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Rosa de los vientos

Pilar Bensusan

bensusan@ugr.es

Sobrevivir en el caos

Estos políticos sólo piensan en las mejores estrategias para conservar sus sillones en vez de para llevar la ciudad al siglo XXI

Ahora que los independentistas nos han amenazado con la independencia o el caos, y esto también es lo que parece augurarnos el pacto entre Sánchez y la extrema izquierda, deberíamos aprender a sobrevivir en el desconcierto que nos espera, eso sí, rastreados y controlados por el INE al más puro estilo bolchevique.

Pero es que a nivel local la cosa tampoco deja de ser caótica, antes al contrario… Y buena muestra de la confusión que se vive en el consistorio local es que Cuenca ha retomado su actividad como "alcalde de Granada en la sombra" y mantiene una agenda institucional en paralelo a la de Salvador, muy debilitado en su sillón tras la debacle de los naranjas en las elecciones generales.

Y es que Cuenca quiere ser alcalde, porque el PSOE fue el partido más votado en las pasadas elecciones locales y, en las horas más bajas de Salvador, ha empezado a "sustituirle" en el Pregón Mayor -porque el alcalde real no apareció- o en la Semana de la Ciencia, reuniéndose con Cetursa o con la Autoridad Portuaria de Motril.

Pero Pérez también quiere ser alcalde y, tras los resultados del PP en Granada el 10-N, quiere forzar el cumplimiento del 2+2 supuestamente pactado entre los ya enemigos manifiestos Salvador-Sebastián, y no aguantar la imposición de 4 años de Salvador que bendijeron Hervías y Egea. Pero lo insólito y absolutamente sorprendente no es eso, que parece hasta legítimo, sino que parte del PP provincial y sus dirigentes nacionales y autonómicos prefieran que esté Salvador 4 años antes de que Sebastián sea alcalde, porque les fortalecería para dar un golpe de mano y finiquitar su liderazgo provincial.

El resultado es que el caos también impera en Granada y el gobierno local está paralizado al estar sus integrantes enfrascados en luchas internas y externas y no en lo que verdaderamente importa a los granadinos, reducir la deuda del consistorio, racionalizar su gasto, que se ejecuten proyectos viables para mejorar la ciudad y no imaginar y vender megaproyectos inviables, que propicien la creación de empleo -por contra han tenido que admitir que han renunciado a los 12 millones de fondos europeos para programas de empleo-, en definitiva, que se trabaje en beneficio de Granada y los granadinos.

Pero, en medio de este caos, estos políticos sólo piensan en las mejores estrategias para conservar sus sillones en vez de para llevar la ciudad al siglo XXI, como se merecen Granada y los granadinos. Con esta penuria política cada vez es más necesario un "Granada existe"…

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