Análisis de elecciones generales

El resultado del 10-N en Granada dejaría a Cs con 2 concejales y obligaría a un gobierno PP-Vox

  • El PP de Sebastián Pérez llama a la puerta de la Alcaldía que ocupa Luis Salvador

  • La extrapolación del voto a unas municipales dejaría un escenario con una sola opción de gobierno natural: PP y Vox. Cs sería innecesario por la derecha e insuficiente por la izquierda 

Sebastián Pérez y Luis Salvador, en los 100 días de gobierno. Sebastián Pérez y Luis Salvador, en los 100 días de gobierno.

Sebastián Pérez y Luis Salvador, en los 100 días de gobierno. / Carlos Gil

El Partido Popular de Sebastián Pérez ya se ha puesto a llamar a la puerta de la Alcaldía de Granada. No habían pasado ni unas horas del cierre de los colegios electorales el domingo 10 de noviembre cuando el líder del PP envió un mensaje público a su socio de gobierno, Luis Salvador, que a esas horas debía estar noqueado por el hundimiento nacional de Ciudadanos: "Las matemáticas han pintado Granada de azul". Pérez llevó la partida del 10-N al terreno de lo local y pidió a los periodistas y analistas que sacaran sus propias conclusiones. Y ahí va la primera: la extrapolación de los votos de ayer a unas municipales dejaría a Cs hundido en el Ayuntamiento de Granada, con 2 de los 27 concejales (ahora tiene 4), y sólo permitiría formar gobierno al PP, pero con Vox.

Aunque ese prorrateo es un análisis meramente indicativo y para nada vinculante, el panorama local que el domingo reflejaron las urnas deja a Sebastián Pérez muy reforzado frente a un socio de gobierno, con el que no ha tenido más que desencuentros desde la misma investidura de junio pasado. En el PP, la palabra más usada para definir la situación es "oxígeno" para Sebastián, que en los últimos meses se había visto contra las cuerdas. Incluso dentro de su propio partido, que le llegó a ofrecer una vía de escape al Senado para salvar el pacto de gobierno con Ciudadanos en la capital. 

El líder del PP reclama la alternancia en la Alcaldía (2+2 años) dentro de este mandato y para ello ahora hará valer el supuesto apoyo que los ciudadanos han dado a su partido el 10-N. Si el resultado de las municipales de mayo hubiera sido el de este domingo pasado, el panorama del Ayuntamiento sería radicalmente distinto: PP y PSOE empatarían a 8 concejales, pero la diferencia entre ambos es que los populares serían los únicos con opciones de sumar para formar gobierno. Pero ahora sería Vox el socio imprescindible y no Ciudadanos. 

Vox, con 6 concejales (ahora tiene 3, de modo que duplicaría su resultado), se convertiría así en la fuerza necesaria para aupar a un alcalde del PP. Entre ambos partidos sumarían los 14 ediles de la mayoría absoluta. Otra cosa es que los dirigentes de ambos partidos en Granada fueran capaces de pactar y que Vox aceptara encumbrar a Sebastián Pérez. En cualquier caso, los dos representantes de Cs no tendrían la llave de nada

A diferencia de lo ocurrido tras las municipales de mayo, cuando el partido de Luis Salvador sacó el máximo partido de sus cuatro concejales, porque eran la bisagra que podía dar la gobernabilidad a la derecha o a la izquierda, con un resultado como éste la representación de Ciudadanos sería insuficiente para que la izquierda sumara e innecesaria para la derecha

Los votos del domingo dejarían al PSOE con 8 concejales (2 menos que ahora) y Podemos-IU mantendría sus 3 ediles. Ni con el hasta ahora improbable apoyo de Ciudadanos a ese bloque de izquierdas, saldrían los números necesarios para alcanzar la mayoría absoluta, porque se quedarían en 13. 

De este modo, el PP se vería con todas las opciones de conseguir la Alcaldía, pues sería el único partido que podría sumar una mayoría estable con otra fuerza de su bloque y, en caso de que nadie alcanzara acuerdos, automáticamente conseguiría la investidura por ser la lista más votada

Pero nada de esto es real del todo. Es sólo una proyección de unos resultados que el PP quiere ver como una especie de plebiscito popular de la situación en la capital y que, por el contrario, el alcalde se empeña en diferenciar de lo que podría ocurrir en una elecciones municipales de verdad. 

Al día siguiente de la derrota de su partido, Luis Salvador desterró cualquier opción de renegociar el pacto de la Alcaldía de Granada, o cualquier otro de los que se forjaron en España el pasado junio. "Seamos serios. La política se construye en base a acuerdos y proyectos serios. Hay 200 acuerdos sólidos entre Cs y PP en todo el estado español que no se van a renegociar por un resultado malo de uno u otro partido". 

"Seguimos con absoluta normalidad", declaró Salvador, que enmarca la derrota de su partido en la capital y la provincia de Granada dentro del contexto nacional. "Las personas que han votado lo han hecho en clave de elecciones generales y todo el mundo sabe que las generales son distintas a las autonómicas, y las autonómicas distintas a las municipales". 

Pero el alcalde admite que la repercusión de los cambios internos de su partido en Madrid puede llegar hasta Granada. "Si ahora el partido arranca la elección de un nuevo liderazgo, a partir de él y de esa asamblea y nuevos equipos, vendrán los cambios en los demás ámbitos y no al revés", explicaba Salvador en un día más que sombrío para sus intereses políticos. 

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