Límites en la creación

El arte de provocar (opiniones)

  • Hablamos con expertos en arte sobre la polémica suscitada por 'Carne de vulva', la escultura de una alumna de la UGR contra la trata: "Si la obra es débil, la provocación no servirá de nada"

La obra 'Carne de vulva' está acompañada de un texto donde se explica el fin de la obra: criticar la trata de mujeres. La obra 'Carne de vulva' está acompañada de un texto donde se explica el fin de la obra: criticar la trata de mujeres.

La obra 'Carne de vulva' está acompañada de un texto donde se explica el fin de la obra: criticar la trata de mujeres. / Carlos Gil

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Hace unos días, Carne de vulva, una escultura elaborada por una alumna de la UGR contra la trata, suscitaba la polémica. La obra, en un principio expuesta en el patio del Ayuntamiento, se trasladó a la Casa de San Matías. Ese mismo día, el grupo municipal de Ciudadanos pidió, debido a las quejas expresadas por algunas personas, la elaboración de un protocolo para controlar las obras expuestas en espacios públicos. La pieza, defendió el portavoz municipal de Cs, Manuel Olivares, "podía herir sensibilidades". La comisaria de la exposición, Elizaberta López, decidió finalmente moverla de sitio.

Cuenta el decano de la Facultad de Bellas Artes de la UGR, Francisco José Sánchez Montalbán, que "la historia del arte es también la historia de la censura al arte". El profesor de fotografía recuerda el caso de Miguel Ángel y sus desnudos de la Capilla Sixtina cubiertos con velos hace siglos. "Siempre hay personas que se ofenden por ciertas cosas, sobre todo las que tienen que ver con el sexo o con realidades complicadas. A veces, es más el ruido que hacen las personas ofendidas que lo que la pieza en sí puede generar", apunta.

Sánchez alude al famoso cuadro de Courbet, El nacimiento del universo, para hablar de lo sucedido: "Es una pieza absolutamente explícita del sexo femenino. Miles de personas, entre ellas familias, hacen cola para contemplarla en el Museo de Orsay de París. Nadie se escandaliza por ver este tipo de cosas". "Cuando las cosas las tenemos cerca o nos situamos en una posición de poder y ves algo que no entiendes, o que no te atreves a entrar, entonces dices que eso tiene que ser revisado, controlado. ¿Por qué? Porqué tú no sabes reaccionar ante esto. Eso es muy grave", señala.

'El nacimiento del universo' de Courbet se puede ver en el Museo de Orsay. 'El nacimiento del universo' de Courbet se puede ver en el Museo de Orsay.

'El nacimiento del universo' de Courbet se puede ver en el Museo de Orsay. / G. H.

Todas las obras expuestas bajo el paraguas de la exposición A la calle, explica Sánchez, son "proyectos de la asignatura de Escultura elaborados por alumnos de cuarto curso que han sido pensados y meditados, y avalados por los profesores". "No es que hayan pasado un control, es que han pasado un proceso de creación. Eso equivale a meses de trabajo", precisa. "Que no te gusta, no pasa nada. No te tiene que gustar, ni puedes estar de acuerdo, pero no puedes establecer criterios de selección, de control, sobre lo que hace un artista. Al día siguiente se lo estás haciendo al filósofo, y al siguiente al científico", advierte.

El decano de la Facultad de Bellas Artes habló con Olivares ayer. "Hay cosas en las que estamos de acuerdos y en otras no. A mí no me interesa el protocolo. No voy a participar en una comisión que establezca un protocolo de qué es lo digno o no, de qué se puede exhibir o no. Si se trata de una cuestión de calidad, de un concurso, me parece bien, pero que no sea por una cuestión ideológica", defiende. "Tengo que respetar a los ofendidos y a los que no se ofenden, y los que entienden que el arte y la expresión artística es una forma de avance para la sociedad contemporánea", zanja.

Para el pintor Joaquín Peña-Toro, "el arte no tiene límites y se puede crear con libertad, pero si hay una responsabilidad por parte del artista y del comisario a la hora de transmitir esa creación a la sociedad". En este caso, Peña-Toro cree que la comisaria ha sido "conciliadora". "Elizaberta López podía haber decidido no mover la obra de sitio, pero quizá ha pensando que ése no era el sitio de la pieza. Me parece bien que sea ella quien tome ese tipo de decisiones y no el político", reflexiona.

El historiador del arte define Carne de vulva como "un ejercicio para encontrar una voz propia". "Hablamos de piezas hechas en la facultad. Son tentativas de encontrar una voz por parte del alumnado", insiste. Peña-Toro cree además que se trata de "una metáfora poco elaborada, excesivamente directa". "Si la obra peca de algo es de ingenuidad. En el mundo posmoderno no puedes ser ingenuo. Esa metáfora visual que emplea se expresa de manera bronca. Me recuerda a Horror en el hipermercado de Alaska y Dinarama. Ahí la metafora estaba presentada de una forma mucho más afectiva", valora el artista, que opina que el escándolo viene, "más que la representación de una forma anatómica –de varias vaginas–, es el carácter bronco de la pieza".

El principal problema de las artes visuales, sostiene el pintor, es la inmediatez: "La imagen es mucho más asequible para el público y todo el mundo se siente con capacidad para opinar de manera inmediata; en la literatura que hay que leer antes el texto". Peña-Toro cuenta una anécdota para ilustrar su reflexión: "Hice ilustraciones para un libro de la Junta destinado a público juvenil con relatos de Horario Quiroga. En él había ludopatía, prostitución, uso de armas, abuso a mujeres. Para ilustrar esos relatos yo no podía dibujar un arma de fuego que aparecía en la narración. Cambié una pistola humeante por una tetera con vapor de agua".

¿El arte debe provocar? Ante todo, "la obra debe ser sólida", contesta. "Conozco a autores que han utilizado la provocación como arma artística", afirma, pero "si la obra es débil, la provocación no servirá de nada". Al igual que Peña-Toro, el crítico de arte de Granada Hoy, Bernardo Palomo, cree que "no debe haber límites a la hora de crear. Los límites del arte los pone sólo la obra bien hecha y la mirada del espectador". Palomo también opina que "el arte debe provocar emociones importantes". 

Las buenas obras "te pellizcan el alma, permanecen" mientras que las malas "se te olvidan, como una mera anécdota". "Muchas veces ese pellizco del alma se produce por una provocación atendiendo al término estricto", explica. Muchos creadores a lo largo de la historia, recuerda el comisario de numerosas exposiciones, "han hecho obras de arte para provocar, incluso la ruptura de un movimiento artístico a otro son momentos provocativos de la historia del arte".

En dos ocasiones, confiesa Palomo, políticos curiosamente de izquierdas" le han echado para atrás obras "de artistas muy importantes": "Una escultura de Guillermo Pérez Villalta. Era un tótem con los órganos masculinos fuera y dos fotografías de una exposición colectiva donde se veía un desnudo masculino y femenino". "Querían quitarlas porque podían inducirles pensamientos negativos a los niños... El único problema es que la obra sea mala", concluye.

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