8-M | DÍA DE LA MUJER EN GRANADA

Granada se pone morada de feminismo en un 8M histórico

  • 60.000 personas acuden a la manifestación de las plataformas 8M y 25N

  • La califican como la “mayor movilización de la historia” de la ciudad

Espectacular imagen de la manifestación por la Gran Vía Espectacular imagen de la manifestación por la Gran Vía

Espectacular imagen de la manifestación por la Gran Vía / Carlos Gil

Ayer se movió algo muy gordo en Granada. Tan gordo como ocupan 60.000 personas a lo largo y ancho de la Gran Vía, Reyes Católicos y la Acera del Darro. El feminismo se ha reivindicado, se ha revuelto ante lo que consideran una “regresión” por el “negacionismo” de la violencia de género que parece empezar a calar en una parte de la sociedad, reflejada en los últimos movimientos políticos.

Por eso las mujeres han redoblado la apuesta, han subido un escalón en toda España, y Granada no se quedó atrás. 60.000 personas, o lo que es lo mismo, llenar el estadio de Los Cármenes tres veces, fueron las que dieron aliento al feminismo en una marcha que batió la marca del año pasado, y que forma parte de una de las movilizaciones más importantes de la historia de Granada.

Lo que sucedió por la tarde fue la culminación de un largo día de reivindicación, que no comenzó tampoco con el mejor pie cuando la ciudad amaneció con pintadas en diferentes puntos del centro histórico como el Convento de la Encarnación, donde se escribieron mensajes como “8M, a la huelga guerrera” y otros antirreligiosos.

Esto, y un grupúsculo de unas 60 personas que mantuvieron en alerta a la Policía Local al no seguir el itinerario oficial de la manifestación de la tarde, y que se desvió al Albaicín y al Realejo aunque sin causar incidentes. Este grupo quemó un palé y un muñeco cuando la manifestación ya estaba prácticamente disuelta.

Esta fue la raya en el agua de un día que calentó motores desde pronto. Las mujeres más jóvenes abarrotaron a mediodía la Plaza de Carmen en la convocatoria realizada por el colectivo estudiantil. Alentadas por la representante del Sindicato, Verónica Guerrero, jaleaban todas sus consignas.

Concentración del Sindicato de Estudiantes en la Plaza del Carmen Concentración del Sindicato de Estudiantes en la Plaza del Carmen

Concentración del Sindicato de Estudiantes en la Plaza del Carmen / Álex Cámara

Al final comentaba: “Creo que ha sido una jornada histórica. Ha doblado lo que convocamos el año pasado. La gente sabía muy bien a lo que venía. Hemos salido a la calle a luchar por nuestros derechos”.

El pleno éxtasis colectivo se unió la cabecera de la manifestación convocada por los sindicatos, que desde horas antes recorrían las principales vías del centro, lo que generó un ambiente de reivindicación con miles de personas pidiendo igualdad.

Mientras todo eso sucedía, las periodistas y comunicadoras de Granada leían en la Fuente de las Batallas el manifiesto ‘Las Comunicadoras Paramos’. Más de una treintena de estas profesionales leyeron un párrafo del mismo en el que, entre otras demandas, pidieron la eliminación de la brecha salarial, superar el techo de cristal, luchar contra la precariedad, el acoso laboral y los enfoques parciales de las noticias en la prensa.

La periodista Mamen Sánchez lee una parte del comunicado La periodista Mamen Sánchez lee una parte del comunicado

La periodista Mamen Sánchez lee una parte del comunicado / Álex Cámara

Lola Fernández, su portavoz dijo que “necesitamos un periodismo digno y feminista”, ya que “sufrimos la misma discriminación salarial, laboral y las mismas invisibilidades y violencia”. “Somos más mujeres que tenemos la titulación pero hay muy pocas en los staff directivos de los medios de comunicación. Eso se nota en la discriminación a la hora de informar, como en el lenguaje sexista”, lamentó Fernández.

La imagen se repetía horas más tarde. Grupos de mujeres, de cinco como máximo, y en gran número jóvenes. El morado de alguna de sus prendas dibujaba una caravana monocolor que revelaba su destino. Mesones, San Jerónimo y San Juan de Dios. A falta de media hora para que comenzara la gran manifestación feminista del 8-M, el reguero de personas convocadas a la lucha por los derechos de ellas, que además son los de todos, se iba haciendo poco a poco masa.

Salían a saludarlas algunos balcones, como uno cercano a la Plaza de la Trinidad, del que pendía un enorme lazo morado de tela. O escaparates de una tienda próxima a San Juan de Dios: “Hoy cierro. Hago huelga #8M”.

Comienzo de la manifestación de la tarde en Granada Comienzo de la manifestación de la tarde en Granada

Comienzo de la manifestación de la tarde en Granada / Álex Cámara

En una librería de esa calle, en los expositores se mostraban libros de feminismo. Es el negocio. En una hamburguesería, cuatro jóvenes con sus banderas moradas tomaban un refresco y un Whopper. Huelga de consumo sí, salvo si el hambre aprieta. La mañana de movilizaciones había sido intensa.

El río morado desembocó en el Triunfo, donde a media hora del comienzo de la manifestación, ya no cabía nadie más en el tramo de Avenida entre la bandera de España y el cruce con Severo Ochoa.

No había empezado aún y las sensaciones de jornada histórica iban al alza. Al son de una batucada, que resonaba como un reloj de sonido potenciado, se vivió la cuenta atrás de la manifestación del 8M.

Ya no solo era la gran cantidad de personas que marchaban tras la cabecera, si no las miles que se iban a juntar y que esperaban en las aceras de la céntrica avenida para ir incorporándose a la marcha conforme esta fuera avanzando, y recorrer las calles del centro para llegar hasta el Paseo del Salón, punto de finalización de la manifestación.

La presencia de mujeres jóvenes fue muy numerosa La presencia de mujeres jóvenes fue muy numerosa

La presencia de mujeres jóvenes fue muy numerosa / Álex Cámara

“Si nosotras paramos, se para el mundo” fue el lema de la pancarta que abría la manifestación, tras la que se encontraban la subdelegada del Gobierno Inmaculada López Calahorro, el alcalde de Granada Francisco Cuenca, las concejales del Ayuntamiento Ana Muñoz y María de Leyva, la diputada provincial de Igualdad, Irene Justo, el delegado de Políticas Sociales de la Junta, Antonio Castillo, las parlamentarias andaluza de Cs Mar Sánchez y Concha Insúa, la nueva coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer Ruth Martos, además de representantes de Podemos e IU.

La emoción crecía entre cánticos, batucada, y conforme más y más gente dejaba de mirar para unirse. La cabecera de la manifestación marchaba por la Plaza del Carmen cuando aún había personas que seguían esperando para empezar su marcha desde el Triunfo. Las instituciones y las convocantes ya no podían esconder que todo estaba siendo un éxito.

Paqui Fuillerat, portavoz de las dos plataformas convocantes (8-M y 25-N), estaba emocionada “un 10,5 sobre 10”. Estaba agradecida por la respuesta de las ciudadanía, sobre todo de las niñas “más jóvenes” a las que “daremos el relevo”. Fuillerat contaba mientras sostenía la pancarta que esta manifestación es el “broche de oro a una jornada de lucha” en la que han “quedado claras nuestras principales reivindicaciones en materia de empleo, cuidados y salud”, en un momento en el que “nuestros derechos se están viendo amenazados”.

Mujeres cantan durante la manifestación Mujeres cantan durante la manifestación

Mujeres cantan durante la manifestación / Carlos Gil

Por su parte, la subdelegada del Gobierno, Inmaculada López Calahorro ahondaba en que este 8-M en Granada era “más necesario que nunca ante el negacionismo de algunos”. “Por eso las mujeres estamos aquí”, sentenciaba. “Esta lucha es independiente de partidismo político. Este movimiento está reconocido por la ONU desde 1975 y en el tripartito de la Junta no lo quieren reconocer”, recriminó Calahorro al ejecutivo andaluz.

Sin distinguir por dónde iba la cabecera y la cola de la manifestación, el Paseo del Salón se llenaba. Ya se sabía que en otras capitales se habían batido récords pero en Granada no había cifras. 20.000 al inicio de la marcha, pero ni en la misma Subdelegación eran capaces de cuantificarlo todo. Emplazaban las autoridades al final de la marcha.

Y al final de esta, al grito de “viva la huelga feminista”, “viva el feminismo” y “que tiemble el patriarcado” acabó la manifestación del 8-M. Pasadas las nueve de la noche, más de tres horas después de su comienzo, proseguían los cantos y vítores, incluso tras la lectura del manifiesto conjunto de las asociaciones convocantes.

Paqui Fuillerat se dirige a la concurrencia durante el discurso final Paqui Fuillerat se dirige a la concurrencia durante el discurso final

Paqui Fuillerat se dirige a la concurrencia durante el discurso final / Álex Cámara

Paqui Fuillerat alentó a las masas calificando este 8-M como “la movilización más importante de la historia de Granada”. Y acertaba. La Policía Local de Granada, a través de su cuenta oficial de Twitter, cuantificaba el seguimiento de la manifestación en 60.000 personas, confirmándose así un nuevo récord para el feminismo granadino. 20.000 más que hace un año.

“Estoy muy orgulloso porque unas 60.000 personas han salido a defender la Igualdad, a decir que ni un paso atrás ante las políticas que unos cuantos nos quieren imponer. Y además de forma pacífica y sin incidentes. Granada ha dado, una vez más una lección”, declaró el alcalde Francisco Cuenca a este periódico.

Entre la emoción y la reivindicación atronaron las exigencias del movimiento: la valoración social de la aportación al bienestar y los cuidados, permisos iguales de maternidad y paternidad, más recursos a la dependencia, derogación de la reforma laboral, ampliación y homologación de derechos laborales de empleadas del hogar, políticas preventivas y de atención a víctimas, evitar sentencias machistas como las de la Manada, considerar agresión sexual a todos los delitos de este tipo, y educación en igualdad. 60.000 bajo una sola voz. El orgullo de las mujeres de Granada.

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