Adif contrata a una empresa para inspeccionar los edificios de los polígonos de Loja por las obras de la Variante

Hará un inventario del estado de los inmuebles e instalaciones de la zona industrial que sobrevolará el viaducto de Manzanil

Llega a Granada el primer AVE con Madrid desde el accidente de Adamuz

Imagen de la traza ferroviaria sobre la que se alzará el viaducto de Manzanil, entre el polígono y la Cooperativa San Isidro de Loja / G. H.

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha contratado a una empresa, a través de un procedimiento de régimen abierto de licitación, para inspeccionar los edificios afectados por las obras de la Variante de Loja en su tramo A-92. Se trata de una adjudicación directa que tiene como finalidad analizar el estado de las construcciones de los polígonos Manzanil I y San Isidro de la capital del Poniente de cara a posibles afectaciones por los trabajos de construcción de la infraestructura ferroviaria que, literalmente, pasa por encima de naves e inmuebles de estas áreas industriales. La empresa adjudicataria es la madrileña Ágora Ingeniería Servicios y Prevención SL por un importe 85.663,97 euros.

El contrato, de forma más exacta según su enunciado, es para la "consultoría y asistencia técnica para la inspección de edificios por la ejecución de las obras del proyecto de construcción de plataforma de la Línea de Alta Velocidad Antequera-Granada; tramo: Variante de Loja A-92". La necesidad de este contrato parte de las características de la propia obra de construcción de este sector de la línea del AVE, que prevé un gran puente de cerca de dos kilómetros de longitud que sobrevuela las instalaciones de dos polígonos industriales del municipio de Loja. El trazado pasa por terrenos del Manzanil I, aunque prácticamente lo que hace es bordearlo, pero literalmente planta varios pilares en las instalaciones de la Cooperativa San Isidro, una de las olivareras más importantes del Poniente, y que está en pleno recorrido del tren. Asimismo se visará el estado de las construcciones del área de servicio Los Abades, por donde pasa la línea ferroviaria a escasos metros del establecimiento, y donde está prevista la construcción de un túnel del mismo nombre y de algo más de medio kilómetro.

Ya en su día el trazado del tren suscitó polémica entre el Ayuntamiento de Loja y los propietarios de ambas instalaciones industriales y agrícolas. El Consistorio lojeño, incluso, propuso a Adif variar el diseño de la infraestructura para evitar el paso por encima de esos terrenos, algo que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias desechó porque se cambiaba de forma muy importante todo el proyecto original de la Variante de Loja.

Debido a la cercanía de las construcciones, la empresa adjudicataria tendrá a labor de realizar un trabajo previo de inspección de los edificios y las instalaciones sobre las que pasa el trazado ferroviario. Una vez inventariado, quedará constancia registrada del estado de inmuebles, naves e incluso almacenes de estas áreas. Así, si por el transcurso de las obras se registraran defectos en las instalaciones y se pudieran achacar a la construcción de la Variante de Loja, las empresas afectadas podrían reclamar a la administración compensaciones económicas. De la misma forma pero al contrario, Adif podría defenderse ante reclamaciones posteriores en los edificios del polígono si los daños o defectos aparecidos en los mismos no pudieran ser achacables a las propias obras de la línea ferroviaria.

Adif ha realizado esta adjudicación a través de un procedimiento abierto negociado sin publicidad ante la premura por realizar estas inspecciones. En la actualidad los trabajos de construcción de la Variante de Loja en esta zona consisten en la excavación de zanjas para los cimientos de las diferentes pilas que formarán el viaducto de Manzanil, y en todo el trazado es visible ya la huella del recorrido ferroviario. Asimismo, en la sierra sur de Loja el movimiento de máquinas para el desbroce, tala y explanación es constante para los preparativos de la excavación de los dos túneles paralelos a la A-92, a espaldas del área de servicio y del Hotel Los Abades.

El viaducto de Manzanil está compuesto por 32 pilas, sin contar con los dos estribos, y tiene una longitud de 1,7 kilómetros de largo. La distancia entre cada pilar es de 54,5 metros salvo en la zona del polígono, donde la seperación entre apoyos se reduce a 49,5 metros. Sobre el área industrial se levantarán las quince primeras pilas desde la salida del túnel de la Sierra Gorda de Loja. Los trabajos de construcción, según el plan de obras consultado por este diario, se encuentra aún en la fase 0 con la excavación de cimientos, ejecución de los pilotes de las pilas (diez en cada una de ellas), que son los que se clavan al terreno para sostener la construcción, el ferrallado de zapatas, encepados, los alzados de las pilas y los estribos, y la colocación de los aparatos de apoyo. La construcción del tablero del puente supondrá el inicio de la fase 1 de las obras, con la colocación de la autocimbra.

El tramo A-92 de la Variante de Loja consta de 6,3 kilómetros es uno de los más complejos técnicamente ya que, además del viaducto de Manzanil, el más largo de la infraestructura, cuenta con dos túneles de 615 y 693 metros (Abades y Las Monjas, respectivamente), además de otro puente de 63 metros sobre el arroyo del Juncar. Las obras se adjudicaron justo antes de la Nochevieja de 2024 y comenzaron en la primavera de 2025. El importe de adjudicación ascendió a los 148,7 millones de euros. El plazo de ejecución es de 30 meses (dos años y medio) de los cuales ya se han consumido nueve.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último