La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

La verdad del 2+2 (con desenlace casi de película)

Movida semana de movimientos políticos con el foco en la Plaza del Carmen: pero siguen (y seguirán) rodando cabezas Así preparan Luis Salvador y Juan Marín el 'salto' al PP

Luis Salvador, junto a Luis González, César Díaz y Manuel Olivares en el balance de su primer año de gobierno en la Plaza del Carmen. Luis Salvador, junto a Luis González, César Díaz y Manuel Olivares en el balance de su primer año de gobierno en la Plaza del Carmen.

Luis Salvador, junto a Luis González, César Díaz y Manuel Olivares en el balance de su primer año de gobierno en la Plaza del Carmen.

Miente Sebastián Pérez o miente Luis Salvador. Llevamos medio mandato arrojándonos el pacto del 2+2 en Granada sin otro escenario posible que pensar que alguien no cuenta toda la verdad. Porque el PP y Cs pactaron repartirse la Alcaldía en dos años (primero para Luis Salvador y el tramo final para Sebastián Pérez) o la acordaron para cuatro. ¿A quién creemos?

Después de año y medio, por primera vez, he conseguido unir las piezas. Todos sabemos que Fran Hervías (Cs) y Teodoro García Egea (PP) fueron en 2019 quienes asumieron de forma personal las negociaciones de gobernabilidad tras las Municipales. Sin entrar en qué piezas del tablero se movieron, cuáles fueron las cesiones y contrapartidas y qué peones se intercambiaron de uno y otro lado, la realidad era una: Granada sería naranja.

El partido de Rivera tendría una importante Alcaldía aprovechando dos circunstancias insalvables: la primera y más evidente era que la capital volvería al centro-derecha por la sencilla razón de que en la izquierda no salían las cuentas (13 frente a 14); la segunda, la que actuó de detonante del pacto, que el Vox de Onofre Miralles nunca le daría el mando a su enemigo Sebastián Pérez. Y así fue.

Días antes de aquel convulso e inesperado 15 de junio de constitución de los nuevos ayuntamientos, Hervías y García Egea acordaron que Cs cogería las riendas durante todo el mandato. Aun conscientes de la dificultad de gobierno para un grupo de 4 concejales en una corporación de 27 y de lo difícil que sería explicarlo en la ciudad. Era un mal menor. Desde su partido, a Luis Salvador le dijeron expresamente que "no hiciera nada", que se quedara tranquilo y que "no la liara". Pero se lió. Salvador cerró una reunión con Vox (un amigo común con Onofre planificó el encuentro) y empezó a hablar con Teodoro y con gente del PP de Granada.

La famosa reunión en el Meliá: o 2 años o nada

La impaciencia y los nervios hicieron el resto la misma mañana de la toma de posesión en la famosa reunión entre PP y Cs del Hotel Meliá. Sebastián Pérez tiró de tablas y apretó; o Cs aceptaba el 2+2 o no habría acuerdo. Y Luis le estrechó la mano. ¡Mejor dos que nada debió pensar! Le esperaban el collar y el bastón de mando. Estaban de testigos los concejales del PP y de Cs y varios técnicos y asesores. El documento que lo debía certificar nunca se firmó. Un acuerdo verbal, un "pacto de caballeros", que el actual alcalde habrá querido borrar mil veces. ¡Por qué le daría la mano! ¿Y qué significa en estos tiempos un apretón de manos?

Me cuentan que hubo incluso una reunión en Génova con García Egea, Paco Fuentes, Luis González, Sebastián Pérez y Luis Salvador y que, en un momento, se le cambió el color de piel a Teo cuando el propio Salvador admitió que no tuvo otra opción que maquillar aquel día si quería conseguir los votos para ser alcalde. Me aseguran, incluso, que minutos antes del pleno hubo un concejal que se salió, con portazo incluido, cuando Luis dijo que él sería el alcalde. Tampoco en Vox faltó la sorpresa. Onofre Miralles planteó el apoyo a Cs casi como un órdago de un 7 contra 7 y la misma Macarena Olona se acostó el viernes con el convencimiento de que Sebastián Pérez sería el alcalde.

César Díaz, damnificado

¿Y ahora qué? Pues seguirán rodando cabezas en la Plaza del Carmen. Se acerca la fecha del relevo y Sebastián está dispuesto a sacrificarse, pero llevándose por delante a Luis Salvador. Justo como hizo Pepe Torres con él cuando tuvo que abandonar el Ayuntamiento por el caso Nazarí. La historia se repite. Todo apunta a que el 2+2 se cumpla pero con otro alcaldable del PP. Y lo paradójico es que ya se ha amortizado a uno de los aspirantes más potentes: ha sido el propio Salvador quien se ha encargado de desactivar la opción de César Díaz. Que va por libre, que no es de fiar, demasiada ambición

Al margen de subjetividades y susceptibilidades poco demostrables, la realidad es que lo lógico hubiera sido que el actual portavoz del PP se hubiera convertido en primer teniente de alcalde con la salida de Sebastián Pérez. Se hubiera situado así en la plataforma de salida para asumir la Alcaldía en junio y, tras dos años de gobierno, nadie cuestionaría que se mantuviera como cabeza de cartel del PP para las Municipales de 2023. Para sorpresa de él mismo, no ha sido así y ya no es tan evidente ni cómo se concretará el 2+2 ni quiénes se medirán por la Alcaldía.

¿Y qué pasará con Luis Salvador?

En este escenario de amenaza de moción de censura se abrirían dos opciones: quedarse como teniente de alcalde (en el gobierno), sin bastón de mando y en una segunda fila mediática; o asumir la situación y decir que "por la estabilidad de Granada", para que la Alcaldía no recaiga en Paco Cuenca y Podemos, da un paso atrás y renuncia. Un sacrificio que vendría con un puesto en la Junta. Si se quedara, más paradojas: sería la segunda vez que Luis hiciera alcalde a su amigo Paco.

La semana pasada se firmó un pacto antitránsfugas en Madrid y ya hay quienes entienden que alcaldías como la de Granada están blindadas. El acuerdo, sin embargo, tiene mucha letra pequeña. Un veterano del PP me lo explicaba con elocuencia: ¿te imaginas que García Egea pudiera declarar tránsfuga a cualquiera de los 48.000 concejales que tenemos en España porque no compartiera su opinión? Es ilegal, va contra la Constitución, los derechos fundamentales y hasta el sentido común.

En el PP, en todo caso, son tiempos de "coser". Los actuales inquilinos de Andrés Segovia, con Francisco Rodríguez a la cabeza, han llegado con visión y pragmatismo. No sólo están desactivando las plataformas díscolas, como la que en 2019 contribuyó a que no lograran ni la capital ni la Diputación; a Sebastián Pérez lo consideran "uno de los suyos" -lo ha sido todo en el partido- y no ven ningún escenario alternativo. Lo aprecian y lo respetan.

Si la salida es un 2+2 a costa de Luis Salvador, ¿dónde firman? Porque en lo que están en el PP es en arreglar los tropiezos de las últimas elecciones y en empezar a construir la remontada. Incluso sin descartar incorporar a compañeros que en su día apostaron por Cs y ahora podrían volver a ser un valor en sus filas. Pero sin operaciones de máximos: en la política local mandan las personas. Caso a caso. Analizando dónde suman y dónde restan...

Un desenlace (por escribir) de infarto

¿Y suma Luis Salvador al PP? Porque justo aquí es donde cobra sentido La Colmena que escribí hace una semana (Así preparan Juan Marín y Luis Salvador su 'salto' al PP) y que tanto revuelo ha desatado. ¿Tanto para que Luis enviara un comunicado interno a los militantes de Cs esa misma noche? Pues sí. ¿Tanto para que en el PP nacional y regional estén dispuestos a poner fin al 2+2 pero escribiendo ellos el final? Pues también.

Me cuentan que García Egea y Bendodo están cansados de tanta polémica en Granada y ya hay instrucciones para "acelerar la operación". Sería un desenlace sorprendente. Casi de película: Luis Salvador se pasa al PP y Granada ya tiene su alcalde del PP hasta 2023. ¡Se acabó el 2+2! El giro copernicano de Luis del que hablábamos hace una semana: del PSOE al PP pasando por Ciudadanos. ¿Se cumplirá?

[Curso de Periodismo acelerado: lo que escribo es un artículo de opinión, no una información a cinco columnas].

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