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Los Planetas y la OCG, una sinfonía de la victoria

  • Más de 1.200 personas enloquecen con el primer y redondo concierto sinfónico de Los Planetas en el Falla

  • El cantante de Napoleón Solo sorprende en su estreno como maestro de ceremonias

El universo sinfónico de la OCG se alineó con Los Planetas ayer en el auditorio Manuel de Falla. El universo sinfónico de la OCG se alineó con Los Planetas ayer en el auditorio Manuel de Falla.

El universo sinfónico de la OCG se alineó con Los Planetas ayer en el auditorio Manuel de Falla. / juan pérez-fajardo

Dice el tango de Gardel que 20 años no es nada. Los Planetas lo demostraron ayer acompañados de una OCG en estado de gracia, que sacó lo mejor de sí misma como ocurrió en el concierto de inauguración de temporada junto a Marina Heredia. La banda granadina, esta vez sólo con Jota, Florent Muñoz y Eric Jiménez encima del escenario, bordó su actuación donde celebraba, ni más ni menos, que el lanzamiento de Una semana en el motor de un autobús hace dos décadas. Lo hizo en compañía de una orquesta moderna, cuyo director esta vez, Alonso Díaz Carmona, no defraudó en absoluto en su estreno como maestro de ceremonias -donde vistió de frac en contraste con los instrumentistas de la OCG, que iban con camisas y pantalones negros-.

La adaptación de este disco, que reunió en el auditorio Manuel de Falla a Jota, Florent y Eric, junto a medio centenar de instrumentistas de la OCG y su coro, fue por Los Planetas y la orquesta granadina, junto a los compositores y arreglistas Alonso Díaz Carmona, David Monteñés y Germán Tejerizo, colaboradores habituales de la banda.

Alonso Díaz Carmona se estrenó como director de orquesta vestido de frac

La larga cola en la entrada del auditorio Manuel de Falla, abarrotado de gente -incluido un bebé de dos años-, auguraba una noche memorable. Y así fue. Pasadas las 20:05, el concierto sinfónico empezó a rodar. El público se animó rápidamente en cuanto Eric Jiménez empezó a tocar con fuerza la batería y Florent puso a rugir su guitarra. "Sentado esperando a que llames, / rezando por que des una señal, / los días cada vez van más despacio / y solamente puedo esperar". El corazón de algunos asistentes se encogía. Segundo premio, primer asalto.

Definido por críticos musicales como "una ópera rock de la bajona", la adaptación del disco a un registro sinfónico no lo hace peor, sino todo lo contrario, lo enriquece. Así lo demostraron los más 40 instrumentistas de la OCG y su coro, que consiguieron convertir el recital, que hoy se volverá a repetir, en un viaje de los sentidos, en una rotunda ópera rock. Una semana en el motor de un autobús se hizo más grande ayer. "Hace 20 años sacamos un trabajo con arreglos sinfónicos porque queríamos darle un empaque clásico. Quizá resulte irónico darle a un disco de un grupo como éste una dimensión clásica", explicó ayer Jota.

El concierto continuó con Desaparecer, otro de los hits del tercer disco de los granadinos. "Cuando no te puedas mantener en pie, / y ya no te quede nada por beber. / Y tengas que volver, / y tengas que volver". Desazón y rabia se concentran en esta canción que hay que entenderla en su contexto: Florent y Jota -ambos fundadores del grupo- andaban a la gresca porque el guitarrista pasaba más tiempo cogiendo la Línea 1 que en los ensayos. Sin embargo, hoy día no se puede entender Los Planetas sin Florent y sus riffs de guitarra.

El conjunto bajó el pistón en cuanto llegó la tercera canción de la noche. La playa, un tema de pop muy redondito, animó al público a hacer coros en el estribillo, que dice así: "Un verano que fue una pesadilla, / si me acuerdo, / me duele todavía". Si algo diferencia a los Los Planetas de muchos grupos es que siempre han hablado de las rupturas amorosas sin cortarse un pelo. "Y pensaba en destrozarte todo el tiempo", dice Jota al final en La playa. Afuera la rabia y el rencor.

El directo iba tomando el color de la psicodelia con Parte de lo que me debes. El viaje al corazón lisérgico de Los Planetas acababa de empezar. No hay que olvidar que Una semana en el motor de un autobús está influenciado en gran medida por grupos psicodélicos como Pink Floyd, 13th Floor Elevators y The Doors. "Nuestro disco está dentro de esa estela, de esa onda", recordaba Jota en una entrevista.

Un mundo de gente incompleta, Ciencia ficción, Montañas de basura. El ecuador del concierto sinfónico estuvo salpicado de temas existencialistas donde el grupo se pregunta por su futuro -¿Qué va a pasar / si me tiro al barro ahora y sale mal?-, por el mundo donde vive. Recordemos que la publicación de su tercer disco fue clave en su carrera. Sin este éxito probablemente Los Planetas no serían Los Planetas.

El público, extasiado con el bello espectáculo de luces y sonido, celebró y coreó el Cumpleaños total de Los Planetas cuando el viaje estaba casi a punto de acabar. Acto seguido, sonaron algunas de las canciones clave de Una semana en el motor de un autobús como Laboratorio Mágico y Toxicosmos -ahí es donde entraría el fabuloso coro-.

El turbulento capítulo en la vida de los granadinos, salpicado de miedos, muchos miedos, experiencias lisérgicas inspiradoras, peleas entre varios miembros del grupo, presiones de su discográfica RCA, se cerraría con la victoria de la banda. Gol de Jota y los suyos. El público no pudo evitar gritar al cantar cuando el viaje en nave espacial psicodélica aterrizó. Sonaban los primeros acordes de La copa de Europa. La remontada anoche en el auditorio Manuel de Falla, lleno hasta la bandera, fue épico.

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