El río de la vida

La mascarilla es perjudicial para el saludo

Tras un experimento, llegué a la conclusión de que los que dicen "buenos días" se están extinguiendo

El pasado sábado, día 21 de noviembre, se celebró el Día Internacional del Saludo. Esta iniciativa se la inventaron hace unos años dos hermanos norteamericanos llamados Brian y Michael Mc Cormack y está dedicado especialmente a rescatar el hábito del saludo, no solo por costumbre, sino para reafirmar y reavivar la convivencia humana en tiempos de crisis, de pérdida de valores y recientemente, por la pandemia que nos ha afectado a todos por igual. Estos hermanos proponen que ese día se salude a, por lo menos, diez personas desconocidas, e incluso intentar hacerlo en distintos idiomas. Con ello, según los hermanos, se reafirmaría la comunicación personal, así como la paz y la alegría entre las personas.

Pues bien, la otra mañana, cuando salí andar a las ocho de la mañana, dije los "buenos días" preceptivos a diez personas que pasaron por mi lado. El resultado fue un tanto desalentador. Por lo pronto nadie, absolutamente nadie, me saludó antes de saludar yo. Y si yo no hubiera dicho "buenos días", hubieran pasado por mi lado sin decir ni mú. De los diez saludados, siete me respondieron con el "buenos días"V correspondiente. Dos personas ni siquiera me contestaron, quisiera creer que fue porque no me oyeron o porque llevaban en los oídos los auriculares. El décimo fue un hombre de cara arabizada, con mandil y casquete de musulmán, que estaba en la plaza de Fontiveros. Le espeté el 'sala malekum' pertinente para hacerle caso a los hermanos Mc Corman en eso de saludar en otros idiomas. El buen hombre se me quedó mirando con cara de haber visto a un marciano. Llegué a la conclusión de que me tomó por loco. En fin. Tras el experimento pude llegar a varias evidencias. Primera que la mascarilla es perjudicial para el saludo porque yendo embozados nos importa menos pasar por maleducados. El paisanaje ha encontrado en esta especie de bozal que estamos obligados a llevar el instrumento perfecto para no practicar algo tan consustancial en la persona como es el saludo, sobre todo el mañanero. Segunda evidencia, que los que dicen "buenos días" se están convirtiendo en una especie en extinción. Y tercera, que como esto siga así solo diremos "buenos días" o "buenas noches" en los grupos de guasap.

Buenos días tengan ustedes.

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