y de dos) con finales apretados. No le faltaba razón al técnico, pues su equipo no había sabido hacerse valer a la hora de la verdad en choques semejantes. Pero el sábado la historia dio un giro y el destino sonrió a los granadinos que, eso sí, se lo trabajaron e hicieron méritos más que suficientes para que así fuera.

Kapelan mira la canasta del Palma Kapelan mira la canasta del Palma

Kapelan mira la canasta del Palma / Álex Cámara (Granada)

Confianza

También era necesaria la victoria para que los jugadores y técnicos ganaran autoestima. Ante los mallorquines, los jugadores del Covirán supieron ganar un partido que bien podría haberse decantado para el otro lado. A nadie le hubiera extrañado.

Los de Félix Alonso tuvieron la última posesión para cambiar el signo del enfrentamiento. Fue el momento en el que los granadinos demostraron que cuando están metidos hasta el tuétano en el partido son capaces de dar un sentido superlativo al significado de la palabra defensa.

Quedaban 25 segundos y fueron todos a una para no cometer una personal y, lo más importante, no dejar pensar al rival, que no sólo no tuvo opción de tirar a canasta, sino que terminó por perder el balón. Así se selló una victoria que se había estado cocinando durante 39 minutos y 35 segundos. Sin duda, las huestes de Pin se hicieron acreedores al resultado que cosecharon.

Intensidad

Lo destacó Pablo Pin y lo vieron todos los que acudieron al Palacio de Deportes, cuyas gradas no presentaron su mejor aspecto. Con momentos de mayor o menor acierto, la realidad es que el equipo no bajó el pistón en los 40 minutos.

En resumidas cuentas, no tuvo una de esas pájaras que tan caro ha pagado más de una vez en lo que va de temporada. Los jugadores estaban concienciados y confabulados para ganar y así lo demostraron con hechos. Victoria a un lado, lo cierto es que, además, los que vieron el partido disfrutaron de un bonito espectáculo. Emocionante también.

Luis Aragonés

¿Qué pinta en estas líneas el Sabio de Hortaleza? Recuerdo que cuando de su mano España se proclamó campeona de Europa dijo que más allá del triunfo lo más importante era que la Selección había aprendido a ganar. Pues esto mismo es lo que ahora tiene que demostrar el Covirán, que tras doblegar a Palma de la forma que lo hizo ha aprendido a ganar.

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