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Eutanasia a debate

El nuevo derecho abrirá un espacio para solucionar problemas y sufrimientos reales de personas reales

El asunto de la eutanasia tiene una enorme trascendencia porque afecta a una cuestión sobre la que existen sensibilidades diversas en la sociedad y, desde este punto de vista, es lógico que haya una confrontación dialéctica sobre la ley de eutanasia que podría ser útil a la sociedad y engrandecer la política si se hiciera sobre la base de argumentos y sobre la base del respeto a todas las posiciones.

En la sociedad actual existen numerosas situaciones, que se dan cada vez con mayor frecuencia, en las que muchas personas que sufren una enfermedad grave, crónica o invalidante con sufrimiento insoportable, querrían solicitar y recibir la ayuda para morir anticipadamente, porque ellas no podrían hacerlo de manera autónoma.

Si finalmente las Cortes Generales aprueban el proyecto de ley de eutanasia en debate ahora, el nuevo derecho abrirá un espacio para solucionar problemas y sufrimientos reales de personas, también reales, y que existen en nuestra sociedad; personas que sufren junto a sus familias situaciones insoportables de las que hemos sido testigos con algunos casos que han impactado en la opinión pública en los últimos años.

Así que va a haber un nuevo derecho. No se trata de una obligación ni para quien no quiera acogerse a dicho derecho ni para los profesionales sanitarios que hagan explícita la objeción de conciencia. Es por eso que resulta fuera de lugar el argumento (por llamarlo de forma elegante) esgrimido por el portavoz del Partido Popular para oponerse a esta ley, diciendo que se pretende ahorrar costes al sistema sanitario con personas que son muy caras al final de su vida y que con esta ley se pretende aplicar una política de recortes.

De nuevo, como sucedió con la ley del divorcio, la ley del aborto o la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, la derecha de entonces y el Partido Popular se oponen a nuevos derechos sociales utilizando frases que expresan un escaso respeto por los ciudadanos y (en este caso) por los profesionales sanitarios. Lo peor de todo es que podrían esgrimirse motivos de conciencia y religiosos totalmente respetables para oponerse a la eutanasia, sin necesidad de emitir afirmaciones que sonrojan hasta a quienes no están de acuerdo con esta ley. Estar lejos de las necesidades de la gente y sonrojar a casi todos, es algo inútil e innecesario.

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