Cancionero para una crisis

En el año 2525

Este cancionero analítico confía en que para entonces los españolitos de ese tiempo hayan sido capaces de consensuar un relato común

En el año 2525 En el año 2525

En el año 2525

En el otoño de 1969 un dúo desconocido en España, Zager& Evans, irrumpió en el mercado musical con esta canción futurista que escaló en las listas de éxitos. 'In the year 2525' ('En el año 2525'), que marcó una popularidad internacional de los dos norteamericanos de Nebraska tan grande como efímera. En formato pop-rock, 'En el año 2525' previene sobre los peligros que acechan a la humanidad ante el avance de las tecnologías, que terminarán por destruir al hombre (y a las mujeres, perdón), víctimas de sus propias innovaciones tecnológicas, que acabarán por desatar la ira divina. 
En efecto, en un precedente de lenguaje inclusivo, el dúo se expresa en condicional: en el año "veinticinco-veinticinco" (twenty five-twenty five), según la letra cantada, "if man is still alive, / if woman can survive" ("si el hombre sigue vivo, / si la mujer puede sobrevivir"), "ellos estarán buscando", una conclusión errática de la estrofa que este comentario deja a la libre traducción e interpretación: "they may find" (Este cancionero incorpora a su equipo asesor-sección idiomas a nuestra Lourdes Mingorance, sin cuya estimada colaboración hubiese sido imposible el comentario de hoy). Cuando la canción salió al mercado faltaban 556 años para la fecha marcada por Zager y Evans. Ahora estamos más cerca, ya solo faltan 505. En 505 años, ¡'tós' calvos! 
El tema de Zager y Evans, en realidad, podía haber avanzado su título hasta la eternidad de los tiempos porque sus premoniciones van más allá de los cinco siglos y pico que faltan para ese 2525 de la canción. A continuación de la estrofa comentada, los acordes del dúo saltan al 3535, cuando "no necesitarás decir la verdad o decir mentiras. / Todo lo que haces, dices o piensas / está en la pastilla que tomaste hoy". Siempre en esa segunda persona de optimista tuteo en que se escribe la canción, como si el interlocutor fuese a durar tantos años, peor lo tendremos en el 4545 porque "no necesitarás los dientes ni los ojos, / no necesitarás algo para masticar. / Nadie va a mirarte". A la inevitable quiebra de Colgate, de Rayband, de fábricas de chicle y otras, sucederá más de cien años después que ese redondo cinco-cinco-cinco-cinco, de sonora rima para el premio por cuadruplicado en el 5555 "tus brazos estarán colgando a los lados, / tus piernas no tendrán nada que hacer. / Algunas máquinas lo harán para ti". Ya vamos sabiendo algo en esta letra porque en el 6565 "no necesitarás marido, no necesitarás mujer, / escogerás a tu hijo, elegirás a tu hija también (¡viva el lenguaje inclusivo!) /desde la parte inferior de un tubo largo de vidrio".
Sin explicación aparente, la canción a partir de aquí cambia la secuencia numérica. Probablemente, el dúo ha recibido tantos premios de rima sonora en cinco que decide saltar al 7510 y al 8510, años en los que entra en escena Dios, quien empieza a plantearse si no ha llegado la hora del Juicio Final, porque ya para el año 9595 "el hombre se ha llevado / todo lo que esta vieja Tierra puede dar / y no ha devuelto nada"(¡Hombre don Zager, hombre don Evans!, ¿de verdad creen ustedes que aguantaremos este cambio climático hasta el año 9595?). Pues sí, porque en el año Diez Mil encontramos que "el hombre ha llorado mil millones de lágrimas / por lo que nunca supo. / Ahora el reino del hombre ha terminado (por lo que se ve en esta estrofa final, también han clausurado el Instituto de la Mujer. Nota del autor), / pero a través de la noche eterna / el centelleo de la luz de las estrellas / tal vez es solo ayer". ¡La transmutación del espacio y el tiempo a través de un ciclo continuo de vida-muerte-resurrección! 
En el año Veinticinco-Veinticinco que con tanto optimismo dibuja esta canción de diálogo con el oyente, como si fuéramos a estar aquí los actuales mortales de este Veinte-Veinte, este cancionero analítico confía en que para entonces los españolitos de ese tiempo hayan sido capaces de consensuar un relato común, sin revanchismo, sin cainismo sobre esta tragedia que nos aflige y ha dejado atrás a treinta mil compatriotas, sin que, al menos por respeto a esos millares de víctimas, dejemos de reproducir las actitudes y comportamientos que históricamente tanto daño causaron a la convivencia. Y a la conllevancia. Pero como, una vez más, este anhelo de unidad será desoído por quienes están obligados a escucharlo, mucho nos tememos que ni en el 2525 ni en el 3535 ni en los sucesivos años que relata la canción hasta ese año Diez Mil en el que tal vez la ira divina ajuste lo que no es capaz de ajustar el Hombre (ni la Mujer).
    

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