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Vampiros, dentistas y cowboys

Imagina a Drácula, a este Conde Drácula de la compañía lisboeta do Chapitô, desdentado, aullando y lloriqueando como un crío a sus ancianos padres con un terrible dolor de dientes porque ha perdido un colmillo. Imagínate que para aliviar la desesperanza de su hijo llaman de urgencias al mejor dentista, y el mejor especialista es -cómo no- un obseso que no contempla en el mundo más allá de las dentaduras. Imagínate que sus cuidados son requeridos desde Transilvania, que acude desde Londres acompañado de su mujer y que una vez allí, se llevan de vuelta a Londres al infeliz para reconstruirle la dentadura. Imagínate el final de lo que probablemente te has perdido.

Si el primer día del Festival lo inauguró el ritmo álgido de Ron Lalá, el segundo día Teatro do Chapitô da un cambio de registro y muestra al espectador toda la intensidad contenida en el teatro de gesto y la ralentización del tempo narrativo.

Sabemos que el espectador suele ser más receptivo al ritmo trepidante y repetitivo, el ritmo de la modernidad que parodió Chaplin. Bien, pues contra ese ritmo de la cadena de producción inventa, y se toma su tiempo, Teatro do Chapitô. Este otro modo de decir, ese inventar singular que les distingue, se concreta también en un paisaje escénico: la caja negra limpia de telares y bambalinas a la vista y cuatro cajones de madera por toda escenografía. Sin prisa, sin recurrir a grandes artefactos técnicos, con la nobleza de los materiales pobres, una economía radical de medios, con mucho distanciamiento, aliado con Brecht, Gotowski, y la técnica interpretativa del teatro de gesto (en la que tanto o más que la palabra dice el cuerpo del actor) va creando do Chatipô este trasunto de personajes que juegan con los de B. Stoker.

La dramaturgia humaniza a los personajes novelescos a golpe de la cotidianidad más cercana y cómica: el médico dentista es un trasunto de joven y apuesto procurador inglés, Mina -su prometida- viene a ser la pobre mujer sufrida del dentista que renacerá entre los brazos del vampiro, la caza y la tentativa de darle muerte recae sobre un delicioso trío de chicos duros, tres cowboys. Uno de los momentos más deliciosos es la repetición de una escena que nos descubre un soberbio flash-back narrativo.

Imagínate que el Festival de Teatro de Humor de Santa Fe es el único sito donde podemos seguir la trayectoria, el trabajo, y disfrutar de determinadas compañías -nacionales o internacionales- como ésta. Imagínate que el fin de semana que viene decides ir al Festival y en ese pequeño gesto, lo que te espera es vivir un acontecimiento que vale más que estas simples notas que lees.

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