Por montera

Paloma Durán

Es lo que me enamoró en NY: el creer, gracias a Paloma Durán, que puede erradicarse la pobreza en el mundo

Conocí a Paloma Durán durante mi estancia en Nueva York. Confieso que se me pasó por la cabeza aprovechar para escribir las típicas historias de NY en una época que reflejaba evidentes cambios. Todo me parecía tan seductor como poco promocionable. Vivir allí, siendo periodista o por mi carácter observador, y la atracción que siento por descubrir la manera en que vive la gente que me cruzo me llevaba a traerme de allí un recuerdo memorable. Escribí cosillas pero nada que me enamorase. Hasta que conocí a Paloma Durán, directora de los Fondos ODS, los Fondos para los Objetivos de Desarrollo Sostenible que ella creó en la ONU donde trabaja desde hace décadas. Paloma es una de las españolas que andan por el mundo con la discreción de una sombra en el desierto. La ONU es un organismo del que esperamos grandes resoluciones a gigantescos problemas de la humanidad, pero que por divergencias entre los países nunca parecen concluir. Uno de ellos es acabar con la pobreza en el mundo.

Mientras tomábamos un Manhattan en la terraza del Hotel Península de la Quinta Avenida le acribillé a preguntas. Usted sabe que la pobreza es uno de los temas que más me atrae y ante ella creí poder encontrar la respuesta que llevo persiguiendo toda mi vida: por qué no se puede acabar con la pobreza en el mundo. Paloma me contó que son muchas las agencias, ONG y fundaciones que individualmente trabajan para erradicar el hambre. Ella, gracias a su talento, dedicación, sutileza y amor consiguió algo único: que varias agencias mundiales se unieran para cumplir con objetivos de tal manera que no se diluyeran tan meritorios esfuerzos. Así pues, la ONU, Unicef, la FAO, PMA y otras más, van al unísono. Paloma y su equipo estudiaron zonas críticas para actuar. Con poco dinero, el que aporta el gobierno de España y algún alma caritativa, como los hermanos Roca o César Alierta desde la Fundación Telefónica, inició proyectos y programó objetivos que se desarrollan en zonas paupérrimas, pero que mantienen a lo largo del tiempo. Implica a los gobiernos de los países y a las asociaciones locales para que desde los políticos, empresarios, trabajadores y ciudadanos, en situación crucial, participen en el mismo objetivo juntos.

Llevo meses escribiendo, cada semana, una historia de la ONU. Una historia del Fondo ODS . Es lo que me enamoró en Nueva York: el creer, gracias a Paloma Durán, que puede erradicarse la pobreza en el mundo.

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