Hermanos Cubero | Banda "Criticar a Rosalía por apropiación cultural me parece una tontería muy grande"

  • El dúo de Guadalajara ha alumbrado un proyecto rompedor, apoyado en perfiladas letras y un genuino sonido hijo del folclore castellano y el bluegrass

  • El grupo presentará este domingo su último trabajo, 'Quique dibuja la tristeza', en el Lemon Rock a partir de las 18:00

Los Hermanos Cubero posan al lado de la sede del periódico, con elegantes trajes marca de la casa Los Hermanos Cubero posan al lado de la sede del periódico, con elegantes trajes marca de la casa

Los Hermanos Cubero posan al lado de la sede del periódico, con elegantes trajes marca de la casa / Alba Puga

A Enrique y a Roberto Ruiz, más conocidos como Hermanos Cubero, les basta con "tres armas" para cazar a su público: "Dignidad y trabajo y este cante" -cantan en Maldita urraca-. Guitarra y mandolina en mano, el dúo alcarreño ha conseguido sacudirse los prejuicios sobre la música popular tradicional y alumbrar un proyecto rompedor, apoyado en perfiladas letras y un genuino sonido hijo del folclore castellano y el bluegrass. "Está música está muy viva porque hay mucha gente que lo hace por pasión", defienden.

Discípulos de Agapito Marazuela y Bill Monroe, los dos hermanos preparan ahora un disco con temas instrumentales tradicionales de Guadalajara, inspirados por un violinista de allí. "Seguirá siendo sonido hermanos Cubero, pero no tienen nada que ver con el último", adelantan. Este domingo presentarán su último trabajo, Quique dibuja la tristeza (El Segell del Primavera, 2018), a partir de las 18:00 en el Lemon Rock. Antes, tienen tiempo de charlar con servidora y hasta probar los piononos.

-¿Os habéis topado con muchas urracas en la industria musical?

-Roberto: Hay en todos los ámbitos de la vida. La industria no es industria. Nosotros nos ganamos la vida con otra cosa, y vemos que hay mucha gente en la industria de la música que no hace música y si viven de la música. Resulta muy paradójico.

-Su anterior trabajo, Arte y orgullo, es bastante combativo. Recuerdo la canción Trabajando en la MCA, donde no sólo criticáis a los sindicatos, sino también a la gente que se conforma diciendo: "Al menos tenemos trabajo".

-R: Al final cantamos lo que vemos, vivimos y conocemos. Sí, se puede llamar combativo, pero no porque que sea canción protesta, ni panfletaria, sino porque simplemente son las cosas de la vida. Teníamos que decirlo en ese momento y aún lo mantenemos.

-Enrique: Ha llegado un momento en que mucha gente se ha quedado con esa idea. Eso no debería ser así. Hemos estado retrocediendo los últimos siete años a nivel laboral hasta pensar en esto. No, esto no no es así. Eso es esclavitud casi.

-Ustedes que tanto defienden lo artesanal, ¿no les parece que programas como Operación Triunfo y La Voz son máquinas de hacer talentos pasajeros?

-R: La televisión es una muestra muy representativa de lo que es el capitalismo y su agresividad. La televisión no representa el arte, ni la sociedad. No representa nada. La gente por la calle no es como sale en la tele, ni como se muestran algunos garrulos y gañanes en la tertulias. Yo ni siquiera tengo tele.

-E: Es consumismo.

El dúo alcarreño actuará este domingo en el Lemon Rock. El dúo alcarreño actuará este domingo en el Lemon Rock.

El dúo alcarreño actuará este domingo en el Lemon Rock. / Alba Puga

-Mezclan música tradicional de la Alcarria con el bluegrass. ¿Se ponen límites a la hora de fusionar?

-E: Hacemos lo que nos gusta.

-R: No nos ponemos ningún límite ni a la hora de mezclar, ni a la hora de crear. El último disco, por ejemplo, es muy diferente a los demás, estilísticamente. En fondo y forma es distinto. Nuestra filosofía es hacer música libremente.

-Se ha cuestionado mucho la supuesta apropiación cultural de Rosalía con el flamenco y los símbolos gitanos. ¿El ADN de una música es propiedad de alguien?

-R: La apropiación cultural es una tontería muy gorda. En la música tradicional hay ritmos que se llaman de ida y vuelta. Tocas una canción y viene de un pueblo a más de 500 kilómetros de distancia. O tocas una habanera y viene de Latinoamérica. Que critiquen a Rosalía por apropiación cultural me parece una tontería muy grande. ¿De quién es la cultura? ¿A quién se lo están quitando? Mira el Niño de Elche y los puristas. Él está haciendo lo que le da la gana. Incluso puedes hacer parodia. Los Mojinos Escozíos es una parodia del rock, y aún siendo parodia tiene su gracia. Steel Panther es una parodia del metal y tienen canciones buenísimas.

-E: Lo de la apropiación cultural es una falacia.

-Quique dibuja la tristeza resume un capítulo de su vida bastante doloroso, Enrique. ¿Creen que el dolor, la tristeza, inspira más que cualquier otro sentimiento?

-E: A mí la mayoría de canciones que me gustan son tristes. Tampoco era la idea. Primero nacieron las canciones y luego el disco y la idea. Escribí porque lo necesitaba. Igual que si he escrito canciones alegres.

-R: Creo que una parte del fundamento de que la tristeza o las letras negativas tengan más profundidad artística es la reflexión. Desde esas partes negativas reflexionas e intentas salir de esa situación. Cuando estás alegre, eufórico, no reflexionas. Hay canciones alegres que tienen reflexiones o segunda intenciones. Y tienen la misma profundidad. Lo importante es la intención.

-El disco también me parece una celebración de la vida. 

-E: Yo lo defendí desde el principio. Que no me parecía tan triste. En muchas canciones se encuentran esos destellos de alegría por un momento ya vivido o esperanza por lo que puede venir.

-¿Cuánto hay de vuestras vidas propias en las canciones?

-E: Cien por cien propio. En Arte y orgullo es todo muy autobiográfico.

-R: La letra de Maldita urraca, por ejemplo, está escrita intentando decir todo lo que quería decir, pero pasando el filtro de la ley mordaza (ríe).

-¿Cómo llevan eso de vivir en la era de la corrección política?

-Somos bastante correctos políticamente. Ir con corbata te abre muchas puertas (ríe).

-Son muy contestatarios. ¿Han tocado en mitines de algún partido?

-E: Hemos tocado un par de veces para Ahora Guadalajara. Si nos llamaran de otro partido político. También le cantamos una coplilla al embajador de España en Praga.

-R: Sí, a Calvo Sotelo. Fuimos a tocar a la Bienal de Artes Escénicas allí y había una recepción del pabellón español en la embajada de España. Empezaron a sacar bebida y tal. Daban muy muy poco alcohol. Y cuando sacaron el vino, llenaron 14 o 15 copas, y no nos llegó ni una. En señal de protesta elegante, le cantamos una copla de borrachos. Pedimos permiso. Le cantamos la canción La asociación de Mayalde.

-Siempre han renunciado a enchufar sus instrumentos. ¿Qué opinan del autotune y de los traperos que lo utilizan?

-E: A mí no me gusta, pero es un recurso más. Pero es como cuando se puso pedales de distorsión a la guitarras. Ahora se le pone a la voz.

-R: Igual que yo no voy a distorsionar la bandolina, no voy a poner autotune a mi voz. A mí me gusta el rap clásico, más de los 90. El trap me resulta un poco limitado de temática: todo el rato drogas y sexo. Está bien cuando tienes 16 años. No es una crítica.

-Cada vez se habla más de la España vaciada. ¿Qué opinan, siendo de Guadalajara?

-R: El objetivo no es pasar de vez en cuando por los sitios vacíos, es volver a los sitios vacíos. Es muy complicado.

-E: La problemática lo conocemos de primera mano. Guadalajara es una de esas provincias junto con Soria y Teruel que mas abandonada está. A veces para ir a un hospital allí tardas 45 minutos en llegar. Un amigo mío lo calculó bien porque tenía que llevar a su mujer a dar a luz. Imagínate. Pero hay problemas también en la educación. Hay colegios con un profesor para niños y adolescentes. Las instituciones deberían tomar nota. 

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