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Rosa de los vientos

Pilar Bensusan

bensusan@ugr.es

De segunda

Granada lleva demasiado siendo de segunda, y las infraestructuras se llevan la palma. Menos mal que despuntamos en fútbol

Sevilla, Málaga, Barcelona, Pamplona, Valencia, todos los AVE salieron a su hora de Atocha el pasado viernes por la tarde, todos excepto uno, que, aun teniendo salida prevista para antes que varios de ellos, dejó a sus pasajeros plantados e hizo que llegaran a su destino con 38 minutos de retraso.

¿Adivinan qué AVE fue? Efectivamente, al AVE a Granada. No podía ser otro el que se retrasara más de media hora e hiciera que los pasajeros llegásemos cerca de las 12 a Granada, sin posibilidad ya de trasbordar casi a nada.

Este es un episodio más del desasosiego al que Renfe tiene sometida a la provincia de Granada, con un baile continuo de horarios y fechas para los billetes de AVE y demás trenes, hasta el punto de resultar imposible a los granadinos comprar billetes para fechas posteriores al 15 de octubre. Sólo las quejas ciudadanas han obligado a Renfe a rectificar y a extender este exiguo calendario hasta el 4 de noviembre.

Incidentes continuos que son impensables en las ciudades antes mencionadas. Y es que nosotros tenemos un AVE de segunda y ellos de primera.

Granada lleva demasiado tiempo siendo una ciudad y provincia de segunda categoría -menos mal que despuntamos en fútbol-, y las infraestructuras se llevan la palma.

Desde la llegada del AVE muchos se han olvidado de la escasez de infraestructuras en Granada, cuando son el pilar fundamental para el impulso económico de cualquier territorio. Y es que las conexiones en nuestra tierra siguen siendo muy insuficientes a todos los niveles, lo que se hace más patente aun cuando viajas a esas otras ciudades y palpas la diferencia.

Urge salir ya de esta segunda liga territorial que nos mantiene anclados en el siglo pasado en muchos ámbitos, siendo acuciante su desarrollo inmediato si queremos transitar al siglo XXI.

Las soluciones que nos han aplicado en estos 40 años no han hecho progresar a nuestra tierra sino postergarla, es un hecho objetivo. Por ello la solución real pasa por articular un cambio en su estructura territorial y administrativa para que Granada por fin cuente. Una autonomía propia, con presupuestos propios, como Asturias, Cantabria, La Rioja, Navarra o Murcia, permitiría ejecutar en Granada todos los proyectos necesarios para su paso definitivo de la pobreza a la prosperidad, dejando de ser una tierra de segunda, triste liga en la que también nos acompañan Almería y Jaén.

¿Por qué aquellos territorios sí y nuestro territorio histórico no? Porque Granada sigue siendo de segunda, por ahora.

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