Entrevista Zahara y Martí Perarnau | Miembros de juno "Durante mucho tiempo nos han vendido una especie de pop donde no se decía nada"

  • La alianza entre los dos músicos iniciada con la canción 'Hoy la bestia cena en casa' se salda con un disco intimista de pop electrónico, que presentarán el 13 de febrero en el Teatro CajaGranada

Zahara y Martí Perarnau posan en una imagen de su primer disco con el proyecto Juno Zahara y Martí Perarnau posan en una imagen de su primer disco con el proyecto Juno

Zahara y Martí Perarnau posan en una imagen de su primer disco con el proyecto Juno / Noemí Elías Bascuñana

"Yo estaba ahí confesándome por haberme tocado, pensando que ese era el puto pecado. Yo estaba ahí metiéndome los dedos hasta el fondo, queriendo vomitar las penas, la vida, el odio". Es un fragmento de Merichane, la nueva canción de Zahara escrita a pachas con Martí Perarnau (Mucho) donde denuncia las violencias a las que se ven expuestas las mujeres a diario. La fructífera alianza entre los dos músicos iniciada con la canción Hoy la bestia cena en casa no sólo se ha saldado con este bombazo, sino también con un disco intimista de pop electrónico. Juno -así se llama el proyecto- se trata de una puerta abierta a la investigación musical. Los cantantes grabaron este trabajo sin prisas ni horarios en el estudio La Casamurada, una masía fortificada del siglo XIII (y un parque de atracciones para freaks en palabras del compositor catalán). El dúo presentará _BCN626 el 13 de febrero en el Teatro CajaGranada. Antes, atienden a una llamada a tres por WhatsApp que por momentos se hace muy divertida por motivos técnicos.

-Juno nace en la intimidad y ajeno a los mecanismos implacables del mercado de la industria musical. ¿Cómo se siente uno cuando no hay presiones de discográficas ni fechas límite en el calendario?

-Martí Perarnau: Es una sensación de libertad increíble. Ya hace tiempo que ambos salimos un poco de todo el sistema discográfico porque nos parecía que no ofrecía las soluciones que buscábamos para nuestras carreras. El hecho de marcarnos nosotros los tiempos y hacer lo que queremos sin tener que hacer concesiones es una sensación muy bonita y divertida. Somos los planeadores de todo.

-Zahara: Era muy divertido saber que teníamos un proyecto que para todos era desconocido. Ya no sólo por esa libertad, sino también por el poder empezar algo desde cero, cosa que yo hace 25 años no habido podido hacerlo porque mi proyecto era yo misma y Martí ya llevaba mucho tiempo con su proyecto, Mucho. Era muy divertido saber que empezaba todo de cero: no tener seguidores ni oyentes en Spotify, no tener nadie que nos conociera. Nunca había podido decidir cuando empezaban las cosas.

-Ahora muchos empresas fichan a artistas por el número de seguidores. Me parece horroroso.

-Z.: Es en lo que se ha convertido un poco la industria cultural. Es más importante alguien con seguidores que alguien que entienda de un tema a la hora de contar ciertas cosas. Vivir al margen de eso es imposible porque al final necesitas estar en el sistema para formar parte de él. Es importante conocerlo y saber cómo funciona para luego tomar las decisiones de mantenerse al margen en lo que tú crees concretamente.

-¿Creen que el sonido del disco se ha contagiado de ese ritmo lento de trabajo?

-M.: No teníamos ninguna prisa. Nos tomamos la creación de este disco y este proyecto como un espacio libre y en el que poder jugar y probar todo lo que queríamos. Sigue siendo así con lo nuevo que haremos. Supongo que afecta al sonido claramente. Tenemos un espacio donde somos libres para echarnos un juego sin que nadie nos diga cómo tiene que ser.

-Precisamente, la pandemia nos ha hecho parar a todos. ¿Cómo os ha afectado en vuestra vida y en vuestra carrera la incertidumbre de no saber qué pasará mañana?

-M.: Nos ha estropeado un poco la vida en el sentido del directo. Teníamos muchos conciertos cerrados. El hecho de parar nos ha venido bien en el sentido creativo. Hemos hecho como los Beatles. Nos han encerrado en el estudio. En lugar de ser una decisión libremente no lo han impuesto. Yo me he refugiado en la música y he compuesto un montón.

-Niños Mutantes me dijeron en una entrevista que ahora "no se escuchan discos, se escuchan listas de canciones". ¿Qué opináis de ese consumo compulsivo no sólo en la música?

-M.: Yo sigo escuchando discos. Es verdad que el consumo compulsivo este del que hablas en la música es algo que ocurre en todas las facetas de la vida y en este sistema capitalista. La única manera de luchar contra eso es adoptar tus propios hábitos de consumo en todo: en la comida, en las películas, en la música. La música y las películas se disfrutan, no se consumen. Hay que hacer una especie de dieta y una escucha consciente para disfrutar de la cultura. Si los tiempos son estos, hay dos opciones: o rendirse a los tiempos y escuchar todo con prisa y no disfrutar de nada o decir adiós a los tiempos y escuchar música como cada uno considere. De hecho, cada vez escucho cada menos en streaming. Hoy, que es el viernes Bandcamp, me he puesto a bucear y me lo tomo como una dieta virtual de discos. Me pongo a escuchar música con toda la tranquilidad del mundo.

-Z.: Me parece contradictorio con la posibilidad que nos ofrece el sistema. Ahora, que podemos indagar y escuchar los discos con mayor profundidad, es tremendamente absurdo lo que lo hagamos sea justo lo contrario. De un disco me escucho una canción y de esa me voy a otro disco. Que todo sea tan compulsivo. En nuestra época te comprabas un disco, te aprendías las letras de memoria y te empapabas del libreto. No tenías otra manera de profundizar. Como dice Martí, tienes que buscar la manera de hacerlo y luchar contra el sistema. Yo me pongo un vinilo y me puedo llegar a tirar con la misma cara un día entero. Todo está al alcance de nuestra mano y parece extraño que en lugar de disfrutar de la música en profundidad sea lo contrario. Como si escuchar más de dos canciones seguidas de un mismo artista nos fuera a estropear el cerebro (ríe).

Otra imagen del proyecto Juno Otra imagen del proyecto Juno

Otra imagen del proyecto Juno / Noemí Elías Bascuñana

-El primer tema que compusieron juntos, Hoy la bestia cena en casa, desvela una faceta muy política que continúa con Merichane. ¿El arte tiene más valor cuando se vincula a la realidad social y política de su época?

-M.: La propia definición de arte ya incluye la política y la vida misma. ¿Si el arte no habla de la vida, de qué va a hablar? El problema es que durante tanto años nos han vendido una especie de pop donde no se dice nada que da la sensación de que también se considera arte a las cosas vacías. El arte nunca está vacío. Ha sido una mentira del sistema durante tantos años. El arte sin vida, sin política y sin sociedad no es arte. Es otra cosa.

-Pablo Hásel está a punto de entrar en prisión por las rimas de sus canciones y sus tuits. ¿Les aterra esa deriva de libertades, esta sociedad donde impera lo políticamente correcto?

-M.: Da mucho miedo. Ahora vivimos un momento en el que parece que esas ideas de las dictaduras europeas de las que nos habíamos liberado parece que están volviendo a ponerse encima de la mesa. No sé si es que el ser humano no aprende de sus errores. Es un momento aterrador. No hay duda.

-Z.: Terminamos canciones o ideas sobre canciones y en ese momento hay una libertad brutal donde sólo estás en comunión con lo que quieres contar. Sólo llega el juicio cuando lo has terminado y lo cierras desde fuera y entonces vienen las preguntas: a ver a quién ofendo ahora. Y eso es algo terrible. Es nuestro caso no nos condiciona a la hora de terminar el trabajo, pero entiendo que a mucha gente sí. Leemos entrevistas de colegas que lo dicen abiertamente, que cada vez da más miedo posicionarse en una canción, en una entrevista. El hecho de que cada vez haya menos gente que se posicione hace que cuando alguien lo hace de repente sea una gran noticia y se le de la vuelta. Se centra tanto la atención en un titular con un tinte político que se anula el mensaje de lo que viene diciendo. Normal que cada vez tengamos menos ganas de exponernos porque nos están obligando a tener una valentía que no debería ser tal.

Zahara y Martí Perarnau, manta en mano Zahara y Martí Perarnau, manta en mano

Zahara y Martí Perarnau, manta en mano / Noemí Elías Bascuñana

-En sus canciones incitan al amor pero también al deseo, a lo carnal. ¿Hemos superado el juntos para siempre o seguimos enganchados al amor romántico?

-Z.: Si eres mujer es muy difícil salir de la idea del amor romántico porque es en lo que te educan de manera directa o indirecta la sociedad, tu familia, tu vecino. Es muy complejo salir cuando lo tenemos instaurado en unos mecanismos que funcionan automáticamente en nuestro cerebro. Lo único que podemos hacer es identificarlo y luchar un poco. La idea del amor romántico sobre todo a quien vuelve presa de esa idealización es a la mujer. Me parece genial el juntos para siempre como me parece igual de bonito el juntos este rato. Hay que intentar estar bien con la persona con la que estás y cuidarla. El estar a toda costa a base de aguantar me parece terrorífico.

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