Raimundo Amador | Guitarrista "Yo nunca he vivido de los discos, yo he comido de los bolos"

  • El mítico músico sevillano, uno de los pioneros de la fusión flamenca, actúa este viernes junto a Dellafuente en la Plaza de las Pasiegas

Raimundo Amador (Sevilla, 1959) posa en una calle de su ciudad. Raimundo Amador (Sevilla, 1959) posa en una calle de su ciudad.

Raimundo Amador (Sevilla, 1959) posa en una calle de su ciudad. / Juan Carlos Muñoz

B. B. King fue su padrino del blues, Camarón en el flamenco y Björk en el pop. La carta de presentación de Raimundo Amador (Sevilla, 1959) no podría ser mejor. Aquel chaval de las Tres Mil Viviendas, que con sólo 12 años ya tocaba por las calles de su ciudad a cambio de unas monedas, se hizo mayor. Antes, hizo historia en el mundo de la música en este país con proyectos como Veneno junto a su hermano Rafael y Kiko Veneno, y Pata Negra -quien puede olvidar aquel exquisito Blues de la frontera-.

"Nacieron de la libertad de la pobreza más absoluta. Tocaban doce horas seguidas sin la intención de grabar nada. Lo hacían de forma natural, por alegría", cuenta el periodista Marcos Gendre en una entrevista de Público. Y así sigue siendo para el guitarrista, cantante y compositor, uno de los pioneros del nuevo flamenco a finales de los 70. Mañana actuará junto a Dellafuente en un concierto patrocinado por Redbull en la Plaza de la Pasiegas. Antes, atiende a Granada Hoy por teléfono, donde se muestra agradable, salao y, sobre todo, muy auténtico.

-Celebra este año 60 años de vida y 40 de carrera musical. ¿Se sigue divirtiendo encima de los escenarios?

-Sí, claro. Y que no me falten los conciertos. B. B. King ha estado actuando hasta última hora. En sus últimos conciertos no podía tocar de pie, pero lo hacía sentado (ríe). Yo me sentaba con él. No podía tocar de pie y hacerle ese feo.

B. B. King, acompañado de Raimundo Amador, en la presentación de su nuevo disco en 1996. B. B. King, acompañado de Raimundo  Amador, en la presentación de su nuevo disco en 1996.

B. B. King, acompañado de Raimundo Amador, en la presentación de su nuevo disco en 1996. / P. C.

-Entonces va a morir con las botas puestas.

-Sí. Mientras que pueda aguantaré. 

-Lleva ocho años sin publicar trabajo. ¿Eso lo podría hacer teniendo un contrato firmado con una multinacional?

-Dentro de poco sacaremos el nuevo disco. Como nosotros somos los dueños somos un poco perrunos (ríe). Esto es lo que me gusta. Cuando estaba con grandes discográficas a veces me enfadaba con ellos. Me decían: "Hay que sacar álbum ya". Y yo me ponía muy nervioso la verdad. Ahora soy el dueño de esto. Antes los sacábamos cada dos años. Igualmente, mi vida es ésta: la de los escenarios. Los discos se venden ahora muy poco.

-La música antes era como una religión. La gente hacía cola para llevarse un LP y se compraban revistas de música. ¿Los móviles y el internet lo han sustituido?

-No me da igual que la industria haya cambiado. Pero yo nunca he vivido de los discos. He llegado a vender discos. Eso sí, hay que vender muchísimos discos para comer de ellos. Mi familia y yo hemos comido de los bolos. Estoy contento. Internet es bueno para algunos cosas y malas para otras.

-Si alguien quiere aprender a tocar la guitarra puede verse un tutorial en Youtube. Lo suyo sí que era un reto, de manera autodidacta y sin medios.

-Antes no teníamos esas facilidades. Ahora te grabas un vídeo con el móvil y lo subes a las redes sociales.

-¿Qué aprendió aquel chaval que tocaba la guitarra en la calle a cambio de una perras?

-Todo. Yo aprendí a tocar en el banco de mi casa. Allí aprendí a tocar, pero no a comunicarme con la gente. No sabía dibujar el baile o el cante con la guitarra. Antes tocaba por todos los palos. Era una cosa muy bonita. Ahora llega un gitanillo de las 3000 y a lo mejor con tres acordes le saca mucho más partido que yo. Entonces me tiré a la calle a tocar.

-Usted abrió las puertas a la fusión en flamenco, al hermanamiento entre el blues y el flamenco. ¿Cómo ha llevado eso de ser un pionero en el flamenco?

-¿El título de sargento? Estoy de guasa. Es un orgullo llegar a donde he llegado. Pero no quiero llegar más lejos. Estoy a gusto así. Puedo salir a la calle tranquilo o ir a hacer la compra sin que nadie me pare. No tengo que llevar guardaespalda. Ese precio es el que tiene que pagar la gente con demasiada fama. Puedo ir yo solo a comprarme un pantalón, un paquete de tabaco. O ir a comprar a la plaza como hacía el hombre blandengue de El Fary, que en paz decanse. Me gusta ser un hombre blandengue e ir  a hacer la compra. A la hora de grabar, me gusta tener mi propio estudio y mi propio sello. 

Raimundo Amador y Dellafuente en el estudio de grabación. Raimundo Amador y Dellafuente en el estudio de grabación.

Raimundo Amador y Dellafuente en el estudio de grabación. / Redbull

-Mañana actúa junto a Dellafuente. ¿Lo conocía antes de iniciar la colaboración?

-No. Lo conocí antes de grabar. La gente de Redbull me lo presentó. Dellafuente vino a Sevilla. Comimos juntos en un pueblo de allí y hablamos. Lo hemos hecho poquito a poco. Estoy loco por ver las caritas de la gente. Ha quedado una fusión guapa.

-El cantante granadino hace música urbana y utiliza autotune. ¿Escucha trap?

-No mucho. Yo escucha rap, hip hop. Es que no sé ni lo que es eso. Ahora está de moda. A mí no me gustan las etiquetas. Definiría mi música como música fusión, fusionada con el flamenco. Todo lo que toco lo fusiono con el flamenco y el blues. El flamenco yo lo llevo en la sangre desde pequeño. Toco flamenco blues gitano. Ni blanco ni negro, gitano. Mi música es gitana porque mi sangre es gitana.

-"Si uno quiere escuchar flamenco no se pone Rosalía, se pone a Dolores Agujetas", me dijo en una entrevista María Terremoto. ¿Opina lo mismo?

-Yo respeto sus palabras. Yo no discuto que Rosalía sea buena cantante, pero tampoco la escucho mucho. No puedo opinar de ella. Yo escucho a Nirvana, Jimi Hendrix, Camarón, Manolo Caracol, La Niña de los Peines, Pink Floyd, Muddy Waters.

-¿Hay alguna música con la que le gustaría tener un affair?

-Yo creo que me entendería muy bien con Eric Clapton o Buddy Guy. Cuando interpreto música de Buddy Guy meto mi flamenco, mi rollo. Está bien cantado. Cuando tocaba con B. B. King cuando más me lo ganaba era cuando metía escalas árabes y flamencas. Yo tocaba también escalas bluseras y me decía: "Muy bien". Pero cuando metía las escalas flamencas me miraba para arriba como diciendo esto qué es. Él no me tenía que hacer la pelota. Ya lo tenía todo ganado y sin embargo adoraba eso y me lo hacía saber.

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