Tal como éramos Tal como éramos

Tal como éramos

Con la Fase Dos la ciudad ha ido recuperando el bullicio que nos trae Primavera. Es un ritmo paulatino, de bajo nivel por el momento. Con el nuevo mes hemos hecho balance del balance que nos dejó mayo: 217 trabajadores recuperados tras la brutal caída del empleo en marzo y abril. Mejor eso que nada, pero muy poco para lo que se necesita. Es de esperar que junio, cuando consuma sus treinta hojas del calendario, también contribuirá a paliar los efectos negativos de esta pandemia, pero siempre bajo esos parámetros de insuficiencia que nos llevarán a añorar el panorama anterior. Tal como éramos. 
'Tal como éramos' ('The way we where'), en música y cine, es una canción y una película, rodada en 1973, que tiene a Barbra Streisand como cantante y protagonista femenina junto a Robert Redford en una historia de amor imposible por incompatibilidad de caracteres. Tal como éramos en el mercado laboral es esa apuesta por la hostelería como 'monocultivo' de actividad económica, el sector servicios, estacional, el más vulnerable a las oscilaciones de la temperatura mundial o nacional. Más la construcción, que produjo en su momento unos efectos eufóricos y euforizantes para conducirnos a la crisis de 2008 cuando el sector devino en burbuja que crecía y crecía inflando bolsillos de forma obscena, mientras la alerta del estallido final era sistemáticamente desoída hasta que estalló. 
Sin entrar en otras consideraciones y a la vista del escenario de devastación laboral y empobrecimiento general que nos amenaza, un castizo traduciría ese 'The way we were' por el conocido dicho chistoso: 'que me quede como estoy'. Este cancionero, que no renuncia a sus ínfulas didácticas y 'culturetizantes', apela a 'Tal como éramos' en su vertiente musical y cinematográfica, historia romántica, acordes románticos para un amor que pudo ser, que fue y que no ha sido. La relación que se establece entre los personajes que encarnan Redford y Streisand, dos jóvenes estudiantes en el arranque de la historia, en un elitista campus universitario donde el personaje femenino se mueve en favor solidario de todas las causas perdidas en un mundo ideologizado como fue el de los años 30, frente al comportamiento individualista de su replicante masculino. La historia se sumerge en la década posterior, con la segunda guerra mundial como telón de fondo, donde Streisand actúa como enfermera y Redford como reportero de guerra. 
El amor ha triunfado, nuestros protagonistas se casan y él ingresa en la nómina de Hollywood como guionista, donde le sorprenderá el prolongado episodio de la 'caza de brujas' que puso al mundillo del cine en el punto de mira del senador McCarthy. La tenue hilatura que sostiene a la pareja se disuelve cuando ella atiende a sus ideales solidarios de siempre ante la injusticia patente y él se refugia en el egoísmo de mantener su status antes que defender a los expulsados del 'paraíso hollywoodiense', acusados de actividades antiamericanas por su militancia en movimientos de izquierdas. Streisand y Redford no volverán a encontrarse hasta muchos años después, un plano final de miradas sostenidas donde, más que mirarse el uno a la otra, están hablando cada uno a sus propios corazones. 
La película, dirigida por Sidney Pollack, tuvo a Dalton Trumbo -el más característico represaliado de Hollywood- entre sus guionistas, junto a Francis Ford Coppola. Y la canción, que obtuvo el óscar dentro de la banda sonora del filme, habla de "memories ligth the corner of my mind" ("los recuerdos iluminan una esquina de mi mente"). Fotografías "esparcidas de las sonrisas que dejamos atrás, / sonrisas que nos dimos uno al otro / por como éramos". Una mirada al pasado con interrogantes: "Can it be that it was all so simple then / or has time rewritten every line?" ("¿Será que todo era entonces más sencillo / o es que el tiempo ha vuelto a escribir cada línea?"), y el abismo de pensar que nada estaba escrito y todo pudo ser distinto: "If we had the chance to do it all again, / tell me: would we?, could we?" ("Si tuviéramos la oportunidad de hacerlo todo otra vez, / dime: ¿lo haríamos?, ¿podríamos?"), para concluir que "los recuerdos deberían ser bonitos, / pero lo que era demasiado doloroso recordar / decidimos simplemente olvidarlo / y, por tanto, las risas / son lo que recordaremos / cada vez que recordemos / tal como éramos". 
Tal como éramos antes de esta pandemia y el confinamiento. Tal como éramos en nuestras despreocupadas vidas que ya nunca serán como eran, no en el sentido que canta Barbra Streisand. Salir de esta pesadilla es apostar por la unidad y la solidaridad y de lo primero se aprecia poco por parte de nuestros heraldos de la política, esos que desoyen la unidad que está reclamando la calle mientras ellos practican todo lo contrario. Confiemos, de todos modos, en que no haya que esperar dos décadas, como esperaron los personajes de Streisand y Redford, para volverse a encontrar y sentirse en el pálpito de los corazones tal como éramos...

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