Pasado con presente incluido

Joaquín Belón, el oncólogo sentimental

  • Fue el Jefe de la Unidad de Oncología del Virgen de las Nieves y a sus ochenta años aún sigue tratando enfermos de cáncer

  • Es el presidente del comité técnico de la AECC y sus pasiones son la caza, la pintura y la música

  • Está convencido de que la alimentación actual está provocando tumores.

Joaquín Belón, en la Casa Palacete 1822. Joaquín Belón, en la Casa Palacete 1822.

Joaquín Belón, en la Casa Palacete 1822. / A.C.

Me gusta del oncólogo Joaquín Belón Carrión su elegancia enjuta, su jubilosa forma de serenidad, su rigor expresivo tan dispuesto a no aparentarlo y su ironía condicionada incluso por su forma de hablar. Y, sobre todo, me gusta la facultad absolutamente pedagógica de decir a sus amigos aquí estoy yo para lo que haga falta y a sus pacientes lo que deben hacer para aguantar las consecuencias de una grave enfermedad.

Nunca lo he visto abandonar ese deje irónico con el que decide atajar los envites de la vida

Somos amigos desde hace muchos años y, a pesar de que sé que la procesión le puede ir por dentro, nunca lo he visto abandonar ese deje irónico con el que decide atajar los envites de la vida. Tal vez el que haya sido dado por muerto ya en una ocasión o tal vez porque está acostumbrado a arrebatarle a la parca parte de su cosecha, tiene el sentido del humor propio de los que piensan que no hay que tomarse la vida demasiado en serio porque, entre otras cosas, no vamos a salir vivos de ella. El episodio de su confusa extinción está ubicado en Jaén, de cuando estaba trabajando en el Hospital Capitán Cortés (así se llamaba entonces) y tuvo que atender a varios viajeros de un tren que había descarrilado en Espeluy. Lo cuenta así: “La mayoría de los heridos eran soldados que iban a sus destinos en la mili. Murieron algunos y el Ministerio de Defensa quiso poner una esquela en el periódico Jaén con los nombres de los fallecidos. Por un error de no sé quién en esa esquela estaba mi nombre, cuando en realidad yo fui el médico que había firmado las actas de defunción de los soldados. Por ahí debo guardar la esquela. Cuando me muera de verdad habré muerto dos veces, jejejeje”

Cartagena y Madrid

Pulcro, bien vestido, estilizado como caballero del Greco, con su inseparable sombrero de fieltro, Joaquín Belón viene hacia mí para invitarme a tomar un café en el Casa Palacete 1822, un pequeño hotel con cafetería a la que nos gusta ir porque es un lugar agradable y recoleto, porque huele a canela y café italiano y, sobre todo, porque el establecimiento lo regenta su esposa Patricia y lo dirige su hijo David. De lo primero que hablamos al vernos es de la reciente estancia de Zinedine Zidane en Granada, donde se alojó en el Palacete 1822. Joaquín me cuenta que tuvo la oportunidad de hablar con el ex futbolista y hoy entrenador del Real Madrid. Dice que es un hombre simpático, cercano y agradable al que, en absoluto, la fama le ha trastocado la cabeza.

En Madrid con su esposa, Patricia. En Madrid con su esposa, Patricia.

En Madrid con su esposa, Patricia. / A.C.

Le pregunto a Joaquín por qué eligieron Zidane y su esposa el Palacete 1822 para alojarse y emite otra de sus proclamas lógico-irónicas: “Es que mi hijo Pedro es fisioterapeuta del Real Madrid y cuando Zidane le dijo que quería venir a Granada le recomendó el negocio de su madre, como no podía ser menos, ¿no crees?”. La Casa Palacete tiene solo seis habitaciones de lujo que están ambientadas en países diferentes y con estilo muy conseguido: Francia, China, India, Inglaterra, Italia y Estados Unidos. “A Zidane, por supuesto, le dieron la francesa. Se fue encantado y con ganas de venir otra vez”.

Joaquín es un buen tertuliano y cuando coge la palabra es difícil quitársela. Habla deprisa y enlaza argumentos con la facilidad que tiene para el frecuente parpadeo. Tiene los ojos azules y sus pocos prontos malhumorados son anécdotas en una persona que cultiva la placidez. Allí, en el salón del hotelito, retrepados en butacas decimonónicas y saboreando un estupendo café con una mini torta real de las que hacen en Motril, me cuenta que nació en Cartagena en al año 1938, en plena guerra, en el seno de una familia compuesta por el matrimonio y cuatro hijos. Su padre era oficial militar, marino de la Armada Española destinado al acorazado Jaime I.

-Durante la guerra, a muchos de los oficiales los echaban al mar con un obús colgado al cuello. Mi padre se libró de la masacre pero le quitaron los galones y lo destinaron al Economato. Al terminar la guerra, como había servido en un barco republicano, pasó por un juicio militar y fue condenado a 14 meses de cárcel. Fue mi madre la que se encargó de sacar a su familia adelante. Cuando metieron a mi padre en la cárcel, en Ciudad Rodrigo, yo tenía sólo un año y pico. Pero cuando un día vi a un hombre muy delgado y encorvado que se acercaba a mi casa, enseguida supe que era mi padre que lo habían soltado”.

"A mí ya me gustaba la Medicina pero la matrícula era más cara que la de Filosofía y Letras. Acabé la carrera en 1965"

Joaquín tenía once años cuando la familia se trasladó a Madrid. En la capital de España estudia Bachiller y después hace Filosofía y Letras.

-A mí ya me gustaba la Medicina pero la matrícula era más cara que la de Filosofía y Letras. Acabé la carrera en 1965. También me hice enfermero. Y me puse a trabajar en varias cosas, aunque lo que más hacía era dar clases. Así que en ese mismo año de 1965 me matriculé en Medicina.

Con un grupo de amigos en una jornada cinegética. Con un grupo de amigos en una jornada cinegética.

Con un grupo de amigos en una jornada cinegética. / A.C.

La Oncología como especialidad

Medicina sería desde entonces su ocupación principal en la vida. Trabajó en el ambulatorio de Hoyo de Pinares e hizo el MIR en la Universidad de Valencia. Nada más terminar fue destinado al Hospital Capitán Cortes, hoy Ciudad de Jaén. Y aunque ya había dado muestras de su interés por la Oncología, que aún no era especialidad médica, fue en Jaén donde pensó que podría dedicar sus esfuerzos a esa rama de la Medicina.

-La Oncología como especialidad no fue reconocida hasta 1981 o 1982. Yo fui uno de los 25 médicos españoles que nos presentamos a la primera convocatoria. Así que puede decirse que estoy entre los pioneros de esta especialidad en España. Fui también uno de los que crearon la Sociedad Española de Oncología Médica y creo que hasta hoy soy el único oncólogo granadino que forma parte de la ASCO (American Society of Clinical Oncology).

En Jaén estuvo hasta 1991, año en que fue nombrado Jefe de la Unidad de Oncología del Hospital Virgen de las Nieves de Granada. Y allí ha estado hasta 2003 en que se jubiló en el Servicio Andaluz de Salud. Pero la Medicina no podía permitirse el lujo de perder a un hombre con tanta experiencia en esa terrible enfermedad que se llama cáncer. Al menos eso pensaba él cuando montó en Granada la Clínica Oncológica Belón, dedicada a enfermos con esta patología.

-En Jaén ya alternaba mi trabajo en el hospital con la medicina privada. Cuando vine a Granada monté una consulta en la plaza Carretas, pero enseguida se quedó pequeña. Así que construí la Clínica allí en la carretera de Málaga. Yo siempre he tratado a los enfermos lo mismo en la privada como en la pública. Lo que pasa es que los tratamientos contra el cáncer suelen ser muy caros y cuando llega un enfermo con insuficientes recursos económicos le aconsejo que se ponga en manos de la sanidad pública. Otra cosa es que alguien sin problema de dinero quiera un tratamiento sin la molestia de las esperas o las masificaciones de las consultas. O que quiera un tratamiento con fármacos novedosos que todavía no han sido aprobados por el Servicio Andaluz de Salud para su dispensación.

Con su esposa y cuatro de sus hijos. Con su esposa y cuatro de sus hijos.

Con su esposa y cuatro de sus hijos. / A.C

Joaquín Belón dice que se ha avanzado mucho en Oncología en estos últimos veinticinco años, sobre todo desde la aparición de los llamados fármacos ‘diana’, que atacan específicamente los mecanismos que causan cada cáncer, más eficaces y menos tóxicos para el paciente.

-Cada tumor es genéticamente único, lo que significa en última estancia es que el cáncer de cada persona necesita de un tratamiento distinto. Lo que hoy llamamos medicina personalizada. Gracias a eso muchas personas se salvan y tipos de cánceres que en épocas pasadas eran incurables, hoy se pueden curar. Los linfomas, por ejemplo, ya son casi todos curables, no tanto los carcinomas o los sarcomas. Eso sí, lo que está claro es que cuanto antes se diagnostique un cáncer, antes se puede tratar y curar. Se ha avanzado mucho en el diagnóstico y, por supuesto, en la investigación. Por eso si me vas a preguntar lo que preguntan todos los periodistas, si algún día se podrán curar todos los cánceres, te diré que creo que sí.

El doctor Belón asegura que el cáncer siempre ha estado ahí, pero que antes de cien casos se trataban veinte porque el resto se moría antes de ser tratados. Ahora, dice, que algunos cánceres están aumentando, como por ejemplo los de pecho y los de pulmón, mediados sobre todo por el consumo de tabaco. También cree que la alimentación tiene mucho que ver en la aparición de cánceres.

"Cada día se comen más productos tóxicos que atacan al sistema endocrino y por ende son causantes de tumores o de enfermedades como la obesidad o la diabetes"

-Cada día se comen más productos tóxicos que atacan al sistema endocrino y por ende son causantes de tumores o de enfermedades como la obesidad o la diabetes. Lee lo que dice el catedrático de Radiología Nicolás Olea, él está convencido de que el medioambiente y lo hábitos de vida son importantísimos a la hora de evitar enfermedades. Dice algo muy sensato, que hace falta, además de una concienciación general, una educación en hábitos saludables, independiente y ajena a los intereses de las multinacionales. Comemos mierda y eso el cuerpo lo sufre.

Un cazador ecologista

Joaquín Belón es también desde hace muchos años el presidente del comité técnico de la Asociación Española Contra el Cáncer en Granada. Como oncólogo quiere participar altruistamente en la organización de actos encaminados a disminuir el impacto causado por el cáncer y mejorar la vida de las personas.

-Se trata de una organización sin ánimo de lucro que está formada por pacientes con cáncer, familiares y voluntarios. Hacemos muchas cosas y trabajamos para educar en salud, apoyar y acompañar a las personas enfermas y sus familias, y financiar proyectos de investigación que permitirán un mejor diagnóstico y tratamiento del cáncer. En eso estamos.

Y a pesar de todos sus quehaceres y obligaciones, aún le queda tiempo para su tiempo favorito: la caza. Al doctor Belón se le ilumina la cara y reacciona con locuacidad desmedida cuando sale el tema cinegético. Es un experto cazador que lleva muchos años practicante el llamado arte de la cacería, bien en puestos de cotos o bien por libre con canana, morral y perro. Dice que esa nueva ley sobre caza que se quiere aprobar en Andalucía perjudicará a la economía local de muchos pueblos de España que están dedicados a la caza.

-Se creen los animalistas que ellos son los únicos ecologistas. Yo soy un ecologista convencido, respeto enormemente la flora y la fauna silvestre y cuando salgo a cazar lo hago porque creo que los animales a los que disparo no son especies protegidas o amenazadas y existen porque existe la caza. A los venados o a las perdices hoy día hay que darles de comer en comederos especiales para que subsistan porque apenas pueden comer nada de lo que hoy les ofrece la naturaleza, que ha sido arrasada o está contaminada.

Además de la caza, la pintura y la música completa el catálogo de sus aficiones. Tiene cinco hijos, todos varones, y seis nietos, cinco de los cuales son hembras. Para que en la familia todo quede compensado.

-Oye Joaquín… ¿no te echaste una foto con Zidane?

-No. No quise molestarlo. Además, yo no soy de los que les gusta salir en las fotos. Luego algunas personas que estaban en el hotel quisieron posar con él e incluso para hacerse ‘selfies’. Él no se negó. Me parece una extraordinaria persona.

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