Arqueología Granada

La Villa de Salar: un filón para conocer la Granada romana

  • La atípica campaña de excavaciones finaliza con numerosos hallazgos, entre ellos varios mosaicos

  • La provincia sigue revelando restos de épocas pasadas en lugares como Orce, Almuñécar o Guadix

Los trabajos en la Villa acaban de finalizar. Los trabajos en la Villa acaban de finalizar.

Los trabajos en la Villa acaban de finalizar. / Jesús Jiménez (Photographerssports)

El pasado romano de la provincia aflora incluso en tiempos de pandemia. Los arqueólogos dirigidos por Julio Román han descubierto en el yacimiento de la villa romana de Salar nuevos mosaicos, vasijas y cimentaciones. Estos hallazgos culminan la quinta campaña en este excepcional enclave y, como el resto de ámbitos, también se ha visto condicionada por la crisis sanitaria y los estrictos protocolos de seguridad.

El verano de 2019 llenó Salar de alegrías. La sucesión de descubrimientos en su villa romana fue constante. El más importante fue, sin duda, el gran mosaico de cacería donde aparece el rostro del dueño de la villa, el dominus, descabalgado y lanceando a un jabalí. En la quinta campaña, que se ha desarrollado durante este mes de mes de agosto, el equipo de excavaciones tenía cuatro objetivos, condicionados claro está por la pandemia. Las jornadas de trabajo se han saldado con el hallazgo de nuevos mosaicos, la recuperación de una vasija y la aparición de las cimentaciones de una villa anterior que data del siglo I.

Un tercer sondeo en la estancia que presenta mosaicos y estructuras del siglo IV demuestra la existencia de una villa anterior del siglo I

En la denominada como Zona A del yacimiento se ha descubierto un espacio estructural pequeño y desconocido con un pavimento lujoso y polícromo que “suma metros cuadrados de mosaico a una villa que ya es muy rica de por sí”, explicó el responsable de la excavación, Julio Román. También se ha recuperado una vasija de época tardía. No se le había dado tratamiento de consolidación desde 2013 y ahora se pretende restaurar y dejar in situ. Será un elemento inmueble más para ser admirado por los visitantes. 

Uno de los mosaicos ya conocidos es el de la ninfa. Uno de los mosaicos ya conocidos es el de la ninfa.

Uno de los mosaicos ya conocidos es el de la ninfa. / Jesús Jiménez (Photographerssports)

Un tercer sondeo en la estancia abovedada del recinto, que actualmente muestra mosaicos y estructuras del siglo IV, ha demostrado la existencia de una villa anterior. Está fechada en las dos primeras décadas del siglo I. “Probablemente de carácter mucho más humilde, puramente agrícola y que fue destruida en el siglo IV para colocar encima la nueva villa monumentalizada aprovechando su cimentación”, indica Román. En la Zona B, la del mosaico de cacería, se han alcanzado otros mosaicos del siglo IV, también con escenas cinegéticas, como un jinete que lancea a un león. “No se conserva tan bien como otros que hemos documentado pero suma superficie de mosaico figurado, que es algo bastante exclusivo y no habitual”, detalló Román.

Además, en la conexión con el pasillo norte, han descubierto otro mosaico más, de tipo geométrico y con unos motivos centrales en forma de flores, aunque la instalación de un horno metalúrgico de época tardía sobre el mosaico rompe parte del mismo, añadió el responsable del yacimiento, quien también dio por cerrado el pasillo occidental en su extremo norte: “Hemos encontrado un umbral de mármol y los restos de un muro de cierre. Ya solo quedaría definir en el futuro el extremo sur, que parece continuar dos o tres metros”.

Se han encontrado evidencias de una vivienda anterior. Se han encontrado evidencias de una vivienda anterior.

Se han encontrado evidencias de una vivienda anterior. / Jesús Jiménez (Photographerssports)

Salar esperaba llegar en 2020 a los 20.000 visitantes después de que la cifra de turistas aumentara año tras año. Con el nuevo museo propio –que Román espera que esté listo en “uno o dos años”– el pueblo podría aspirar a cifras más altas ya que “podrían quedarse con todos los materiales que vayan saliendo y solicitar los que están en el Arqueológico de Granada”, en referencia a las venus.

Además de Salar, en otras excavaciones ha sido necesario adaptar las campañas a esta atípica situación. Es el caso de Orce, donde un equipo multidisciplinar y reducido ha terminado ya su trabajo de campo en unas excavaciones que han cedido el protagonismo a cuestiones climáticas y ambientales. 

Clima y hábitat hace 1,5 millones de años

La campaña de este año, que finalizó el pasado 21 de agosto, se ha centrado en los dos yacimientos con presencia humana avalada, Barranco León y Fuente Nueva III, para avanzar en la reconstrucción paleoclimática de las condiciones que permitieron una presencia homínida que se remonta a hace 1,4 millones de años. En el primero de estos dos enclaves se ha encontrado una mayor cantidad de elementos con actividad humana, “como marcas de corte y fracturación”, explicó el director del proyecto y profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología, Juan Manuel Jiménez Arenas. En Fuente Nueva se han encontrado más restos que en años anteriores y se ha incidido en la conservación de las defensas del gran mamut, el Titán del Pleistoceno.

Los datos recogidos relativos al polen y la composición química de los sedimentos permitirán profundizar en cuestiones climáticas y tipos de hábitat para determinar cuáles eran las condiciones en las cuales vivieron los primeros pobladores de Orce. Este municipio al norte de la provincia de Granada tiene 30 kilómetros cuadrados de yacimientos y las campañas anteriores, que se remontan a los años 80 cuando se descubrió su potencial para la ciencia, ya demostraron que la zona conserva también una rica industria lítica y una variada fauna con la que esbozar un dibujo lo más completo posible “para entender por qué viven allí los homínidos y por qué hay periodos en los que no viven”, añadió Jiménez Arenas.

Parón en la capital

Mientras, las dos grandes excavaciones de la ciudad continúan paradas. En Mondragones, donde en 2017 se descubrieron unas termas que pertenecieron a la antigua villa romana descubierta en 2013 y que data entre los siglos I y VI, están a la espera después de que la Junta licitase una nueva campaña en otoño en la que se pretende culminar la prospección de los 15.280 metros cuadrados destinados a un gran espacio público. Esta intervención abarcará el espacio no excavado hasta ahora delimitando así la zona de interés arqueológico.

Por su parte, en el Zaidín se han seguido sacando a la luz los antepasados romanos de la ciudad, especialmente durante el pasado mes de febrero, fecha en que finalizó la última campaña y sin previsión de nuevas en el horizonte próximo. En esta gran villa situada en la zona de Vergeles, que tuvo su extensión a partir del siglo I y donde lo más destacable son sus mosaicos variados en tipología y ejecución, se descubrieron primero los restos de cinco individuos de época tardoantigua. Pocos días después, aparecieron otra media docena de tumbas, identificadas con lajas de piedra, que se abrirán en la próxima fase de trabajos en la zona.

Vuelta al trabajo en Atarfe

El yacimiento de Medina Elvira volverá a la actividad en octubre si las condiciones sanitarias lo permiten. Los objetivos, según el director del proyecto, Antonio Malpica, serán confirmar si el edificio que apareció en la este de la ciudad, en su parte cristiana, es o no un templo religioso; y verificar si la construcción que apareció en la parte oeste era la mezquita musulmana. La ciudad, ocupada desde época tardorromana hasta su abandono por los musulmanes en el siglo XI, viene siendo estudiada y documentada desde el año 2003 como forma de conocer las épocas de ocupación visigoda y musulmana. 

La riqueza histórica de Guadix

El Barrio Latino del municipio escondía unos restos arqueológicos que fueron revelados ayer durante las obras de remodelación del distrito accitano y que ayudarán a conocer su evolución y estructura desde la época musulmana hasta la cristiana. El más destacado, una casa nazarí de mediados del siglo XIII, perteneciente a la nobleza a tenor de ciertos elementos decorativos con un alto valor artístico. El estado de conservación del patio es “muy bueno”, señaló el arqueólogo responsable, Antonio López, quien explicó que la estancia contaría con un alcorque, plantas aromáticos o arbustos y un canal de riego hecho de piezas de cerámica verde. 

Además, se han hallado restos de la muralla musulmana y de una casa ibérica de finales del siglo V a.C., así como el fondo de una cabaña que podría datar del año 950 a.C. y un depósito de la época romana del que se conserva un metro veinte de altura.

3.000 años de historia sexitana

Las obras de rehabilitación que se llevaron a cabo en el barrio de San Miguel de Almuñécar han revelado nuevos restos arqueológicos que suponen “las primeras muestras empíricas de la distribución de agua en el interior del criptopórtico”, es decir, una galería semisubterránea destinada a su circulación y almacenaje. Este “hallazgo sin precedentes”, según lo calificó el edil de Cultura, Alberto García, junto a un muro del siglo I y ejemplares de cerámica romana, son un paso más en el conocimiento de una urbe con más de 3.000 años de historia.

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